La capacidad resiliente del señor caracol.




Lleva su casa en la espalda, algunos piensan que es una carga, sin embargo la autonomía es una cómoda sensación que lo libera orientándolo en cualquier dirección. Su casa es única, vive desprendido de cables innecesarios, haciendo suyo todos los ambientes que visita. Hay lugares no del todo confortables, de esos escapa; hay veces en que se mantiene allí en alerta y otras procura balancear optando al sacrifico siempre que el fin signifique trascendencia. 

Es lento dicen algunos que al pasar lo ven. No importa  piensa, "ellos no entienden mi prioridad". Opta por lo importante dejando de lado a la rápida urgencia siempre acaparadora de atención y exigencia. Siente que tiene una conquista que es su secreto y es no darle en sus proyectos un hueco. La clave es dar tiempo para analizar situaciones y por ello no la ha enfrentado salvo frente a un par de cuestiones. Ha desarrollado una precavida comprensión, que se ha transformado en su principal seguridad frente al mundo de prepotencia y bombardeos;  discursos targiversados y descuidos exagerados.

Ajustarse a todos los ambientes es una ventaja. A veces se lamenta de su condición, pero dura poco su sentir ya que solo agradece como lema y especial actitud, abriéndose paso por un camino de baba que con la tierra que pisa ha de compartir. 

Su hogar es un espacio de escalas circulares conectadas directo a su centro. Galerías interiores, imágenes cual fotografías gigantes de múltiples situaciones adornan un lugar que pequeño se muestra, pero mágicamente cobra una dimensión lo suficientemente grande. Hasta cuartos oscuros alcanza a mantener donde guarda sus fieras y fantasmas que procura no alimentar, ni mucho menos frente a ellas ceder. No hay casa que no tenga aquellas cuestiones, de alguna manera son necesarias para dar defensa a las murallas. Se siente orgulloso por el conocimiento de su gran hogar visitado hasta el ultimo rincón que lo mantiene tranquilo y consigo mismo congraciado. 

En su centro se ha guardado, de las tempestades se ha protegido ya que funciona como sótano de gran utilidad. Recuerda haberlo visitado en casos particulares en los que siempre ha encontrado algo nuevo que traer de allí  para retomar cada prioridad. El señor caracol subió una montaña esperando dominar un gigante dragón y encontró un parásito que lo distrajo de su esfuerzo, quitando toda grata emoción. A su centro se sumergió y un baño de novedad  fue la planetaria conexión para con el viento forjar una especial amistad. En otro momento siguió una intención y se sintió equivocado, solo la trascendencia lo convencía participar en una historia demandante de toda su energía. Su casa sintió moverse después del grandioso mar que temeroso cruzó. Bellos lobos recorrían esos parajes no fijándose en sus pisadas que abrumaban todo su muy compuesto ropaje. Volvió a su centro cabizbajo y un nuevo afán entonces nació al retomar sus viejos deseos cuando le contaba sus ilusiones a la luna y su reflejo.  

Hoy el señor caracol  sigue caminando; opta por caminos con solo un norte que lo tiene analizando su gran abanico de posibilidades llamado horizonte. Decidió solo prestar atención al deslumabrante sol de vivificante calidez. Precavido solo como el ha sido, fue aprendiendo de sus antenas observadoras, quienes de pequeñas no han dejado de seguir,  la maravillosa capacidad de hacer que las flores continúen reflejando su imparable brillo. Flores de un verde campo que ingrato se queja sin darse cuenta que ese círculo luminoso jamás de su lado se aleja.



4 comentarios:

  1. Una historia cautivante😁 Me gustó mucho!

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  2. Gracias, es muy especial está historia y ha tenido muchas visitas..

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  3. Por lo que escribes parece que ese caracol es demasiado reflexivo y poco resuelto a las decisiones. En las viejas teorías del comportamiento se le podría llamar "flemático" cuando no "melancólico". Sin embargo si me dieran a elegir a mi entre ambas, quizás eligiría "flemático" porque según mi ignorancia y mis prejuicios, el carácter melancólico está más cercano o ligado a la depresión.
    Si al caracol le funciona su modo de vida y el reptar sobre baba (como lo dice el texto) lo suele llevar a buenas hojas para comer, pues que mejor que siga así su camino. ¡Saludos!

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  4. Solo hay estilos necesarios y útiles. Si el caracol se hubiese fijado en lo que observaba hacia afuera no hubiera tomado conciencia de lo chida de su caparazón. Hacia Buenas hojas y los mejores amaneceres va el señor.

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