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Los arcos floridos de Gorbea


Imagen de Sabine en Pixabay


Los arcos floridos son una antigua tradición de noviembre 

 en primavera brotan flores y los jardines muestran múltiples colores 

 ritos colectivos, trabajo compartido para celebrar 

es que en Gorbea los inviernos son durísimos, como noche sin estrellas

y las primaveras son motivos de fiesta, puesto que llega la claridad

todo es renacimiento en espera de los frutos del tiempo estival.


Madera nativa proveía variedad, los hombres instalaban estructuras

las cuadras se organizaban, cordel y alambre serpenteaba 

las varas eran florecidas por los humanos, una proeza que parecía no marchitar

todo era para Dios, la religiosidad es parte de nuestra condición humana  

desde siempre nos aporta costumbres y explicaciones comunes

orden del mundo terrenal para nuestro pensamiento conciliar.


Recuerdo pequeño ver una procesión, en la calles observé tumultos

mi abuela me enseñaba respeto antes de sumarnos, con paciencia debíamos esperar

primero el cura, los acólitos y el Santísimo que guiaban el caminar

el veinticinco era la fecha elegida porque coincidida con un hito especial

es que la liturgia manda celebrar al Rey de Reyes quien fue Jesucristo

tierno amigo que compartió pan y vino en espera de su muerte y resurrección

para nuestra cultura toda una super estrella al mostrar "esperanza"

ya que no solo vamos hacia la muerte, por una buena vida hay que trabajar.


Al terminar la misa, la gente se congregaba comprando empanadas fritas

eran preparadas por un sequito de mujeres de sacrificada labor  

mesones instalados para la ocasión, multitud de estómagos peregrinos 

en los rincones compartían sus aventuras y desvaríos desde esta tierra

¡era palpable la felicidad!

es que la Fe exige adoración, 

sin embargo sin comunión de hermanos

queda a medias cualquier religión. 

 


 


Corazón de cielo y corazón de tierra

Imagen de James Henry en Pixabay


Los templos son espacios de fusión entre dimensiones físico y espirituales. Unen planos astrales encontrándose en ellos un abierto horizonte para imaginar posibilidades humanas. Los templos son construcciones intencionadas donde se unen expectativas concretas, rituales de común- unión y la búsqueda de la trascendencia.  

Recuerdos de viejas trayectorias me han llevado a reconocer templos  majestuosos, en rutas prefijadas por concepciones de una vida humana que camina por un sendero de peldaños celestiales. Todos los templos tienen un sentido  en el espacio geográfico y simbólico previamente visualizado.

Los templos son senderos, misterios a resolver, son pistas para un gran juego cuyo nombre es "vida buena". Se pueden encontrar gansos, que representan las  almas resguardadas en un territorio físico y temporal. Un año de estelas blancas que cuidan los jardines paralelos al altar de algunas catedrales.  

Templos son fuentes de descanso, un alivio para los escenarios de lucha como las inclemencias del tiempo. Templo es un pozo de agua donde conectar con la profundidad de la tierra, la madre primigenia que nutre y liga con los instintos básicos de cuidado.

Templo son piletas, agua y huevos; simbolismos que invitan a acariciar la idea de renacimiento, a eclosionar en mejores versiones animados por las fiestas comunitarias y por la voz de la primavera.

Templo guardián, de reliquias que atesoran modelos humanos de crecimiento. La comunidad valora, la misma que circunda y mira atenta los liderazgos capaces de entrar en su memoria colectiva. Templos son sepulturas que cuidan a sus distinguidos que por un rol público se consideraban ungidos por la divinidad.

Templo ciudadela de alturas, un atento mirar hacia el maravilloso cielo infinito buscando respuestas. Templos piramidales un espacio de energía celestial que nos transporta. Templos de escaleras y majestuosidad, recreación del cielo como una meta humana la cual alcanzar.

Templos son verticales, sin embargo los hay horizontales, un espacio circular que nace de un centro. Un árbol es un ara, la vida y enseñanza nos fortalece, un tallado de madera con escalinatas, una figura humana que nos recuerda que somos centro y altar para desde nosotros mismos llegar a esa dimensión de espíritus protectores. Templos hay con el cielo como techo y las estrellas como velas. Sus construcciones son temporales con un fin de comunión entre hermanos. 

De las cuevas profundas, los humanos nacimos ocupando espacios de convivencia material.  Nuestra misión es que perdure, como los hielos eternos  de los polos, el cuidado de nuestra ñuke mapu debe ser trascendental.


* ñuke mapu significa madre tierra en lengua mapudungun del Pueblo Mapuche del wallmapu (sur de Chile y Argentina).

Harina y plata


Harina y plata cimientan mi hogar 

hacen eternos mis deseos

definen los cuatro puntos de mi destino

dos ofrendas que abren los caminos


Harina y plata median con lo sagrado

 congregar es misión de toda gran obra  

 en el wenu mapu conviven los elementos  

la armonía es regalo para un actuar correcto 


apreciado legado, 

de tradicional madera son mis sueños

miro hacia adelante, 

es tiempo de regresar a mi lugar seguro


Décimo octavo escrito fraterno "La vida solitaria del torrero en el faro"

                                                                      Imagen de Prawny en Pixabay

Mensualmente realizo un saludo a los países que han tenido un alto número de visitas observadas en las estadísticas de la plataforma Blogger. En esta ocasión será Reino Unido y revisaré uno de los poemas de Tom Raworth llamado "La vida solitaria del torrero en el faro". En su revisión me acerco a las crisis humanas y observo lo que significa ser persona en un escenario de cambios. La rutina no es sinónimo de monotonía. La "profundidad es igual a la altura", creo que esta premisa debiese ser norma para la construcción de estructuras materiales, pero sobre todo espirituales en las personas.  Poesía de alejados rincones,  inquietudes del reino de la oscuridad, lugar donde todos celebran la tibia luz. Re leeré sus versos y escribiré prosa junto a ellos.

En una torre octogonal, cinco millas mas afuera 

tranquilo vive con sus libros y palomas 

blancas son sus paredes, ciertos días usa lentes ahumados, sin leer

saquea las páginas- leves ruidos de las aves y su vuelo

útiles y amables objetos familiares 

en medio de esa luz que no le basta. 


En un escenario mágico habita un ermitaño. Religioso guardián de una torre que sirve de instrumento para la meta observación de las personas y su interacción con la trascendencia. Una estructura cuya geometría sagrada convierte al cuadrado en tierra y al círculo en cielo; ambos unidos transmiten un mensaje de unidad materia- espíritu. La torre alta y alejada es la entrada a un mundo desconocido. Es inicio de una ruta peregrina, octogonales también son las antiguas pilas bautismales de las catedrales centenarias. El agua es vida  que nos regala vida.

Grandes certezas son las de un farero. Lo imagino práctico  y soñador, de una  inmensa paciencia que ni la más grande de las tormentas cubriría. De una profunda vida interior, una vocación contemplativa frente a  la inmensidad que le sirve de espejo. Siempre presta atención a los peligros de su labor; es vigilante de las monotonías. Tiene un gran sentido del deber, no se permite un descanso durante su jornada, ni una mínima tentación a incumplir o alguna desconcentración que lo lleve a errar en su labor. Un fallo sería arriesgar, faltar a su compromiso podría significar privar de auxilio y ello podría significar muerte. No se si existirá otro trabajo más religioso como el del farero. Dar luz, ofrecer luz. En la mitad de la noche, en el medio de la tormenta, tenaz e inquebrantable frente a la ferocidad de las desaventuras y el miedo. En el escenario de caos y movimiento oceánico, dos grandes demonios pueden ser el viento y la mar, pero el mayor de los demonios es la resignación. Ser parte de un barco y sin importar el esfuerzo de los demás, abandonar la tarea, perder la esperanza. Un farero es el guardián de las sagradas puertas, el agua y la roca son infinitas. Trabaja iluminando quimeras, compañeras de las extrañas figuras y trascendentes fondos.

¿Qué significa tener luz y no ver? ¿Qué luz es la que buscamos? ¿Cuál luz necesitamos? En la oscuridad y frente a  lo inmenso de un desafío ¿Cómo nos reconocemos? 

Creo que nuestro mundo interior puede ser este farero. El tiempo y lugar que nos toca es una época de tempestades  que nos mantienen despiertos a pesar de nuestro cansancio. Esa luz  debe servir de guía, lo mejor de lo nuestro es exigido. La rutina nos regala claridades, cada día es una experiencia distinta. Correcto debe ser el actuar. En la interacción humana, es una fantasía pensar que estamos solos. Nos relacionamos e influimos desde que somos carne y temperamento en el protegido primer universo de agua e instinto. 

Sin duda un particular personaje se nos ha ofrecido en el poema. Paradoja es trabajar iluminando rutas y no contar con la suficiente luz para su lectura de la realidad. Sus paredes blancas parecen voluntarios olvidos, renunciamiento de aquellos recuerdos de adversidades. Muchos se esfuerzan por olvidar, sin embargo estamos llenos de experiencias que en la memoria nos construyen. Usar lentes ahumados que simulan descanso,  elegir no ver para lograr oír. Saquear páginas para sentir el sonido de las aves en nuestras manos. El farero es un personaje inconforme, puede ser que se haya entregado a la monotonía, puede ser que haya perdido el sentido que alguna vez le dio a su labor. Puede ser que se sienta en crisis ¿es que es inevitable perder el sentido de lo que somos y hacemos? 

Somos fareros, nuestra luz es esencia. No la dejamos de ofrecer 

Su dirección nos preocupa, sin embargo es su fuente la que nos permite ser.   

Confieso que al elegir este poema, se me hizo atractivo aquel escenario de misterio que pueden dar los ambientes desolados y marinos. Creo que mi ubicación en el extremo sur del mundo me hizo observar el extremo norte. También me conecté con "esa luz que no le basta" apreciando la profunda humanidad que nos recuerdan las crisis de existencia. Sentí lo fuerte de un sinsentido, resonaron en mi las búsquedas insatisfechas, los compromisos no asumidos, las desesperanzas, las frustraciones y los finales.  




La maleta del señor caracol y sobre los misterios que ella encierra. El sueño

 

La tarde llegaba a su fin, el cielo anunciaba la noche con la primera estrella. Veo disminuida mi atención durante esta nueva ojeada al gran mundo frente a mis ojos ¿ que hare con él? después de un breve transcurrir llego a la muy biológica decisión, "seguiré mañana porque tengo sueño". Escudriñaré los rincones para seguir la pista a este viajero y su familia ¿Qué habrá pasado? Lo que más me intriga era el entierro de la maleta ¿habrá vivido en mi barrio?¿existirán familiares por aquí todavía? Creo que un universo cuenta con claroscuros insospechados y este pequeño, como tal, no es excepción a la regla. Sin duda que hay enigmas a la espera de ser develados por la luz de mi investigación, no me quedará nada por descubrir ¡lo prometo! 

Divagaba entre mis fantasías de arqueólogo- investigador, cuando reviso ropa de tela gruesa, humitas y un sombrero tipo hongo; todo muy bonito y bien mantenido. Me detuve en este atractivo accesorio, al cogerlo entre mis manos, escucho caer algo y me provoca un gran sobresalto. Tuve de pronto la sensación de que podía haber algo vivo allí, cuestión que me estremeció más de lo habitual. Mi estómago se recogió de golpe. 

Escondido dentro de aquel sombrero apareció un frasco de vidrio, una especie de ampolla con un corcho sellado con cera y dentro un líquido rojizo con algún grado de densidad. Lo observo con atención, lo alzo frente a la luz de la lámpara y concluyo ¡ es sangre! de inmediato repaso las singulares razones por las que podría alguien guardar sangre y que aquella se mantenga cien años oculta. El espanto se transformó entonces en intriga. Una nueva inquietud se instala en mis pensamientos. Creeré que es parte de un viejo ritual, puede ser que era responsabilidad del señor Eugenio guardar una especie de objeto para alguna ceremonia de aquella sociedad secreta, la del caracol verde. Quiero creer lo que la lógica manda, pues el sueño me vence y ahora que estos hilos tejen un entramado, necesitaré una libreta para hacer las elucubraciones pertinentes. Me sonrío con esta última idea y me preparo para dormir.

"...un hombre, un mago que tiene cicatrices grabadas en su rostro debido a su combativo transcurrir, siente miedo. Se encuentra enfermo y presiente su pronta muerte. Prepara una poción mágica que extiende su vida, la bebe y se da cuenta de sus efectos, sin embargo ya no es el.  Sufre  su cuerpo y su mente, a pesar de no hablar, cada célula de su cuerpo lo expresa. Vive tiempo prestado y lo sabe, la poción le alarga su vida. Aparece todas las noches una línea azul, es su cielo conocido que se extiende un poco más. Todos los días tiene que alcanzarla con demasiado esfuerzo para su naturaleza humana. Se sumerge en agua y viaja a un bosque queriendo encontrar paz. Siente que todos tenemos un momento y que no podemos obviarlo. Ya agotado en todas sus fuerzas, dio vuelta su rostro para observar el mío. Aquellos ojos gigantes de pupilas negras que hablaban por si mismas,  suplicaron que lo matara..."

El sueño fue muy extraño. De alguna manera es una señal de alto. Un mandato universal y explícito de la condición humana es prepararnos para el encuentro con la muerte. No se puede dar vida a quien no la quiere. De hacerlo se producirían espacios antinaturales de insospechadas consecuencias. Lo sentí como una señal de que Eugenio esta vivo y se comunica. La resucitación no era su fin, su idea era otra. Sus andanzas apuntaban a una meta oculta, sin embargo por alguna razón esa meta no se cumplió. Los sueños son canales de comunicación, las sensibilidades y el inconsciente logran captar señales. De alguna manera lo que descubro en la maleta emite códigos ocultos y ordenados. Lo mas profundo de mi mente los decodifica captando mensajes. 

Eugenio reconocía un afán por los temas de la metafísica. Había una intuición que lo transportaba hacia lugares insospechados. Era hijo de su época y a pesar de que la ciencia se empeñaba por comprenderlo todo, hubo cuestiones a las que no lograba llegar. La mente humana no puede entender la muerte y lo celestial, la ciencia jamás podrá comprobar las explicaciones que la sabiduría humana se ha dado para responderlas, y que están contenidas en una memoria colectiva muy arraigada en nuestro inconsciente. La época de carruajes, en la que ya se olfateaba el humo de motores de aquellas máquinas destinadas al transporte de personas, es una modernidad en la que todos participaron. Había mucha esperanza de que los descubrimientos contribuirían a una sociedad mejor. Era tal la Fe en la razón, que todas las naciones se empeñaron por el desarrollo de la ciencia y lo comprobable. En tanto lo que no se puede tocar, sino mas bien sentir y creer,  la tradición y las costumbres arraigadas en una comprensión directa de la naturaleza no tenían sentido, por lo que se desacreditaron. La charlatanería terminó de hacerlo, debido a esos múltiples testimonios de una incipiente fotografía, donde presentaban falsos espíritus moviendo mesas o apareciendo en cuartos oscuros preparados para saludarlos. Aún así hubo perseverancias, íntimas convicciones arraigadas en lo intuitivo, un saber que ordena la complejidad de lo que observamos y que fortalecen los caminos que toman las personas de acuerdo al particular llamado que cada ser humano siente en si mismo.


Si quieres seguir la historia, te dejo el link con los cuatro capítulos


La maleta del señor caracol y sobre los misterios que ella encierra. 3. El daguerrotipo




Sentí hambre. Había aguantado mis ganas de ir al baño, estaba entretenido soñando con el mundo escondido bajo un gigantesco árbol. Era una historia oculta, al margen de una oralidad que pelea su importancia frente a los estímulos de una época de videojuegos y televisión. Quedaba mucho que investigar, la tarea recién comienza. Había bajado a la cocina y me preparé un bocadillo de jamón y una leche con chocolate. Cogí un plátano y subí, sentí de pronto que tenía algo importante que hacer ¡el baño! sonreí pensando en el pequeño, pero significativo olvido. No me acuerdo de que algo haya ocupado todo mi interés, hasta el punto de olvidarme de necesidades vitales del día. Supongo que siempre hay una primera vez para cada cosa. Cada vez que abría la maleta echaba un vistazo general, observaba lo que primero llamaba mi atención y lo guardaba procurando dejar todo en su lugar. El tiempo se detenía, todo se había convertido en un infinito presente. 

Me detuve en una papel grueso, una imagen gris con trazos blanco y negro. Según lo que entendía por una conversación con un amigo cuyo padre es fotógrafo; las primeras imágenes en el mundo se llaman daguerrotipos en honor al señor que las inventó. Un papel grueso, especie de cartón como las postales multicolores que venden fuera del correo; tonos grises, imagen un tanto borrosa; olor a encierro temporal que húmedo emergía de aquel objeto. Miré a dos señores más bien jóvenes, peinados y risueños, de actitud amable; alegría y copas en alto. Celebraban al parecer, ¿despedida? ¿encuentro? ¿un logro? No sabría distinguir, me parece que si fue despedida quedo grabada en su cara la certeza del reencuentro. Observé un cartel, era la ciudad iluminada un escenario; la terraza de lo que podría ser un bar, un especial lugar de reunión para los citadinos de aquellas épocas. 

Audilio acompañó a Eugenio como la inseparable libreta al escritor. Ambos crecieron juntos, se conocían desde pequeños cuando en el pueblo participaron de los cuidados de la señorita Nominanda. Una carismática mujer aquella dama que decidida reunió a los niños para darles educación, ya que solo los ricos tenían una escuela pagada que no alcanzaba a cubrir las necesidades de una inmensa mayoría. Casi todos ellos solían ayudar a sus padres lo que se traduciría en una práctica y formativa herencia en vida, un mecanismo para sobrellevar la economía y crecer materialmente. Los amigos tenían algo en común, eran hijos solitarios en sus respectivas familias. Una intuición, segundos provenidos de la chispa que tienen las relaciones humanas, los encontró en el salón que la señorita Nominanda había destinado para su importante labor. Eugenio muy cordial le invita a tomar asiento, luego le comparte la merienda hecha por su madre, ante lo cual respondería de igual manera. En general no le costaba hacer amigos, puesto que estaba acostumbrado a compartir con la gente que iba al taller de su padre. Por su parte Audilio, era de no hablar demasiado, atento y observador, transmitía calidez y cercanía a través de su expresión no verbal. Se mostraba positivo frente a lo que vivía; bueno o malo, acostumbraba concluir aprendizajes. De ojos grandes, una cuota de misterio y melancolía transmitían aquellos cristales redondos; dicha característica llamaba la atención de su amigo, de alguna manera verlo era como verse a un espejo. Desde el primer momento se conectaron, en el camino descubrirían que su principal búsqueda era por un hermano en la vida, cuestión que trascendería el tiempo. Audilio era maestro, lentamente aprendió el lenguaje del corazón al discriminar lo esencial de las apariencias. El cúmulo de aventuras juntos los harían madurar, ambos eran aprendices en cuestiones de la vida. En los conflictos y en las distancias aprendieron a quererse como si ambos hubiesen provenido de un mismo vientre.

Audilio quedó con su amigo en un bar frente a la pequeña montaña al poniente de la ciudad. Era un buen espacio. Maravillosa arquitectura antigua, carruajes de caballo, mucha gente paseando junto a la arboleda que era escenario de óleos y pintores que embellecían el aire y la vista. Sabía que uno de los afanes de su amigo era salirse del cotidiano y mirar las cosas desde arriba. Si hubiera sido pez de río, hubiera encontrado siempre un lugar protegido para salirse de la corriente y apreciar la carrera que todos hacían para llegar a sus metas. Un diálogo entre ambos cerraba una gran tarde de conversación

- Eugenio, hermano mío. Me cuesta dejarte partir, nuestra hermandad tu sabes que va mas allá de cualquier distancia física. Nuestro cariño y la fraternidad nos hace parte de un gran comunidad. Mientras verbalizaba, fluía en sus ojos ese deseo de abrazar, cuestión que su amigo aprendió a leer desde los primeros momentos emotivos juntos. 
- Lo sé, te llevo conmigo. Jamás olvidaré que nuestro rito nos llevo a ser parte de esta común-unión. Ambos nos comprometimos por entero a cuidar la siembra y mantener la luz. Somos hermanos, nuestro emblema nos unirá a pesar de la distancia. Mi alma regresará, no importa el tiempo que pase y en este mismo lugar se cerrara un ciclo. Te lo juro. 

Hombres sensibles y profundos en cuanto a la conciencia universal. Sin darse cuenta habían renovado su pacto proyectando la amistad en el tiempo. Muy respetuoso de los caminos humanos, repletos de opciones movidas por el amor a sus proyectos personales y familia. Eran conocedores de la metafísica y las cuestiones sagradas de las épocas antiguas, que han trascendido  fusionando los saberes milenarios en una práctica muy particular. Ambos seres estaban unidos en una historia paralela a través de una fraternidad secreta que desde muy jóvenes los cautivó. Y es que no podía ser otra que la señorita Nominanda, la conocedora de las ciencias del espíritu que cumplió el rol de presentarles aquel mundo fascinante al que adhirieron en el Pueblo del Valle protegido.
 
Link 



La maleta del señor caracol y sobre los misterios que ella encierra. 1. El sagrado emblema



 
Maleta "especie de caja provista con un asa, que sirve en los viajes para transportar ropas y otros objetos". Para los distinguidos académicos las definiciones resultan de una compilación de saberes consensuados. Hoy puedo dar Fe, que esta "caja provista de asa" cumple con la definición, pero creo que también le da amplitud. Su primera gran hazaña será la travesía desde el norte al sur planetario. Sin embargo, su gran logro no fue ese, sino que fue  viajar en el tiempo, cual sarcófago de faraón que se desentierra y abre después de muchos años. Toda una magnífica prueba de fortaleza para este ultra resistente cuero que cubrió la  fibra de lino y caña prensada, revestida de lienzo y reforzada con tiras de madera curva. Nada menos que una barriga animal acinturada con hebillas de metal que no cedieron al óxido, manteniéndose leales a su misión de sellar los secretos de aquel tesoro hasta que llegara el momento de su vuelta a la vida. 

Cuando abrí la maleta, mi atención fue inmediata. Aprecié un pedazo de tela enrollado como un pergamino. Me atreví a desatar su añeja cuerda para extenderlo como un manto sobre lo que observaba. De pronto tenía ante mi, un enigmático universo con una galaxia que desde lo alto resguarda y organiza el mundo allí descubierto. Era atractivo por su aspecto físico, sin duda una antigüedad valiosa, más reconozco que el misterio que encierra su dibujo supuso mayor interés. Un caracol bordado en la tela ¿quien sabe lo que podría representar? y ¿por que transportarlo en esa maleta transcontinental? ¿cual sería su importancia?. Frente a mis sentidos, un hallazgo extraordinario y mis elucubraciones paralelas; un lienzo, especie de emblema salido de una logia, un linaje o clan familiar, quizás símbolo de alguna orden místico- espiritual. Tocar la suave tela me llevó a suponer su bien cuidada protección. Imaginé que solo en ocasiones salió de aquel lugar; quizás blasón para un sagrado ritual,  pudo haber recibido algún miembro nuevo o despedido otros. Sentí su aroma a húmedo como los bosques después de la lluvia y su suave textura de hilos en una delicada tela como de terciopelo. Imaginé manos viejas y huesudas, dedos que bailaron mientras bordaban en cotidiana labor. Pensé en la dedicación, cabeza gacha y esfuerzo del que busca la justa paga por un gran compromiso entregado.

Este distinguido señor de linaje humilde, propietario de este mundo brotado desde la tierra y todos sus intrigantes objetos pertenece a la familia de los gasterópodos, hijos de Nicolás, que fue el habitante originario del valle "protegido" llamado así por las montañas, bosques y río que lo resguardan. Decir primer habitante sugiere un hijo del paraje, de hecho, la explicación dada por el mito así lo ilustra. Una montaña que deja entrar a un potente río para que naciera junto al valle. Recorrer tal paraje era una osadía necesaria, pues eran rutas de bosques frondosos y en penumbra; mantenerlas transitables significaba eso, circular en ellas, ya que así no podrían borrarse por desuso. La humedad allí fue siempre abundante, razón por la que germinaron los alimentos, condición para la prosperidad de todos los que vinieron después. La agricultura y la caza fue la práctica inicial, el cuero y el metal prosiguieron. Desde que aquella tierra comenzó a tener su propia historia, ninguna de las labores ha cesado.

Eugenio hijo de Nicolás Gasterópodo del Valle entre el río y la montaña, coge la maleta acompañado de su familia. Su nombre estaba en el pasaporte de viaje y desde su remoto origen nos invita a explorar el mundo con esa curiosidad del que espera encontrar sorpresas, recuerdos y un cúmulo de objetos capaces de transportarnos hacia aquellos espacios y experiencias que se han vivido y que ameritaron una síntesis bella y digna de guardarse. Poesía, cartas e imágenes; velas, cuchilla y una piedra , algunos cachivaches incomprensibles a simple vista, un martillo con apariencia de ser la herramienta preferida, una libreta con dibujos de otras épocas, plantas con formas humanas, insectos entre otras cosas. Un ser humilde y a muchas miradas un tanto frágil. Ser que en definitiva ha encontrado en la migración un nuevo sentido de trascendencia. Un éxodo, el camino convertido en su meta y una tierra lejana de soñadas hojas verdes y tibio sol. Al parecer, este personaje fue un tanto inquieto y de muchas historias por lo pesado de su valija, sin embargo no se podrá conocer a fondo si no sabemos de sus encuentros y la expresión de sus afectos. Definitivamente para un Eugenio no podría haber existido mejor pareja que una Eugenia. Compañera del amor y otros menesteres; montaña y río que así como el mito se encontrarían para que naciera toda una tribu de gentiles. Ellos sin duda fueron golondrinas guiadas por el instinto conocido por todos, seguir al sol y con ello anunciar el verano donde aniden; más no basta con una, es mandato y acuerdo milenario que se encuentren dos para hacerlo. Asumo que entre dos las cosas se hacen mejor y es que encontrar un compañero de camino es siempre seña de buenas cosas.



Relatos anteriores

Un relato medieval. Mi leal compañero frente a los peligros.


En la Europa sin tiempo, un caminante ilusionado se atreve. Desde las segura protección de su casa familiar, decide no esperar que la peste o las guerras golpeen su puerta. Se anima y responde la exigencia práctica de una pirámide social que sin preguntarle le impuso pobreza. Sigue la ruta de la obligación a la ciudad de los Encuentros, sin duda la más grande de la provincia. Un bosque lo separaba de su destino, un riesgo que necesitaba correr. Era la única manera de satisfacer ese anhelado deseo de cambio cuyo norte es la digna elección de una vida nueva. Intercambios diversos; anuncios,  bienes, saberes y bolsas, una mínima riqueza para con soltura pagar la entrada al gremio, alternativa de compañía y protección para su humilde linaje que por ahora es de aventurero.

Caballeros y trotamundos con sus emblemas coloridos andan por doquier. Osados cabalgan, ansiosos me observan. Sus ojos buscan la competencia y quizás una digna guerra, buenas razones por la cual luchar. Se prueban a diario por estos caminos, saludan corteses y pasan raudos a mi lado.

Me encuentro con la casa del noble, un hito de entrada, un pequeño valle de pepitas doradas que miran al cielo, bordado alimento que hormigas laboriosas han tejido para la colonia. Tiene recursos, cuenta con la infraestructura necesaria, animales y herramientas satisfacen las expectativas de los señores. Seguridades y capacidades sostienen  a los campesinos de ésta comarca, guardianes esforzados de la montaña.

El bosque exige respeto, entro  por el sendero y observo sus claroscuros. Mundos visibles e invisibles a los que respetuosamente respondo por la tradición del compartir fraterno. Mi padre y mi madre son mis dueños, a ellos me debo, dos grandes montañas dónde nace este tímido cauce que va creciendo mientras avanza. Mis antiguos nos heredaron villas donde antes habían chozas, dejaron una dialogante lengua para contar nuestras historias y enseñar convicciones donde antes había solo una  escueta y dolorosa existencia.

Un puente de piedras sobre un curso de agua es una parada natural. Diminutas fortalezas que unen la tierra permitiendo descanso y sombra. Puntos húmedos de aire espeso, olores a fango y raíces, aire que entra como si fuera una nube entrando por mis narices.

Amplio sendero de frondosos árboles, dueños majestuosos del bosque dejan pasar unos pocos rayos de sol. Frente a mi, una recta galería que termina en un cercano horizonte. Un divina y gran pintura junto a un riachuelo que circula paralelo. Siento una persistente inquietud, solo una briza cálida roza mis mejillas, no percibo viento suficiente para que mueva tal frondoso paraje. Oigo ruidos a mi alrededor, me siento impresionado por las criaturas que habitan esta gran morada. Me intranquilizan estos tramos; soy fuerte y valiente, pero jamás preparado para enfrentar aquellas fuerzas de la naturaleza desconocida que son terreno de magia oscura, hechizos y maldad. Pienso en el Pesanta, perro fantasmal y nocturno que presiona los pechos de sus víctimas escondido en la oscuridad. Catalunya tiene historias y de pequeño nos enseñan precaución y coraje para enfrentar aquel mundo. Mi hermana sufría de pesadillas, un sueño intranquilo, noches agobiantes hasta que mis padres nos encomendaron a los custodios. Una vela de protección, un gran cirio encendido en un lugar especial. Después de ello, solo tranquilidad, placenteras noches para mi hermana y todos en mi hogar. Cojo mi cadena de custodios, nos la regalaron en la iglesia del pueblo. Me siento más seguro si la tengo en mi mano. De pronto, ya saliendo de aquel bosque de forma intempestiva aparece un perro, era enorme, de pelo negro y puntiagudo, ojos brillantes como reflejando toda la intensidad del sol en ellos. Lo tenía en frente y me quitaba el aliento, de la impresión sentí mi carne moverse de mis huesos. Me detuve, cogí mi fiero cuchillo de bronce, mi  leal compañero frente a los peligros. Inevitable reunión de los humanos con la dificultad, hombre y bestia, un obstáculo para un peregrino, toda la energía del mundo en mi mano. Mi Fe y mi fuerza frente al sino tramposo, un mal juego para este humilde aventurero en búsqueda de buen pasar.

Acabo de abrir los ojos, todo aquel recuerdo se me vino de pronto. El trayecto,  la bestia, la lucha. ¿ que ha pasado? Entra mi madre, me tranquiliza y seca mi sudor. Veo agua,  fuente con paños,  ramas de romero en los rincones de mi habitación y una jarra con una especie de  tónico. Me cuenta de la fiebre, de mi mala noche y de que mi padre se encuentra en la Iglesia del pueblo. Traerá un gran cirio, ese que en el centro de nuestro hogar irradiaba luz y tranquilidad, ese que había logrado espantar la primera de esas visitas nocturnas que tuvimos en aquellos años.

Mi pequeño caballero y San Jordi de Cataluña




El caballero don Maximiliano
muy valiente y muy ufano
recorre las tierras de Cataluña
domando bestias con escamas y pesuñas

Este paladín es un viajero
de tierras lejanas y azulado cielo
conoce el calor, también el frío
sobrevive solo y entre mucho gentío.

Sol y luna lo resguardan
son el emblema de sus armas
cuenta la leyenda que hay explicación
fuerza y creatividad son legado y una misión.

Una princesa lo espera paciente
confía en su fama de combatiente
aunque ella sabe de sus propias capacidades
espera conocerlo para liberarse de sus calamidades.

La tradición del día es particular
rosas y libros manda a regalar
flores que delicadas entregan virtud
libros de sabiduría, apego y rectitud.

El tiempo como caballo galopa
compañero que con amor nos toca
no te olvides de reflexionar
en el mundo queda mucho por crear.


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Link de sección Poesía dedicada

Barcelona y su montaña sagrada



La montaña es símbolo del ser humano y su comunicación con el plano superior. Las personas nos percatamos de un "momento cumbre" cuando nos reconocemos plenos y con una actitud libre, observamos en todas las perspectivas y nos damos permiso para sentirnos reyes del mundo. Las montañas son desafíos desde tiempos inmemoriales, escenarios de búsquedas y respuestas a esas íntimas inquietudes de la existencia. Montañas son encuentro, profunda satisfacción y unidad contemplativa con la naturaleza; cielo y tierra se rosan estructurando un universo físico como también espiritual en la medida que nos conectamos con la dimensión trascendente de cada acto humano. Potente sensación llegar a la cima, coger aire en nuestros pulmones y contemplar la protección de los titanes que dan forma a nuestro planeta.

La ciudad de Barcelona se encuentra con lo sagrado en el Tibidabo que todo lo ve y que es apreciado desde todos los rincones. Para un recién llegado romano por el mar o íberos en el interior, una cima estratégica de apreciación de la ciudad, pero también de la que sería la posterior Cataluña. Un templo es símbolo de ese encuentro, el refugio natural junto a los castillos en un medievo abundante de historias de conexión con la Divinidad como con la violencia. Si había que construir en la cúspide, un templo era la mejor opción. El Templo Expiatorio del Sagrado Corazón es expresión artística de diseño arquitectónico; vidrieras, relieves y pintura, recogen elementos de aquellos tiempos, pero diseñados en una época moderna. Debo confesar que me sorprendió la visita a ese gigante, la entrada en el primer piso es capilla y la segunda después de subir escaleras externas es una catedral. El arte sacro de especial belleza, nos muestra un relato histórico en forma de una cruz; observación del mar, embarcaciones, edificios y personas reunidas a nivel horizontal. Arriba, a nivel vertical un espacio celeste de ángeles y querubines siendo un Cristo resucitado el centro de la perfecta síntesis creadora. En la cima, sobre las nubes el anuncio de la Catedral que sería el ultimo paso, ya casi en el mismo Cielo de azul infinito. Todo ello vigilado por el Ser Supremo, atento observador de barbas blancas cuya representación es un triangulo; figura geométrica que proyecta un centro primordial y que es símbolo de su acción creadora.

La catedral esta planteada como los grandes niveles del mundo. Una alta bóveda sostenida por pilares, el sol a través de vidrieras la iluminan simulando quizás los matices de los crepúsculos. Al mirar con atención rememoro un observatorio astronómico, proyección de miradas hacia aquellas lejanía de la que solo percibimos sus colores. Este escenario de luces se orienta hacia la recreación del universo como un espacio para la meditación. Un gesto muy humano es hacer participe a todos de la obra divina; en el plano medio, bajando la percepción visual se aprecia una mirada sintética del mundo desde la identidad colectiva a través de los escudos de las naciones donde antes hubo presencia española. Revisando la base, en las paredes de izquierda y derecha, vidrieras de coloridas advocaciones de la virgen, una madre espiritual que es símbolo de integración entre la Tierra originaria y la representada en la cosmovisión cristiana como María la madre del Cristo de occidente.

Me asumo bellamente impresionado del Tibidabo que sin duda es el gran premio para los peregrinos, osados aventureros que siguiendo su llamada interior, han buscado un lugar donde apreciar la puerta a ese cielo eterno que no es más que el que llevamos grabado en nosotros.
                           
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te dejo un link sobre dos escritos relacionados de este blog Cataluña- Barcelona- Catolicismo
Las reliquias de la ciudad- Colores mediterraneos 

Las reliquias de la ciudad

Parc de Montjuïc frente al Palau Nacional. Museo Nacional de Arte de Cataluña. 

Me encontré con las reliquias de una santa olvidada
modelo de mujer  que por su entorno es venerada.

Hermosa imagen, catedral de sonidos del viento
altar sobreviviente de conflictos y sufrimiento.

La costumbre católica  manda la construcción de templos
sepulcros y objetos especiales, reliquias con sentimientos. 

Los territorios tienen sus líderes llamados santos
ideales para una correcta vida y al Diablo dar espanto.

Hábitos que vienen de los antiguos y medievales
santas significaciones, disminuidas pero aún tradicionales. 

Debo reconocer el arte que en los templos se aprecia 
expresión sociocultural, la religión es humana esencia.

Estandartes y procesiones son  preocupación por lo Divino 
no sería posible sin una comunidad que se hermana con cariño.

Templos se esparcen  como monumentos por la ciudad 
historia y territorio que da sentido a  la pequeña comunidad.

Varias reliquias he visto en ti,  mi bella Barcelona 
varios relatos del pasado, te dan sentido y una memoria.

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He desarrollado una línea de escritos  sobre espiritualidad originaria, en este caso desde el catolicismo  y su mirada peregrina en la Europa Medieval. Comparto link que puede ser de interés