Décimo escrito fraterno: Amereida




Finalizo momentáneamente la serie escritos fraternos donde he saludado a los países que han tenido un alto número de visitas en mi Blog. Será un alto pasajero ya que las estadísticas de las visitas varían de acuerdo al interés que puedan despertar los escritos aquí subidos, por lo que esperaré con paciencia nuevos personajes y tierras del cual aprender. Hoy compartiré una revisión especial del poema Amereida de un colectivo de estudiantes de arquitectura  de la Universidad de Chile del  año 1967. Al reflexionar me doy cuenta del rol "estudiante universitario", su rebeldía, disconformidad e inquietudes capaces de impulsar grandes transformaciones. Rescatar este poema es relevar a CHILE, un país "frontera de lo posible" un rincón de lejanía privilegiada y observación atenta. Sobrevivencia frente al deslumbrante universo de fuerzas infinitas en constante movimiento.   Re leeré sus versos y escribiré prosa junto a ellos. 

¿pero se obra todavía en el regocijo de un triunfo? ¿en un regocijo que se extienda a todos aquellos elementos en los cuales hemos de apoyarnos? ¿en un triunfo que ya no se nos antepone como una estatua o un espejo sino que va con nosotros como lo van nuestros propios ojos?

Quizás aventajados por el curso universitario, los estudiantes optan por un proceso de descubrimiento personal saliendo de esa gran tranquilidad que ofrece el escenario de privilegios y seguridades otorgados por la estructura social. Triunfo que apunta hacia donde miramos, hacia donde el sol se encuentra iluminando cuando descansamos. Optimismo e ilusión del que se piensa ya en la ruta. Triunfo que llevo conmigo transformado en nueva meta para un nuevo sueño. La imaginación nos guía hacia ciclos renovados de movimiento infinito. Chile es una larga isla, rodeada de inmensidad. Por todos lados apuntan nuestras preguntas; pero no nos atrevemos a responderlas, a veces ni siquiera levantamos nuestras cabezas a imaginar lo que hay más allá. Chile comunidad, cerrada frontera y misterioso camino a lo desconocido, un mito dice que solo fue instinto, aventura se llamó la empresa, un camino de lucha es el sur. Potente gesto de conversión rebelde. Se busca lo que no se puede encontrar, todo es imaginable desde Chile.

....para respondernos mañana partimos a recorrer américa, y seguramente mañana trazaremos a lo largo del recorrido en determinados lugares, quizás cuales perfiles, quizás cuales litorales, esto hoy no lo podemos saber...

Para los estudiantes, la universidad puede ser solo un cúmulo de experiencias visualizado en un título, lo que viene después es la búsqueda de ofrecimientos, ¿quienes son ellos? pregunta abierta que acompaña aquella sobrevalorada palabra "profesión". Los demás son para nosotros esperanza y novedad, verdadero aprendizaje de la elevada y grandiosa palabra "humanidad". Para el chileno promedio nuestro continente ha sido un misterio, visita de nuestros sueños, imaginarios nacidos  desde el televisor, un lugar de cálidas aguas para nuestros breves descansos que nos hacen olvidar los resistentes temores o esa obsesiva obligación de estar en guardia. La cuestión central es el hacer; actuar en un mundo, saber estar ahí. Soy renacimiento, después del momento universitario... soy para los otros, porque soy como los demás, porque en definitiva, soy ellos... No hay más deseo que la vida hecha una obra de reforzados cimientos que brillará con el sol  de luz y calor inagotable. América es una ecología de cosmovisiones desconocida y riesgosa, no hay resguardo al caos como lo hay en el Chile de exacerbada seguridad y manipulado orden.

...pero si que un obrar se dará, pues la búsqueda de la real palabra, la real palabra que permite obrar se da en el obrar...

Trabajar es un abierto futuro, la real palabra se descubre con la intuición, pero solo pocos llegan a ella. Casi todos se quedan en el trabajo de las urgencias; la ficticia rutina que presiona convenciéndonos de lo importante. Laborar encerraría la experiencia de una obra, el proceso de construir a pesar de los fallos y agobios; construir es acertar, hacerlo con la gente es hacerlo de verdad. No será mi casa, será la de otros que nos observaron y que con sus miradas y sonrisas nos hacen sentir y florecer ese corazón satisfecho que algunos anhelamos. Obrar en Sudamérica, salir más allá de las fronteras porque lo real es idea universal; las experiencias humanas receptivas, pero sobre todo dialogantes con el mundo que nos rodea. Obrar es intuición de los seres humanos en todo el mundo. Es misión en las lindes de la comodidad, obrar es travesía de identidad chilena. Descubro la palabra y ella me ayuda a observar en el espejo las fundamentales convicciones de la gran memoria. 



2 comentarios:

  1. Me llama la atención la serenidad que transmite el texto sobre un país que tengo entendido es fuertemente telúrico y ocurren terremotos a cada rato, pero eso no desdice su belleza y resistencia. Hasta los poetas alemanes del Romanticismo se interesaron en la fascinante naturaleza y cultura chilenas.

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  2. La tierra jamas se deja de mover, son exclusivos los que afectan el cotidiano. Gracias por las bellas palabras a mi tierra de resistencias y desafíos. Una gran tarea pensar las experiencias humanas desde un territorio forjador de identidad que critico y valoro. Lo critico porque lo valoro.

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