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Décimo séptimo escrito fraterno "Deposición soñada"

                                              Imagen de Elien Smid en Pixabay 


Mensualmente realizo un  saludo a los países que han tenido un alto número de visitas observadas en las estadísticas de la plataforma Blogger. En esta ocasión será Países bajos y revisaré uno de los poemas de  Christiaan Johannes Van Geel llamado "Deposición soñada". En su revisión me acerco a la corporalidad y sus rincones ocultos. Aprecio mi cuerpo y me conecto con otros en tanto necesidad y deseo desde algo tan básico como son las deposiciones. Poesía de ocultos rincones, cuerpo es materia que interpela límites establecidos por otros. Re leeré sus versos y escribiré prosa junto a ellos.

Llevaba su esqueleto bajo el brazo

y buscaba entre las rocas una tumba.

Nuestra socialización se ha mantenido en estricta observancia a ciertos valores religiosos en cuanto a separar el plano intangible, psiquis y espíritu de la materia. Plano que gobierna otro, atenta preocupación y la más estricta obediencia sensorial de nuestro cuerpo físico. Esa idea, de alguna manera fue instalada en el imaginario social y cultural por el poder y su brazo normativo. Fuertemente se moldeó el colectivo y con ello se estructuró nuestras individualidades, hasta el grado de atentar la unidad de la persona humana. Su consecuencia fue convertir al cuerpo en territorio de resistencia y conquista para los seres humanos; de ahí la tarea de apropiación paulatina para ejercer libertad y decidir desde la autonomía. Hoy muchas personas sienten necesidad de configurar sus cuerpos lejos de los cánones habituales dados por las estructuras de poder.  Debemos agradecer ello a Foucault y otros, también al pensamiento feminista y las corrientes de género y LGBT que paulatinamente, muchas veces con grandes dificultades, han aportado nuevas posibilidades a las necesidades y anhelos de expresión humana. 

La poética es pensamiento, así lo asumí en este blog. Todo poema invita, presenta un mundo nuevo. Las tradiciones y contextos culturales donde provienen entregan fuerza al contenido. Es el caso de los Países Bajos que se incorpora en las estadísticas y con ello a la dinámica de revisar poesía desde aquellas particulares perspectivas de nuestro común- habitar. "Un hombre sensato no mea contra el viento" dicen que es la frase grabada en la entrada de Amsterdam. Quizás por ello el poema dedicado a la "deposición soñada" puede ser la muestra de una identidad transgresora que integra dimensiones de una misma humanidad.

¿Cómo aprecio el poema?  Es una oda que nos invita dejar atrás aquellas estructuras mentales que dan forma al cuerpo humano y que son observadas por el consenso a través del color blanco "pureza". Una forma de reflejar los hábitos de seguridad que conforman tradición en occidente. Útil es el poema para nuestro presente, época de transformaciones mundiales en que la flexibilidad se incorpora como requisito de sobrevivencia. ¿Es el esqueleto una forma simbolizar el andamiaje  sociocultural que nos regula hasta el punto de reprimirnos? Todo ese pensamiento transmitido por nuestros significativos, y que las experiencias reforzaron o desecharon se encuentran ahí representados. Este poema nos aconsejaría restar importancia a ello y sentirnos, con justificado permiso; una masa de carne, un flexible y bestial cuerpo de músculos y sensaciones que se dilatan y se contraen. Al parecer, para hacerlo de manera soñada existiría como condición echarnos bajo el brazo aquella firmeza dada por nuestro esqueleto. En la carne está el deseo, no en los huesos. Hacerlo de manera soñada es olvidarnos de cualquier regla humana, cualquier característica que nos haga personas. Aunque sea por un momento... tan solo un momento conectarnos con el animal que somos y olvidarnos de las estructuras socioculturales que lo forjan. Relajarnos con el olvido, disfrutar la salida y gozar la distensión. 

Las rocas son reflejo de firmeza también. Un ajeno espacio de comodidad... lugar protegido...lugar para el digno entierro de lo inútil... de lo que ya no necesitamos seguir cargando. Un lugar para entregar los recuerdos de nuestras aventuras y extravagancias. Un mausoleo para agradecer los restos de la merienda que llevamos para el viaje.

No puede ser cualquier lugar, hay una búsqueda de por medio, un espacio de rocas que se transforma en una tumba. Es mandato enterrar lo que esta muerto o quizás matar y sepultar cuando se amerite. Una tumba es una fortaleza que se abre desde adentro. Un ciclo que finaliza, sepultura para los recuerdos que ya no sirven, un espacio de entrega para dejar es requisito para continuar la vía trazada. No hacerlo significaría envenenamiento, contaminación por desperdicio acumulado. Las rocas se transforman en un inerte entramado protector; desolado, recóndito en el espacio- tiempo de los símbolos humanos. La roca es además materia perdurable, atractivo lujo que no encontramos a menos que nos dirijamos al mar o a la montaña.  

¡No te olvides! tu que has vivido la experiencia de una vida humana un poco más integrada que nuestros padres y antiguos ¿existe alguna razón que te impida buscar aquel sueño?... no te olvides expulsar lo que no te sirve en algún desolado lugar que como un cementerio, siempre recibirá los oscuros y mal olientes desechos de tu cotidiano vivir. No se te olvide olvidar todo en cuanto a reglas y costumbres sociales. Desde este escritorio y con una copa de vino en la mano, te deseo que con tranquilidad y sin culpa disfrutes, como nunca antes, de tu especial masa de carne suave y contraíble, y,  que le permitas ofrecerte la mejor y más soñada defecación que jamás hayas hecho. 

NOTA: la copa de vino fue casual, no obstante, si la interpretamos desde la psicología se convierte en un mensaje enviado por el inconsciente. Un refuerzo positivo para educar mi expresividad en estas materias, especialmente porque se hablan poco en este rincón del único cono sur que tiene el mundo.


Décimo sexto escrito fraterno " Las tres palabras más extrañas"

 

                                          Imagen de Jerzy Górecki en Pixabay 
        

Mensualmente realizo un saludo a los países que han tenido un alto número de visitas observadas en las estadísticas de la plataforma Blogger. En esta ocasión será Polonia y revisaré uno de los poemas de Wislawa Szymborska llamado "Las tres palabras más extrañas". En su revisión re descubro el poder de las palabras. Juego con sus sentidos, creo alternativas de mundo que refuerzan lo poético como espacio para pensar. Confío y me fortalezco. Me apropio y crezco. Re leeré sus versos y escribiré prosa y rima junto a ellos.

Cuando pronuncio la palabra futuro, la primera sílaba pertenece ya al pasado.

Este poema es una oda a la dimensión donde las palabras son inútiles. Un lugar donde llegan tarde o se muestran incapaces. Confieso que leí el poema y me ha llamado la atención su oculta obviedad. Siento reflejado el recuerdo de mis deseos y los cotidianos esfuerzos para ser el dueño de las palabras precisas. Participar del mundo de las letras ha sido una apropiación paulatina. Una inacabada tarea es el escribir, para apreciar en frente, lo que de mi yo profundo ansiosamente emergía...Leo las palabras y todavía no llego a la esencia de la escritura... leo palabras y no logro profundizar en su historia y gráfica. Consideremos que han sido siglos de construcción para expresar un sonido que tuviera sentido en un determinado contexto...Oigo sonidos coherentes que son expresión de un mundo...veo palabras que conjugan universos... Leo una frase y se antepone un enunciado de 

"bienvenido al universo donde el tiempo se aparece fugazmente impactando la coherencia y significado antes de terminar de decir lo que en mi mente se había instalado"

El futuro casi no existe, no llega a terminarse puesto que el pasado lo alcanza y no lo deja. La palabra es la suma de sus sílabas. En un segundo, se nos va una vida y corremos el riesgo de ser obsoletos, fue la frase de entrada para incentivar el poder creador que tenemos como personas,  fue el ofrecimiento del chileno De la Parra a comienzos de este siglo.

Cuando pronuncio la palabra silencio, lo destruyo.

Cuando la palabra ocupa un espacio, el sonido se hace sentir. Todo lo que decimos impacta, el mundo es configurado por expresiones interconectadas  que se unen conformando lo que llamamos realidad. La palabra tiene fuerza y logra romper con las fortificaciones. Murallas y fortalezas ocupadas por la quietud fueron instaladas por el más gélido y feroz de todos los demonios. El que acompaña la desgracia, aquel que se nos adhiere antes de comenzar la batalla, el que contempla los miedos y las devastaciones. El silencio que con gusto destruiría; es aquel que acecha y mata, el que castiga y manipula, el que angustia y que se instala en el vacío existencial agobiando la espera, transformándola en una tortura. Con gusto me convertiría en su asesino siguiendo la formula de la Szymborska. En cambio ese otro silencio; el reconfortante de la meditación, el que solo escucha el aire, ese que borra pensamientos y que siente nuestra corporalidad; ese lo agradezco y frente a su belleza se me olvida toda palabra, porque definitivamente sobraría cualquiera. 

Cuando pronuncio la palabra Nada, creo algo que no cabe en ninguna no-existencia.

Crear es un verbo Sagrado. El verbo es una herramienta que replica una acción superior. Nos convierte en dioses porque seguimos el modelo primigenio. No olvidemos que una explosión creadora fue la responsable de lo que somos. Crear significa contar con todas las alternativas posibles. Decir nada es señalar el obligado punto de partida para cualquier posibilidad. Es grande porque allí se van a erigir las columnas de lo posible. Nada es un caos con sentido, tanto que es el punto de partida para preparar la obra. Toda nacimiento parte de la nada. Nada se pidió prestado al mundo de las matemáticas. Cero ya es existencia, intersección en un plano universal que divide el mundo de los opuestos, línea que separa universos paralelos. El cero es demasiado grande para ser un no- número. El conocimiento humano en cuanto nuestra creación, tendría que ser capaz de replicar las búsquedas y los encuentros. Pronunciar palabras es dar vida, aunque pretenda negar algo, comienzo de una base, eso que niego existe.

Se me apeteció jugar. Creo que es hora de un ejercicio poético con acento filosófico. Palabras, tiempo y existencia serán nuestros insumos. Las partes de un rompecabezas, los materiales de una construcción. Me he dejado llevar... considerémonos invitados por la poetiza  Szymborska

Las palabras crean tiempo

El tiempo verbaliza mi existencia

       En el tiempo resuena mi creación

El tiempo define  palabras 

El tiempo abre paso a las posibilidades 

El futuro no es lugar para emitir sonidos

En el presente palabrea mi vida


El tiempo testimonia de los ruidos de mi existencia


Décimo cuarto escrito fraterno "Caparazón"


Imagen de OnofreiD en Pixabay

Mensualmente realizo escritos fraternos, una forma de saludo a los países que han tenido un alto número de visitas observadas en las estadísticas de la plataforma Blogger. En esta ocasión será Rumania y su poesía, por lo que compartiré mi visión especial del poema "Caparazón" del poeta Gellu Naum.  En su lectura me conecto con este momento de pandemia y mi palabra se transforma en eco de todos/as en el planeta; ha sido duro convivir con este virus. Afecta la vida social como la conocemos ofreciendo una extraña revisión de lo que hemos construido. Ha impactado especialmente las edificaciones económicas de las que se vanaglorian los poderosos, para que una humanidad extraviada las pueda re- valorar. Solo la vida comunitaria nos distingue como seres humanos ¿cuan frágiles podemos ser si nos pensamos solos? Una crisis de salud que es social, político-económica y cultural, una invitación a cuestionarlo todo, especialmente las rutinas de poder que operan afuera como también en nosotros mismo. Re leeré sus versos y escribiré prosa junto a ellos.

La ciudad tenía solamente una casa,
la casa tenía solamente un cuarto,
el cuarto tenía solamente una pared,
la pared tenía solamente un reloj,
el reloj tenia solamente una aguja.

De la vida en pandemia es la primera vez que reflexiono. Lo hago desde la vivencia que otro ha realizado a propósito de su apreciación poética que será útil para el desarrollo de ideas respecto a mi confinamiento. Los versos ubicados a comienzos del siglo XX nos sitúan de inmediato en el presente; el mundo se cierra y nuestros espacios se reducen. De pronto, habitamos un limitado entorno y solo usamos una sola vestimenta; una primera capa u otra básica y quizás maltrecha por los innumerables remiendos. De aquel presumido despliegue relacional tan involucrado con el medio, encontramos ruinas que resultan ser una mínima expresión de lo que hubo algún día. Emociones básicas, colores primarios, tonos planos que nos vuelven seres inseguros centrados en la mono interacción. Es en este momento de  mínimos intercambios, cuando las emociones salen con sus propias reglas anunciando un caos de tristezas y agobios que perseveraran en la medida que la situación nos provoque inmovilidad.  

Una hibernación con puertas y ventanas abiertas le llamé en algún poema. Debo confesarles que mi confinamiento se pareció extrañamente a una sensación de fracaso, una experiencia de vida en que encontrado con mis frustraciones, debí re - conocerme capaz, previo cambio de medida respecto a lo que consideraba importante. En otras palabras, un ejercicio de des- aprender lo que en mi caso, chileno forjado entre la Dictadura y el neoliberalismo radical, fue la re- apropiación de una identidad suficientemente flexible. Enfrentar aquella situación era mi tarea exclusiva, los demás solo observaron. 

El autoestima y la percepción corporal, apropiación paulatina del sentimiento; puesto que la primera conquista a la que nos vemos enfrentados es a nuestro cuerpo. Se reduce el ruido y las distracciones, nuestro yo profundo emerge ocupando el espacio cedido a la abrumante realidad. Desde esta premisa podríamos entender los contextos desfavorables como oportunidades de control de nosotros mismos. De lamentación al autocuidado; trotar por la montaña, alimentación saludable, expresión escrita o respiración profunda. Un contexto cuya complejidad obliga a revisarnos y re- encarnar sueños y anhelos dejados de lado por una loca carrera y demasiadas expectativas apuntadas a seguridades con sabor a insatisfacción. 

Respecto a las palabras del poeta, intuyo que siempre lo supimos; respecto a lo crucial, siempre hemos tenido una ciudad, casa y cuarto; pared y reloj. La aguja del reloj es la de segundos interminables que matemáticamente son universos temporales. Nosotros le damos poder para ser grotescos torturadores o maestros de lo impensado. Es que somos nosotros, una esencia orientada a un fin, un universo que se extiende con potencial infinito. Somos una suma de actos de diálogo y construcción de nuestros propios imperios. Tejer, pegar o cocer trazos de tela para una cobija, uno a uno. Una casa de muchos cuartos que esperan ser recorridos. Vamos agregando capas a una gran cebolla, metáfora de nosotros mismos, como escribió alguna vez H. Hesse. 

Y durante todo ese tiempo los niños
crecían y hacían solamente una pregunta,
mientras que los adultos
inciertos y arrogantes, 
se disminuían se disminuían sonriendo.

Un verso que funciona como una pista para salir del auto encierro o "caparazón"  de entrada o más bien, la posible salida del confinamiento. Los poetas nos entregan visiones de mundo. Sin duda que abren posibilidades y formas con la exploración de dudas y preguntas sonoras, que buscan proyección temporal, como ha quedado plasmado en el acto de re- escribir que ahora comparto. Hablar de niños en la época del poeta es confiar en un camino que no era reconocido como tal. Un mundo de grandes y para grandes. Niños que han tenido como única misión el incorporarse o condenarse a la exclusión. Atender al mensaje de los niños es abrir la puerta a lo desconocido, a lo no racional que habitualmente es sancionado, porque a la sociedad le ha parecido que ser adulto significa reprimir la espontaneidad. La emoción recurrente en aquella época, como en otras; es la rabia canalizadora de agresividad y violencia, una cuestión que sigue siendo  receta para enfrentar todo tipo de problemas que aparentan no tener solución (lamentablemente). 

Nos queda imaginarnos la pregunta. ¿Qué nos dirían nuestros niños y niñas internos hoy? ¿Qué nos revelarían sus preguntas sobre nosotros mismos? ¿por qué nos puede resultar tan difícil encontrar un nuevo sentido a las cosas? La época de pandemia es tiempo de crisis y replanteamientos de nuestros estilos y costumbres. Un fuerte cuestionamiento al poder y su forma de operar en nosotros; nada tendría que ser igual después de este momento, o se reafirman las certezas o se caen, o "se rompe o se raja" diría un viejo dicho. Creo que el tiempo que viene será una gigante prueba, reconocer lo que nos une e integra, para imaginar. Es momento de consensos, de diálogos y también refundaciones. Revisar lo que nos acomoda o incomoda y darnos permiso para mejorar o destruir. Sin finales, no existirían los significativos ciclos, que definitivamente, han conformado la historia humana. Mirar como niños se transforma en requisito para recurrir a lo esencial, lo que nos hace sentir bien. Este último criterio debiera ser el punto de partida de cualquier análisis personal. Lo repaso con estas palabras y lo incorporo en mi baúl de cuestiones para heredar. Solo como niños permearíamos esta rígida estructura en que nos hemos encerrado dando paso a un mejor futuro; ser niño /a es una fuerza que nos jala hacia lugares no conocidos. Sin sistemas de poder y control operaría la más pura imaginación, de unos y de muchos,  a través de la siempre necesaria y flexible creatividad. Salir del confinamiento como niños significaría la puesta en práctica de una imaginación política que nos oriente hacia mundos nuevos, alternativas no pensadas y que realmente nos vienen a bien, sobre todo si analizamos el desastre que tenemos en nuestro mundo. 

La poesía nos da pistas, abre posibilidades y muestra. Jugar es poetizar, dice un verso escrito en esta plataforma  que con afán transmite ideas y sentimientos. En palabras del poema que nos convoca, una pregunta para la reflexión desde tu espacio de pandemia ¿Qué te permitirías hacer de nuevo para olvidar esas adultas arrogancias depositadas por la época que está llegando a su fin?  

Decimo tercer escrito fraterno "El portunhol salvaje"


Mensualmente realizo escritos fraternos para saludar a los países que han tenido un alto número de visitas observadas en las estadísticas de la plataforma Blogger. En esta ocasión saludo a Brasil y compartiré mi visión especial del poema "El portunhol salvaje" del poeta Douglas Diegues.  Al revisarlo me conecto con los espacios latinoamericanos, territorios que abrazan pueblos y que aportan sonidos destinados a ser lenguas. Las fronteras abren horizontes para convivir ya no centrado en la estructura nacional tan celosamente instalada por los Estados, sino más bien situados en líneas donde la naturaleza y el encuentro entre personas son de mayor relevancia. Pensamiento crítico frente a los potentes escenarios fronterizos donde la Tierra es más importante que las banderas. Unidad que se practica en la lengua y narración, en los elementos comunes y en la colaboración ¿convivir en un mismo mundo debe invitarnos a nombrar juntos lo que vemos? Re leeré sus versos y escribiré prosa junto a ellos

El portunhol salbaje es la língua falada en la frontera del Brasil com el Paraguai por la gente simples que increiblemente sobrevive de teimosia, brisa, amor al imposible, mandioca, vento y carne de vaca. Es lengua de las meninas que de noite vendem seu sexos en la linhea de la frontera. Brota como flor de la bosta de las vakas. 

La lengua no es ajena al cotidiano, se vincula, nace y vive en la medida que nos mantenemos en comunicación. Es útil, sirve para desenvolvernos en un contexto, por tanto lengua y cotidianeidad no se separan. Transmito y recibo porque pertenezco a un lugar concreto que no viene de afuera sino que esta dentro de nosotros. Lengua es vehículo para transmitir la vida que conozco y que es mi sentimiento; lo es porque mi madre me recibió con sonidos amorosos y yo la sigo entendiendo; su lengua es la mía, ambos somos leales, ambos construimos una especial visión común. La lengua se encuentra en todos los rincones, es una ecología de expresión que pasa por la bosta de vacas que abona palabras nuevas haciéndolas crecer. Se moviliza como el aire entre los árboles oscuros y las nubes que cubren la luna llena junto a las prostitutas en las solitarias calles. Existen rincones de penumbras e injusticias que nos recuerdan que la resistencia es también luz. La lengua es tierna porque acariciamos y violenta porque agredimos. Se forja, se actualiza junto a las ganas, el deseo, los proyectos de vida y el desarrollo humano. Socialmente es consenso, proceso paulatino que se fortalece mientras convence, paralelamente se hace útil porque ayuda y transmite lo que necesito. La lengua es vida, es historia colectiva. Si es que me pierdo, mi lengua que comprendió el mundo de mis mayores, también se pierde. Si no la alimento se adelgaza hasta desaparecer. La lengua es orgullosa, la elevo dándole importancia que se merece; se muestra, aparece en todos lados, deja claro que no es cualquier cosa. La lengua es parte de un colectivo, es pensamiento de la memoria común, es compromiso de los que buscan situarse en el contexto de proyección. 

Es una lengua bizarra, transfronteriza, rupestre, feia, bella, diferente. Pero tiene una graça salvaje que impacta. Es la lengua de mia mãe y de la mãe de mis amigos de infância. Es la lengua de mis abuelos. Porque ellos sempre falaram em portunhol salbaje comigo. Los poetas de vanguarda primitibos, ancestrales de los poetas contemporâneos de vanguarda primitiba, non conociam el lenguage poético, justamente porque ellos solo conocian un lenguaje, el lenguaje poético.

Idioma transfronterizo es pragmático. Ayuda a convivir, a traspasar la frontera, lengua al servicio de este contexto es lengua identitaria para ambos lados de la línea. Es lengua de territorio, condición de frontera es escenario de crecimiento, el mejor escenario para la armonía y convivencia humana. Lengua es poesía porque la frontera es poesía, dos mundos que se unen, un encuentro mediado por nuestro habitar la tierra que provoca necesidad de compartir cuestiones que van en beneficio mutuo. Ambos lados validamos expresión reconociéndonos paralelamente como una sola voz. Somos frontera, nos toca participar de un mundo compartido, un espacio de entendimiento que me regala cualidades para un encuentro permanente y que a su vez me fortalece como habitante que tolera las diferencias que construyen mi seguridad. Mi novedad será la tuya, me entenderas porque participas de mi cosmovisión  que es territorio y relaciones situadas. Clima y animales, alimento y naturaleza  son compartidos. Las diferencias culturales no son mas grandes que un mundo común. Por norma, nos conocemos mientras interactuamos; los colores patrios pasan a un segundo plano porque más importante son los colores de nuestro territorio; las lindes son abstractas frente al otro que veo y siento dentro de mi vivir cotidiano. Si quitamos la violencia que pudiese existir entre dos partes; frontera es dialogo entre distintos, deja de serlo cuando unos se imponen u otros se esconden. Cuando gana la guerra pierde la humanidad.

Con los habitantes de las fronteras del Paraguay com el Brasil acontece mais ou menos la misma coisa. Ellos solo conocen el lenguaje poético, porque ellos non conocen, non conhecem, otro lenguaje. El portunhol salbaje es una música diferente, feita de ruídos, rimas nunca bistas, amor, água, sangre, árboles, piedras, montanhas, sol, ventos, fuego, esperma.

Una mujer me abrió los ojos, una mujer  hizo carne una idea, su identidad era una frontera, un espacio móvil de distintas perspectivas que son certezas en el concepto "mi cuerpo". Creo que es un descentramiento necesario y además condición para que florezca una conciencia universal.  Creo que el futuro será de los fronterizos, de los que dudaron de esa imposición identitaria y lograron observar un más allá del mar, la selva, el desierto o la montaña. Si los siglos pasados fueron de hacer países y elegir una bandera para luchar, hoy esa bandera se llama dialogo, armonía, relaciones, ecología y paz. Una condición humana de observación que se burle de los límites hasta que caigan por desuso. No hay límites para la humanidad; mas si nos conectamos con un otro al que buscamos y reconocemos como significativo. Compañero, eres hermana en el enfrentamiento de las mismas dificultades que son sufrimiento compartido. Todos y todas hemos sufrido consecuencias de un orden intentando encarnarse en nuestro cuerpo; se impone una directriz que nos separa de nuestro cotidiano, nos atomiza, disgrega nuestras partes mientras configura un sistema sociopolítico que proyecta su control a costa de nuestra sensibilidad. Confieso que una palabra fue la clave para elegir este poema. Esperma es imaginario de movimiento vital de trayectoria y búsqueda de un otro para que del encuentro encienda la chispa de la fecundidad. Una palabra que proyecta un legado de expresión desde un linaje de contemplación hacia un futuro esperanzador. Es que hablar de humanidad es todavía señal de un lúcido optimismo que se concreta en la medida que se trabaja en visiones y soluciones para conseguir el gran logro de justicia y paz que esperamos. Este poema tiene un final grandioso, que es paradójicamente el inicio de una maravillosa expectación. 



Décimo segundo escrito fraterno "Pierna silvestre"


He retomado mis escritos fraternos donde he saludado a los países que han tenido un alto número de visitas observadas. Una lista que se ha extendido producto a las reestructuraciones de la plataforma Blogger. En esta ocasión saludo a Bolivia como cercano amigo y visitante de mis estadísticas. Compartiré una revisión especial del poema "Pierna silvestre" del poeta y académico Nicomedes Suárez Arauz.  Al revisarlo me conecto con la historia latinoamericana, identidad de resistencias y comunes esperanzas.  Pensamiento crítico frente a los escenarios que son dados por normales y que producto del sentido comunitario y cultura ancestral, se transforman en malestar social. Todos/as los latinoamericanos tenemos la tarea de ser consientes y luchar contra el racismo y discriminación; y más profundamente, contra el pensamiento colonial, el patriarcado y la sobreexplotación de recursos naturales que los refuerzan. Si cada ciudadano hiciera algo en su lugar dónde están, nos acercaríamos cada día más al desarrollo humano que todos esperamos. Rescatar este poema es relevar novedad y sentido común al servicio de los derechos de las personas. Tendré en cuenta las crisis sociales recientemente vividas, así como los caminos abiertos por aquellos/as que han logrado cambiar percepciones y darse cuenta de opresiones que se normalizan de tan persistentes en el tiempo.  Re leeré sus versos y escribiré prosa junto a ellos 


La pierna se lava y se raspa el exceso de gordura  que hubiera.
Se pone en una asadera al horno.
Una vez que larga un poco la gordura, se cuece  hasta secarse 
y se cubre en azúcar y caldo de piña.
Se deja en horno fuerte cociendo unos veinte minutos.

La historia del continente americano es de conquistadores y colonos. Un proyecto civilizatorio con fundamento político-religioso justificó violencia en la pauta social de los reinos europeos a los pueblos originarios de este tan extenso y rico territorio. En la práctica no se apreciaron mayores alternativas que las provenidas de sus particulares razones, las que a través del orden y control, preservaron su legado considerado divino. Como en todo, hubo excepciones en cuanto a personas e intentos de reglamentación de los tratos desiguales. Una luz en esa oscuridad fue sin duda, los procesos reflexivos en los cuales se llamó la atención respecto al trato injusto entre seres humanos. El resultado de esta etapa es una historia ya conocida por los americanos desde Chile hasta Canadá. Lamentablemente una empresa como la que vivieron los ibéricos en este caso, forjó una herencia dominadora, ya que una vez producida la independencia; los originarios y los no tanto, prosiguieron con la misma lógica de poder funcional a la estructura que levanta la vida cultural post colombina. No había formas de rebatir la idea impuesta en la visión de la época, fue más fácil integrar a humanos a la lista de los animales que considerar su digna e igual condición. Desconocer la humanidad de los Pueblos amerindios era excelente alternativa para el total despliegue de la fuerza sin mayores inconvenientes morales. Es este marco obligado una triste contextualización, no obstante constituirse un aprendizaje significativo instalado en nuestra memoria latinoamericana. Este saber es preludio para el nacimiento de la expresión liberadora, esta vez para que en el centro de la basta Sudamérica, se llame la atención con un recetario sabor a confrontación social y juicio crítico. 

Al retirar del horno se corta la pierna del indio formando rombos
colocando un clavo de olor en cada uno.
Los rombos se comen con yuca hervida y una tajada de silencio.

Una especial toma de conciencia a través de una receta de comida. Convivencia de una imperfecta humanidad; colonialismo y explotación desde la memoria amazónica boliviana. La memoria es colectiva y universal, al igual que la poesía que es patrimonio de los seres humanos. Sentipensamiento para los que buscan, sobre todo después de superar el miedo a la reflexión. Un ritual culinario es invitación, expectante encuentro y protocolo, todo en miras a compartir una exquisitez; en este caso la apetecible y exótica pierna silvestre de algún animal misterioso. Sin embargo ¡tamaña sorpresa! un cambio radical se vuelve quebranto. Era una pierna humana y nuestro imaginario donde se encuentran los sabores de una típica y esperada cocina se transforma en una grotesca sensación. Pero es ahí donde nuestro contexto antes citado nos vuelve a la realidad bastante consensuada, hablar del nativo de América en cualquier lugar de este continente es hablar de un recetario para vivir en el mundo que construyeron los recién llegados y su descendencia, los que en cadena tendieron a replicar sus instrucciones reproduciendo el mundo del que provenían. Sus patrones socioculturales se recrearon en este nuevo espacio; la explotación de los recursos naturales, gran tesoro americano, fue realizada con la importante, necesaria y conveniente esclavitud del habitante originario. 

...Recetas suficientemente buenas, pautas útiles y repetibles para que en el tiempo sean tradición. Es interesante la comprensión que este poema hace de una herencia culinaria, metáfora de una práctica cruel por lo inhumana y que persiste en esta época, especialmente si entendemos que América Latina no ha salido de un orden político-económico impuesto que sobrevive por los mandatos de los capitales extranjeros. Capitales que buscan tierra, minerales y cultivos con muy barata mano de obra para la elaboración de productos comerciables de preferencia al hemisferio norte. 

...Recetas para instalarse en un mundo desconocido y que son útiles para dominar a los humanos y a la naturaleza que apuntan a evitar toda objeción individual o colectiva que las cuestione. Para ello, o producto de ello es que se procuraría quitar el agua a los peces. Ello situaría en "los Pueblos" un objetivo para la contaminación y/o muerte en sus dimensiones materiales y espirituales. 

Confieso que me impresionó el poema, me sugirió un escenario textual, pero también figurado. Una escena sutil, que se transforma en canibalismo. Símbolo y analogía de muchos sufrimientos. Piernas cocinadas son quietud perversa, privación de capacidad de ponerse de pie, de correr, de movilizarse. Todo ello adornado por rombos y aroma, delicados toques para el montaje y disminución del impacto que pudiese producir tan cruento platillo. La yuca compañera originaria, un tubérculo infaltable cuyo corte de tajada nos recuerda el arriba, lugar de aquel silencio cómplice de la estructura de poder que sigue oprimiendo fundamentadas siempre por razones superiores. Sin duda, es un recuerdo de los muchos intentos de movilización indígena latinoamericana que tienden a cocinarse, se adornan y se devuelven acompañados de recursos naturales y silencio como una muestra del gigante poder que tiene el status quo.

...Recetas para un plato exclusivo de aquellos que disfrutan la rigidez de un sistema que les brinda beneficios cortoplacistas. Así es como los cómplices, una clase política que se rinde ante el capital, busca mantener la tradición colonialista de múltiples y rebuscadas maneras preservando ese recetario de tanto impacto en nuestro continente, ese que centró su atención en los medios; dinero producto de la explotación; más que en el fin; común bienestar de la raza humana.   


Décimo primer escrito fraterno: El alma de los oprimidos


He retomado mis escritos fraternos donde he saludado a los países que han tenido un alto número de visitas en mi Blog. Hoy me he sorprendido con Ucrania quien me tiene alegre por encontrarse en las estadísticas. En este diálogo con las redes sociales como blogger, he aprendido de lugares y personas, versos y reflexiones. Hoy compartiré una revisión especial del poema  El alma de los oprimidos del poeta y luchador social  Vasyl Semenovych Stus.  Al revisarlo me doy cuenta, como las sensibilidades y anhelos colectivos chocan con sistemas rígidos e inflexibles en el marco de profundas y esperadas crisis humana. Éstas generan oportunidades de trascendencia por lo sublime de sus proyectos que nos ofrecen. Rescatar este poema es relevar una historia, territorio y lucha, un sentimiento humano y la posibilidad de construir esperanza en espacios tan difíciles como en el de"hielo y tierra baldía".  Re leeré sus versos y escribiré prosa junto a ellos, marcado muy especialmente por el momento actual de Chile post crisis social de octubre 2019. 


El alma de los oprimidos permanece aterida eternamente, mientras el súbito hielo de sus lágrimas contenidas imagina.

El siglo XX fue la época de la razón como medio y fin. En la práctica no se apreciaron mayores alternativas que las entregadas por las de una razón y orden totalitario. Solo había cambios en la medida  que existiese una fuerza mayor y esto significó violencia.  Se cometieron grandes atrocidades en nombre de la razón en ambos lados de la muralla este-oeste.  En este escenario  es comprensible el sentir del luchador social de la época, desesperanza, no obstante " la imaginación comprometida" como puerta abierta, jamás todo está perdido cuando lo humano sigue vivo en búsqueda de una mejor alternativa a la justificación armada de razones absolutas. Cuando estás frente a una muralla solo te queda imaginar, imaginación que añora, que sueña y resiste, imaginación que cree, que tiene fe y que impulsa la sobrevivencia transformándose en la única y gran escalera para visualizar alternativas. Imaginación para enfrentar sufrimientos, esos que indignan hasta llevarnos a la frustración  y tarde o temprano al vacío. Sentido de lucha que persiste obligándote a revisar mejores posibilidades a la deshumanización de los sistemas sociales, que al parecer requerirían de periódicas y contundentes revisiones, para que no caigan en la necro política.

Delicado es el latido de los corazones robustos, los rastros del sol entre la maleza lastimeros.

Un concepto emocionalmente latinoamericano, de práctica extendida por los Andes, desde la Patagonia hasta el río Bravo; es transversal a los lugares donde unos sobre otros ejercen un poder rebuscado en la divinidad y manipulado en pos de la doblegación. Opresión se identificaría como la imposición de ideas y obligaciones a otros basadas en razones que siempre serán superiores en mi. No olvidemos que el único poder en nuestro continente han sido las armas. No hay límites en América para las armas. Violencia en su máxima expresión. Es pura y dura dominación, que se practica bajo amenaza del dominador, que para existir necesita de quien dominar. Oprimidos no son los ricos, ellos tienen poder y necesitan de otros para mantenerlo. Los oprimidos son y seguirán siendo la gente en situación de pobreza y vulnerabilidad, realidad  tan cierta como las quemaduras del peligroso sol del verano. El poema refleja la frialdad propia de las heladas tierras, se habla de un congelamiento, sin embargo hay un alma que no lo hace. Una esencia que no se cambia, cambia la condición que la mantiene. Las lágrimas imaginan tristezas, pero también situaciones mejores. Hay fragilidad, hay esperanza que llega y que es luz que ocupan los espacios de la maleza entre los espinos. El alma encuentra un sentido, alma que a pesar de no ser definida con palabras, se encuentra ahí, escondida, recibe sol y mantiene latiendo a aquellos corazones robustos que no decaen. Escribiendo esto, descubro que me he sentido obligado a hablar de sol y espacios entre la maleza, una obsesión personal a encontrar esperanza como requisito de humanidad. ¿habrá sido lo que el autor sentía?

El corazón puja por asomar su cabeza y la casa vacía callaba, callaba la tierra baldía.

Soledad la de los oprimidos, la de los insatisfechos, de los desfavorecidos. Son corazones que paren, que se muestran en medio de las más temible soledad. Escenario de desgracias que da lugar a la denuncia, a la transmisión de una palabra que puede ser una cruel convicción; frente a los poderosos y sus injusticias, te encuentras solo. Lágrimas que imaginan resistencia y formas de lucha social que pujan para parir vida, potencial luz que pueda ayudarnos. Solo revelar lo que vivimos puede ser la misión, a veces nuestra única tarea es mostrar lo que vivimos. Es el Pueblo un escenario para el nacimiento de muchas cabezas que lo conforman. Esa soledad no es hielo que te congela sino más bien fuego que te enciende. Esa profunda indignación, un estado intermedio entre la rabia, la impresión y la frustración, es la única capaz de provocar espirales hacia motivaciones superiores. Alma que es robusta, que puja, que sufre abriendo un camino, cruzando la barrera para ver, que abre los ojos, que siente. Cabezas... cabezas, que son posibilidades de encuentro y superación, cabezas que son punta de una lanza, que tienen cuerpos sensibles que más que verse limitados por la opresión; sostienen imaginarios, crean, resisten arañasos y hielo, fuego, tempestades, lacrimógenas y mutilaciones.

Décimo escrito fraterno: Amereida




Finalizo momentáneamente la serie escritos fraternos donde he saludado a los países que han tenido un alto número de visitas en mi Blog. Será un alto pasajero ya que las estadísticas de las visitas varían de acuerdo al interés que puedan despertar los escritos aquí subidos, por lo que esperaré con paciencia nuevos personajes y tierras del cual aprender. Hoy compartiré una revisión especial del poema Amereida de un colectivo de estudiantes de arquitectura  de la Universidad de Chile del  año 1967. Al reflexionar me doy cuenta del rol "estudiante universitario", su rebeldía, disconformidad e inquietudes capaces de impulsar grandes transformaciones. Rescatar este poema es relevar a CHILE, un país "frontera de lo posible" un rincón de lejanía privilegiada y observación atenta. Sobrevivencia frente al deslumbrante universo de fuerzas infinitas en constante movimiento.   Re leeré sus versos y escribiré prosa junto a ellos. 

¿pero se obra todavía en el regocijo de un triunfo? ¿en un regocijo que se extienda a todos aquellos elementos en los cuales hemos de apoyarnos? ¿en un triunfo que ya no se nos antepone como una estatua o un espejo sino que va con nosotros como lo van nuestros propios ojos?

Quizás aventajados por el curso universitario, los estudiantes optan por un proceso de descubrimiento personal saliendo de esa gran tranquilidad que ofrece el escenario de privilegios y seguridades otorgados por la estructura social. Triunfo que apunta hacia donde miramos, hacia donde el sol se encuentra iluminando cuando descansamos. Optimismo e ilusión del que se piensa ya en la ruta. Triunfo que llevo conmigo transformado en nueva meta para un nuevo sueño. La imaginación nos guía hacia ciclos renovados de movimiento infinito. Chile es una larga isla, rodeada de inmensidad. Por todos lados apuntan nuestras preguntas; pero no nos atrevemos a responderlas, a veces ni siquiera levantamos nuestras cabezas a imaginar lo que hay más allá. Chile comunidad, cerrada frontera y misterioso camino a lo desconocido, un mito dice que solo fue instinto, aventura se llamó la empresa, un camino de lucha es el sur. Potente gesto de conversión rebelde. Se busca lo que no se puede encontrar, todo es imaginable desde Chile.

....para respondernos mañana partimos a recorrer américa, y seguramente mañana trazaremos a lo largo del recorrido en determinados lugares, quizás cuales perfiles, quizás cuales litorales, esto hoy no lo podemos saber...

Para los estudiantes, la universidad puede ser solo un cúmulo de experiencias visualizado en un título, lo que viene después es la búsqueda de ofrecimientos, ¿quienes son ellos? pregunta abierta que acompaña aquella sobrevalorada palabra "profesión". Los demás son para nosotros esperanza y novedad, verdadero aprendizaje de la elevada y grandiosa palabra "humanidad". Para el chileno promedio nuestro continente ha sido un misterio, visita de nuestros sueños, imaginarios nacidos  desde el televisor, un lugar de cálidas aguas para nuestros breves descansos que nos hacen olvidar los resistentes temores o esa obsesiva obligación de estar en guardia. La cuestión central es el hacer; actuar en un mundo, saber estar ahí. Soy renacimiento, después del momento universitario... soy para los otros, porque soy como los demás, porque en definitiva, soy ellos... No hay más deseo que la vida hecha una obra de reforzados cimientos que brillará con el sol  de luz y calor inagotable. América es una ecología de cosmovisiones desconocida y riesgosa, no hay resguardo al caos como lo hay en el Chile de exacerbada seguridad y manipulado orden.

...pero si que un obrar se dará, pues la búsqueda de la real palabra, la real palabra que permite obrar se da en el obrar...

Trabajar es un abierto futuro, la real palabra se descubre con la intuición, pero solo pocos llegan a ella. Casi todos se quedan en el trabajo de las urgencias; la ficticia rutina que presiona convenciéndonos de lo importante. Laborar encerraría la experiencia de una obra, el proceso de construir a pesar de los fallos y agobios; construir es acertar, hacerlo con la gente es hacerlo de verdad. No será mi casa, será la de otros que nos observaron y que con sus miradas y sonrisas nos hacen sentir y florecer ese corazón satisfecho que algunos anhelamos. Obrar en Sudamérica, salir más allá de las fronteras porque lo real es idea universal; las experiencias humanas receptivas, pero sobre todo dialogantes con el mundo que nos rodea. Obrar es intuición de los seres humanos en todo el mundo. Es misión en las lindes de la comodidad, obrar es travesía de identidad chilena. Descubro la palabra y ella me ayuda a observar en el espejo las fundamentales convicciones de la gran memoria. 



Noveno escrito fraterno: Mi corazón al atardecer




Continúo con la serie de entradas llamadas escritos fraternos en las que saludaré a los países que han tenido un gran número de visitas en este Blog. Hoy compartiré una revisión especial del poema del austriaco hablante de alemán Georg Trakl. Al leerlo me doy cuenta del proceso por el cual exploramos las sombras del mundo que nos circunda como requisito fundamental para la búsqueda de luz. Rescatar este poema es relevar una trayectoria alemano-europea de caminos y exploraciones, universos de angustias y escenario de certezas para un ser humano cósmico de incesantes movimientos. Un proceso introspectivo potente del que busca crear rompiendo rígidos esquemas pre establecidos. Lengua alemana, de palabras que contienen mundos, código sagrado de introspección filosófica que es tronco de una modernidad siempre perfectible. Re leeré sus versos y escribiré prosa junto a ellos, esta vez a diferencia de las anteriores, consultaré referencias de apoyo  para la comprensión de la rica simbología expuesta por el autor. 



Se oye de noche el estruendo de los murciélagos
Dos caballos negros saltan el prado 
Susurra el arce rojo

Confieso mi inquietud al revisar este poema y su temible oscuridad en tanto condición necesaria para la expansión de nuestro ser esencial. Múltiples desafíos nacidos de aquellas largas y angustiosas noches. Especial ansiedad,  propia del que quiere vivir la plenitud, dándose cuenta de los pocos medios que tenemos para batallar con nuestros demonios y salir fortalecidos de aquello. Murciélagos tejen un escenario de melancolía y muerte, terrores y bellezas desde el inframundo. Un tenebroso espacio para la sanación, un despertar  iniciático de los sentidos, un punto de partida hacia la transformación. Bestias nos invaden, han quedado abiertas las jaulas del mundo sensorial ciego a la común certeza de la estructuras visibles. Noche terrible en que expuestos a nuestras proyecciones inconscientes nos invaden represiones que algunas vez capturamos con esfuerzo. Caballos, fabulosos por su poder luchador, son interpelaciones a lo trascendente. Mensajes de la muerte y salvación, vulnerabilidad frente a la manía destructiva y violencia sexual. Inquieta no darle un rápido nombre a las muchas luchas e incertezas, atribución de roles y poder en nosotros mismos. El arce rojo es independencia y energía, nos impulsa con su susurro a tener convicción, la fuerza no nos faltará, es motor para terminar todo cuanto se empiece. No desfalleceremos si hacemos de la autoconciencia una guía para nuestros pasos. Es mi profunda intuición.

Al viajero se le aparece la pequeña posada al borde del camino
Deliciosos son el vino joven y las nueces
Delicioso: vacilar ebrio por el bosque que se oscurece

Universos simbólicos interpretativos cuyo centro es una posada mágica aparecida en esta ruta y que nos brinda una tranquilidad provisoria. Posada de encuentro, placido lugar de certidumbres, alivio repentino de un trashumante, esperado hogar de nuestros sueños, anhelo del vientre materno acogedor del más esencial y armonioso crecimiento. Reposo es el lugar donde la incertidumbre gobierna, posada del amparo y estabilidad, meta de transformación psíquica. Vino y nueces,  quizás no esté de más un breve momento de lujuria. No quiero sentir, no quiero percibir lo que viene, en aquella noche el alimento es alternativa momentánea. Furtiva droga, me marea. Respiro profundo y me desconecto previo a lo peor ¿quien me puede decir que es lo peor, cuando muchas veces los transiciones nacidas de allí nos dan alas suficientes para comenzar el gran vuelo que habíamos esperado?. El alcohol junto a los placeres de la carne y las canciones representan también liberación de la inquietud y el  favor de la alegría. Disolución, éxtasis y agresión, deseos profundos de extravío en aquel Dios- Amor sin género. Auxilio a los peregrinos transfronterizos cuya misión es mostrar alternativas frente a la oscuridad de un eterno horizonte. 

Suenan campanas dolorosas entre las negras ranas 
El rocío gotea sobre el rostro

Soy un forastero, ojos hospitalarios me observan como la imagen perfecta para proyectar los sinceros deseos de amparar, o quizás limpiar o definitivamente borrar tu inamovible moralidad. Partes ignoradas de nosotros mismos son también gentiles ciudadanas del mundo. Bosque es lugar de soledad, embrollos, curación, regresión, grandiosidad y obstrucción, crecimiento espontáneo y continua putrefacción. Campanas despiertan sentidos y espíritus, buenas nuevas garantes de un equilibrio armónico de la naturaleza con la vida humana. Te piden la renuncia de aquel Dios de las seguridades.  Sustitúyelas  por la contemplación de tus irresoluciones, allí encontraras el altar de tu yo profundo y real. Antiguos libros hablan de las ramas como aquel lugar donde abandonamos a los cuerpos vivos y a los ya muertos. Son las ramas un lugar de compartir tus flores y frutos, grandes costillas en el que se resguarda el corazón luminoso. Nuestros rostros son expresión, que miran a lo alto como esperando el renovador rocío, sagrada humedad,  presagio de la autorealización. Humedad que anuncia el regreso del alma, una circular orientación hacia la fructífera originalidad de la naturaleza para refrescar y reanimar aquella personalidad marchita por la inconsciencia y la materialidad. Hay un culmine del ceremonioso caminar hacia la noche más oscura, aquel íntimo, pero temible lugar en el que solo nosotros percibimos.


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Referencia Bibliográfica.
Archive for Research in Archetypal Simbolism (Aras) El libro de los símbolos,  TASCHEN, España 2010.

Octavo escrito fraterno: Tristes guerras



Continúo con la serie de entradas llamadas "escritos fraternos" en las que saludaré a los países que han tenido un gran número de visitas en este Blog. Hoy compartiré una revisión especial del poema de Miguel Hernandez llamado "Tristes guerras". Al reflexionar me doy cuenta de la voluntad de un poeta y su batallador camino a la trascendencia. Rescatar este poema es relevar a la España europea de memoria y convicciones. España de vino, pastores y olivas, con un gigante poder de transformación. Expresión y ritos de alegría colectiva por la tierra, tradición comunitaria que alimenta los gruesos árboles que dan sombra y frutos. Re leeré sus versos y escribiré prosa junto a ellos. 

Tristes guerras si no es amor la empresa. Tristes. Tristes.

¿Podrían las guerras tener causas de amor? Desafío a los lectores a expresarlo. Hablaré de luchas de convicción  para confrontarla con el inquietante seducir de la violencia en los seres humanos. Un poema de guerra es una oda de lo que no nos atrevemos a contar, crudo dolor humano esparcido por una tierra devastada. Las guerras han sido validadas como formas de resolver conflictos, pero son cada vez menos justificadas.  He descubierto a un poeta, luchador de convicción  frente a la tragedia que había ya dejado de ser una amenaza, para coger vidas en todos los rincones. Poeta comprometido, animador de la voluntad entregada, aferrado a ese futuro que se apreciaba mirando el pasado. El poeta de guerra, triste pelea por el íntimo amor, lleva la bandera de un anhelante deseo descubierto en los lugares donde se esperaba alegría. Poeta que nos previene es solidario, un visionario que nos anticipa riesgos de la vulnerable condición humana.

Tristes armas si no son las palabras. Tristes. Tristes.

¿Hay alguien que este preparado para pelear en una guerra?¿ en que lugar nos encuentra su estallido? Guerras son sacrificios, batalladora persistencia y trascendente coraje. La valentía es historia colectiva recurrente, dar palabras a la lucha es nombrar peleas cotidianas por existir sobreponiéndose a la injusticia. Injusticia que parece ganar contiendas, fue capaz de instalar su orden de mundo. Nos situamos en el lugar de los comunes o en la igualdad de condiciones, solo mediados por un enfrentamiento. Conozco luchas, años de una palabra perseverante puede convertirse en arma contundente que devele sufrimientos para ganar. La emancipación de la persona hoy más que nunca es un triunfo. Un sencillo acto puede significar libertad, puede tener el peso necesario para inclinar las balanzas y mostrar el miedo y  la ambición disfrazados de buenas intenciones. Pueblos se desgarran frente al privilegio de los poderosos de siempre. Las guerras sin muertes destruyen ilusiones, pero ganan en resistencia que es altura moral, proceso y conciencia.

Tristes hombres si no mueren de amores. Tristes Tristes.

Participar de una guerra es perderla. No hay guerras buenas, ya que son capaces de dañar el sentir más profundo. ¿Cómo lidiar con la rabiosa sensación detrás de una derrota o la inhumanidad de un triunfo a cualquier precio?¿Cómo mirar la rendición o la muerte a los ojos?. Viejos valores de patria se negocian en internet a través de una moneda, el capitalismo neoliberal casi ha terminado siendo el señor de la vida y la muerte. Hoy tenemos las guerras comerciales recientemente inauguradas. Insisto, no veo una guerra buena. El cambio de circunstancias ha producido un cambio de armamento; beligerancia y poder, lenguaje agresivo y mentira; mucha mentira y abundante falsedad. La necesidad de hoy es mostrar los dientes cuando se critica a la rígida estructura, aquella que es incapaz de actualizarse. ¿Moriremos de amor en guerras de amor? Hay escenarios donde las luchas son para mostrar quien ama menos, detrás de ello el mismo deseo oculto de dominación. Luchas apasionadas deberían prevalecer, siempre y cuando el amor nos una con sus bellas acciones expresadas en sensibles palabras.

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Te dejo un poema de De Pablo Neruda a Miguel Hernandez en el cual rinde un sentido homenaje en el contexto de la guerra civil española

Te dejo link de la Sección escritos fraternos  para que reconozcas tu país. Queda un país que sorpresivo entró a la estadística y el que ha tenido hasta ahora el más alto número de visitantes.


Séptimo escrito fraterno: No acabarán mis flores.



Continúo con la serie de entradas llamadas "escritos fraternos" en las que saludaré a los países que han tenido un gran número de visitas en este Blog. Hoy compartiré una revisión especial del poema de Nezahualcóyotl llamado "No acabarán mis flores". Al reflexionar me doy cuenta de la sabiduría ancestral de la América precolombina. Rescatar este poema es relevar a México latinoamericano, símbolo de memoria y patrimonio inmaterial de convicciones y trascendencia. Colectiva unidad de humilde, esforzado y sensitivo querer. Re leeré sus versos y escribiré prosa junto a ellos. 

No acabarán mis flores, no cesaran mis cantos, yo cantor las elevo.

Cuando decidí escribir fue un momento especial. Nada distinto a los comienzos de cosas importantes con las que nos vemos enfrentados los seres humanos ¿que hacer en un escenario radicalmente opuesto a lo acostumbrado? entonces fue cuando me di cuenta que esas profundas inquietudes, permanente deseo y expectativas, se mantenían conmigo aguardándome en una especie de jardín secreto. Un paraje de flores que intuitivamente había sentido, espacio mágico que en mi caso se encuentra detrás de un alto amurallado. Había llegado el momento de reconocerlo y valorar lo que allí encontraría. 

Se reparten, se esparcen. Aún cuando las flores se marchitan y amarillecen.

En un inicio, no creí todo lo que su puede encontrar allí. Muchas flores empujadas por un viento fuerte como el puelche cordillerano salieron e inundaron todos los espacios conocidos. Son  canto y poesía, son música que se oye bajo el durazno de enero o el aromo de septiembre. Relatos hechos para compartir y perdurar incluso más allá de que el ultimo libro sea corroído por el olvido. Un humano cúmulo de experiencias que son semilla para nuevas flores que se esparcirán en tierra fértil. Ellas las muy orgullosas existen para apreciarlas, pero sobre todo, amarlas con los cinco sentidos. Vuelan esparciendo su germen de vida. Se mantendrán protegidas del sol y el tiempo, hasta después de que la luna y sus ciclos hagan lo suyo. La perseverancia premiará abriendo los ojos al brote de hierba, alimentándolo con todas las condiciones del lugar.

Serán llevados allá. Al interior de la casa de ave de plumas de oro.

No creo que las palabras duren por siempre, siento que se transformarán, incluso hasta podrán desaparecer. Mis ganas son de que sirvan de abono en tierra blanda y acogedora. Un legado para más jardines que quizás las necesiten. No obstante también pueden ser conducidas al hogar del pájaro de mil plumas, ese  que vive en una nube, la del horizonte que anuncia los días. Plumas de divinidad, duraderas y eternas. La casa es su nido, lugar de descanso y alimento de generaciones. Lo alto es espacio de anhelos y  sueños que vendrán. Allá donde vive el sol sagrado, centro que marca el tiempo circular, un escenario contemplable desde la remota humanidad. Brillante poesía es pluma dorada conservada como el flexible material. El ave de plumas de oro y luz guardará aquellas letras. Simiente de trascendencia, símbolo que une las dimensiones donde las personas no dejamos de  buscar el sentido perdido.

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Te dejo link de los seis escritos fraternos anteriores para que reconozcas tu país. Quedan dos.

Sexto escrito fraterno: Los delfines


Continúo con la serie de entradas llamadas "escritos fraternos" en las que saludaré a los países que han tenido un gran número de visitas en este Blog. Hoy compartiré una revisión especial del poema de Silvina Ocampo  que se llama "Los delfines". Al reflexionar me doy cuenta del latente mundo onírico al que me llevan esos juguetones animales acuáticos. Rescatar este poema es relevar a la Argentina latinoamericana, símbolo diario de una lucha entre dimensiones físico e inmateriales de nuestras sociedades que a pesar de estar inmersas en el sistema neoliberal, logran mantener con  mucho esfuerzo al ser humano como centro y única preocupación. Re leeré sus versos y escribiré prosa junto a ellos. 

Los delfines no juegan en las olas como la gente cree. los delfines se duermen bajando hasta el fondo del mar. ¿Que buscan? No sé. 

El lugar donde habitan los sueños es un gran flujo de agua de corrientes en todas direcciones. Se asemeja a un océano y se extiende hasta  el ultimo confín del mundo conocido. Un punto geográfico casi inalcanzable, una representación de mar que es frío, límites humanos para la exploración de casi todas las convicciones arquetípicas. Inseguridades de aquella hondura pocas veces alcanzada, pero de la que buscamos salir con premura. En lo recóndito, la penumbra dicta sus normas, frente a ello nos preparamos armados para nuestra defensa. Hay más fantasía que realidad cuando buscamos monstruos donde hay remolinos, fuertes corrientes y lava subterránea. Sin embargo, en este escenario tan misterioso aparecen millones y graciosos delfines que atraviesan la azul profundidad y se zambullen para salir airosos configurando una red de extensas constelaciones metafísicas.

Cuando tocan el fin del agua despiertan bruscamente y vuelven a subir porque el mar es muy profundo y cuando suben ¿que buscan? No sé.

Los miedos son recurrentes si sobre el agua me acostumbro a vivir. Recuerdo maremotos rapaces, que tragan casas de un solo golpe tal como si fueran animales furiosos, también bestias y hombres armados. Mucho tiempo me paralizó el recurrente sueño del agua cubriéndolo todo. Visiones hay muchas para una misma sensación de amenaza.  Cada cierto tiempo sueño a mis abuelas fallecidas, casualmente bien vestidas como para ir de visita,  confieso al verlas un involuntario momento de llanto. Serpientes vomitibas, anatomías humanas inconclusas y dispersas fecas humanas me han dejado sensaciones de asco. Encierro en lugares extraños y personas raras, disparos a mi cuerpo son miedo y súbito despertar. Presentarme frente a una iglesia vacía, encierro en un bunker antártico,  han sido causa de perpleja y un tanto ansiosa soledad.

Y ven el cielo y les vuelve a dar sueño y vuelven a bajar dormidos y vuelven a tocar el fondo del mar y se despiertan y vuelven a subir. Así son nuestros sueños.

Los sueños son sabias oportunidades de re conocer historias, apreciar ese dolor capaz de convertirse en fuerza. También adelanto, situarme en un inquietante futuro para mi más íntima preparación. Arrepentimientos, heroico inconsciente que me hace salir de la fila de los que se van para regresar a una misión combativa. La subida al edificio mas alto del mundo; máquinas de tiempo que me transportan sobre todo al pasado, quizás  demasiadas veces. Sexo y deseo, erectas muestras de un momento de placer. Podría dictar un manual de sobrevivencia para maremotos en los que aprendí noctámbulo a escoger montañas, objetos y corrientes auxiliadoras. Luchas guerrilleras en selvas exóticas que me dejaron un alegre despertar. Y un sin fin de paralelas experiencias reales en el espejo de mi corazón  que aprende a enfrentar el gran cúmulo de frustración en que puede convertirse el vivir. Los delfines emergen allí, como brillantes reflejos de los astros. Faros que  mi barco busca,  lugares donde fondear para así continuar la trayectoria, capitán con cuidado ropaje de grumete, observador de la tan multidimensional  partícula de arena que guarda debajo de su sombrero.
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Te dejo link de los cinco escritos fraternos anteriores para que reconozcas tu país. Quedan tres.

Quinto escrito fraterno: Mis estatuas


Continúo con la serie de entradas llamadas "escritos fraternos" en las que saludaré a los países que han tenido un gran número de visitas en este Blog. Hoy compartiré una revisión especial de un poema de Henri Michaux  que se llama "Mis estatuas". Al reflexionar me doy cuenta de lo lúdico que puede resultar el pensamiento simbólico, anclado en una realidad muy concreta de sueños e ideales. Rescatar este poema es relevar a la Bélgica europea, símbolo diario de una cotidianidad continental de encuentros y desencuentros. Todo un proceso de convivencia orientado por la convicción. Re leeré sus versos y escribiré prosa junto a ellos.  


Tengo mis estatuas. Los siglos me la legaron: los siglos de mis expectativas, los siglos de mis desalientos, los siglos de mi indefinida, de mi inextinguible esperanza ya lo hicieron. Y ahora están allí.

Disfruto de mis estatuas a simple vista inamovibles, representaciones e ideas previas de lo que puede ser real,  el consenso convertido en memoria. Mis estatuas son parte de un edificio de galerías anchas, iluminadas por el sol de la mañana que habitualmente las sorprende. Estatuas que se miran unas a otras mostrando los detalles de sus rostros deseosos de futuro. No podría imaginarme el tiempo destinado a confeccionarlas, recogerlas y organizarlas. Mis estatuas danzan, son círculo; caracol desde la lejanía hacia un centro majestuoso y elevado. Son dioses de mil caras con manos que apuntan en cinco direcciones. Mis estatuas han aprendido a moverse, se aquietan también, inspiran y conspiran en un universo nocturno. Animales y seres humanos, cuerpos animados, espejos de quienes las miran.

Como antiguos vestigios, apenas si alguna vez comprendo el sentido de lo que representan. Su origen me es desconocido y se pierde en la noche de mi vida, donde solo sus formas han sido preservadas del inexorable barrido.

Estatuas que se diluyen, cobran vida, mueren y resucitan, reencarnan o se extinguen en la nada. Mis estatuas se organizan, confabulan para cambiar de orden. A veces me sorprenden,  yo creo que tienen gran soltura, juegan con la luna y sus cambios. Son amigas de la noche y se transforman en semillas,  ellas eligen  el lugar para crecer siguiendo las milenarias tradiciones. Hay otras que caen. Ocurre que es un momento místico, muy serias desarrollan el celosamente guardado ritual de agradecimiento. Luego de ello,  y con mucho respeto se reparten trozos de la caída para ataviarse. Mis estatuas son vanidosas y egocéntricas, siguen la visión oriental, ya que también son organizadas y ceremoniosas. Un poco de oscuridad en la luz y otro de luz en la oscuridad.

Pero están allí, y cada año su mármol se endurece más, blanco contra el fondo, oscuro de las masas olvidadas.

Están allí, no se irán. Se desafían, se conectan y dialogan. Son un todo y son partes. Aprenden en la ayuda y en la discusión, se quieren y son amables entre si, construyen un universo de expresión. Las que se aislaron, las que optaron por un camino solitario, dejaron de compartir, se endurecieron hasta terminar oscuras, apagadas y sin vida . Este destino es peor que caer. Asumo que con este  fatal camino a veces siento miedo y otras compasión. A pesar de esto, también brindo por ellas, las que fallecieron en la oscuridad del individualismo, las que se quedaron pegadas en el mundo que ya no está. Ellas sentaron bases para que las otras crearan este cosmos de infinita expansión desde esos protegidos puntos ciegos de las galerías vigiladas. Honro y celebro las que aprendieron de la luna y su danza nocturna porque de ellas será el futuro. 

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Si les gustó esta  sección, comparto un link para que visiten los demás escritos fraternos 

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