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Recuento 2021; tarot, poesía y perseverancia


2021


Un año suspendido nos agudiza la capacidad de observar 

los ojos brillan, su luz da vida a los nuevos brotes del jardín interior.    

Nos cuidamos de no caer, la atadura es fuerte y el apoyo es verdadero

purgar es verbo de los que aprecian el horizonte como una tierra inacabada

agradecer es el verbo para hacer del cotidiano un gran momento de sabiduría

… cuando en el crepúsculo hay lluvia... 

la luna y el sol copulan

se transforman en un nuevo astro 

nutre y ama, 

cuida y contempla.





 



Pitrufquén, tierra de cenizas, crianza y travesías.



Esta historia es ofrecida para que la dificultad sea siempre vencida
no importa la cuestión,  hay familias que sin buscarlo son queridas 
Pitrufquén me diste músculos y mi inquietud alimentaste
para emprender trayectos de aprendizajes me llenaste
Amo a tu gente que cordial me mira como un familiar
Amo tu río que refresca y que su furia oportuna muestra
Tengo lo suficiente para la felicidad a diario merecer
Cuento con experiencia para mi escritura hacer crecer.   


En un país lejano, animales vivían al lado de un río de gran envergadura cuyo norte era un valle de lobos. Ese lugar era llamado "Tierra de Cenizas". Allí se encontraba uno que sin ser ave tenían pico y sin ser nutria una cola. Era un recién llegado, junto a su familia provenían del pueblo de las anguilas un tanto más al sur. Su casa la conoció antes de terminada y allí estuvo hasta que se hizo pequeña. Tan ajustada fue resultando, que lo incomodaba y no lograba contenerlo. Se arrancaba, preparándose para el momento en que la cambiaría por un hogar a su medida.

Lo adoptaron las garzas silvestres circulantes en el aire al ver su parecido, pero también los castores de río que  observaron sus similares rasgos. Cada una de las grandes familias lo sentía parte de si; unas lo jalaban al cielo y las otras lo empujaban al agua. Sentirse parte de ellas lo consideró un gran regalo. Para ambas, esa tierra era un puerto provisorio, un espacio de descanso de una  gran ruta de múltiples direcciones desde la profundidad del agua al infinito cielo; o desde las altas montañas al mar. Una de ellas, conducía al siempre importante sol detrás de las nubes; la otra a represas o especies de "micro mundos de alegría" en varios rincones.

En aquel territorio, bañado por un especial río, no se dejaba de aprender. Muchos se quedaban en el mismo lugar, la seguridad del entorno ofrecía buena caza para los que sabían donde encontrarla. Este animal tan particular, necesitaba desafíos y  la otra orilla se transformó en uno. La ribera norte le pareció entonces, como una atractiva mujer que le guiñaba el ojo durante las tardes de vuelo con las garzas y excursiones con los castores. Sin duda era un entorno privilegiado ese caudal; a veces era tan ancho que todo el mundo estaba en él y otra tan pequeño que no entraba una persona. Tenía además, una corriente furiosa como la de un tumulto lanzando piedras en una marcha callejera y era veloz como una carretera de alta velocidad. Su recorrido era un trayecto extenso, pasando por un cima coronada por una antigua guarnición contra los pumas, primeros habitantes del lugar.

Una noche de luna llena, siguiendo a los curiosos castores llegó a la cima más alta de aquel lugar. Allí fue sorprendido con una impresionante visión. Una prueba para su valentía fue observar  el místico suceso; un brillante disco plateado en el cielo y su capacidad para transformar ese fluir de agua hacia el oeste, en una gigantesca culebra de espectacular ondulación, como dicen los pumas originarios,  al océano azul  de color y profundidad. No logró apreciar su boca, aunque imaginársela era muy fácil, de haber querido podría tragar toda una ciudad.

Un día  lo decidió y conquistó aquella mujer, orilla  norte luminosa amada desde el primer momento. No le importó partir, con las aves volaba, con los castores nadaba y con los naturales habitantes de ese afluente se alimentaba. Peces aventureros, peces veloces y juguetones, risueños mueven su cola orgullosos de llegar al mar sin que los pescadores los distraigan de su misión. Los habían entregados, agradecidos y decididos, capaces de empujar en invierno a los arrogantes puentes construidos con la pretensión de dominar la natural fuerza de este micro universo.

Llegado el momento se despidió sin un mapa, pero con su corazón de brújula. Un mundo de aventuras lo esperaba ofreciendo sonrisas a cambio de sus curiosas visitas.

Podemos decir que la historia continúa. Se concluirá esta parte proclamando que las aventuras de aquel animal parecido a las aves y a los castores recién comienza. Promete mejorar en la medida que el escritor decidido a compartirla continúe por la senda elegida de poesía y narración.





La capacidad resiliente del señor caracol.




Lleva su casa en la espalda, algunos piensan que es una carga, sin embargo la autonomía es una cómoda sensación que lo libera orientándolo en cualquier dirección. Su casa es única, vive desprendido de cables innecesarios, haciendo suyo todos los ambientes que visita. Hay lugares no del todo confortables, de esos escapa; hay veces en que se mantiene allí en alerta y otras procura balancear optando al sacrifico siempre que el fin signifique trascendencia. 

Es lento dicen algunos que al pasar lo ven. No importa  piensa, "ellos no entienden mi prioridad". Opta por lo importante dejando de lado a la rápida urgencia siempre acaparadora de atención y exigencia. Siente que tiene una conquista que es su secreto y es no darle en sus proyectos un hueco. La clave es dar tiempo para analizar situaciones y por ello no la ha enfrentado salvo frente a un par de cuestiones. Ha desarrollado una precavida comprensión, que se ha transformado en su principal seguridad frente al mundo de prepotencia y bombardeos;  discursos targiversados y descuidos exagerados.

Ajustarse a todos los ambientes es una ventaja. A veces se lamenta de su condición, pero dura poco su sentir ya que solo agradece como lema y especial actitud, abriéndose paso por un camino de baba que con la tierra que pisa ha de compartir. 

Su hogar es un espacio de escalas circulares conectadas directo a su centro. Galerías interiores, imágenes cual fotografías gigantes de múltiples situaciones adornan un lugar que pequeño se muestra, pero mágicamente cobra una dimensión lo suficientemente grande. Hasta cuartos oscuros alcanza a mantener donde guarda sus fieras y fantasmas que procura no alimentar, ni mucho menos frente a ellas ceder. No hay casa que no tenga aquellas cuestiones, de alguna manera son necesarias para dar defensa a las murallas. Se siente orgulloso por el conocimiento de su gran hogar visitado hasta el ultimo rincón que lo mantiene tranquilo y consigo mismo congraciado. 

En su centro se ha guardado, de las tempestades se ha protegido ya que funciona como sótano de gran utilidad. Recuerda haberlo visitado en casos particulares en los que siempre ha encontrado algo nuevo que traer de allí  para retomar cada prioridad. El señor caracol subió una montaña esperando dominar un gigante dragón y encontró un parásito que lo distrajo de su esfuerzo, quitando toda grata emoción. A su centro se sumergió y un baño de novedad  fue la planetaria conexión para con el viento forjar una especial amistad. En otro momento siguió una intención y se sintió equivocado, solo la trascendencia lo convencía participar en una historia demandante de toda su energía. Su casa sintió moverse después del grandioso mar que temeroso cruzó. Bellos lobos recorrían esos parajes no fijándose en sus pisadas que abrumaban todo su muy compuesto ropaje. Volvió a su centro cabizbajo y un nuevo afán entonces nació al retomar sus viejos deseos cuando le contaba sus ilusiones a la luna y su reflejo.  

Hoy el señor caracol  sigue caminando; opta por caminos con solo un norte que lo tiene analizando su gran abanico de posibilidades llamado horizonte. Decidió solo prestar atención al deslumabrante sol de vivificante calidez. Precavido solo como el ha sido, fue aprendiendo de sus antenas observadoras, quienes de pequeñas no han dejado de seguir,  la maravillosa capacidad de hacer que las flores continúen reflejando su imparable brillo. Flores de un verde campo que ingrato se queja sin darse cuenta que ese círculo luminoso jamás de su lado se aleja.