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Séptimo escrito fraterno: No acabarán mis flores.



Continúo con la serie de entradas llamadas "escritos fraternos" en las que saludaré a los países que han tenido un gran número de visitas en este Blog. Hoy compartiré una revisión especial del poema de Nezahualcóyotl llamado "No acabarán mis flores". Al reflexionar me doy cuenta de la sabiduría ancestral de la América precolombina. Rescatar este poema es relevar a México latinoamericano, símbolo de memoria y patrimonio inmaterial de convicciones y trascendencia. Colectiva unidad de humilde, esforzado y sensitivo querer. Re leeré sus versos y escribiré prosa junto a ellos. 

No acabarán mis flores, no cesaran mis cantos, yo cantor las elevo.

Cuando decidí escribir fue un momento especial. Nada distinto a los comienzos de cosas importantes con las que nos vemos enfrentados los seres humanos ¿que hacer en un escenario radicalmente opuesto a lo acostumbrado? entonces fue cuando me di cuenta que esas profundas inquietudes, permanente deseo y expectativas, se mantenían conmigo aguardándome en una especie de jardín secreto. Un paraje de flores que intuitivamente había sentido, espacio mágico que en mi caso se encuentra detrás de un alto amurallado. Había llegado el momento de reconocerlo y valorar lo que allí encontraría. 

Se reparten, se esparcen. Aún cuando las flores se marchitan y amarillecen.

En un inicio, no creí todo lo que su puede encontrar allí. Muchas flores empujadas por un viento fuerte como el puelche cordillerano salieron e inundaron todos los espacios conocidos. Son  canto y poesía, son música que se oye bajo el durazno de enero o el aromo de septiembre. Relatos hechos para compartir y perdurar incluso más allá de que el ultimo libro sea corroído por el olvido. Un humano cúmulo de experiencias que son semilla para nuevas flores que se esparcirán en tierra fértil. Ellas las muy orgullosas existen para apreciarlas, pero sobre todo, amarlas con los cinco sentidos. Vuelan esparciendo su germen de vida. Se mantendrán protegidas del sol y el tiempo, hasta después de que la luna y sus ciclos hagan lo suyo. La perseverancia premiará abriendo los ojos al brote de hierba, alimentándolo con todas las condiciones del lugar.

Serán llevados allá. Al interior de la casa de ave de plumas de oro.

No creo que las palabras duren por siempre, siento que se transformarán, incluso hasta podrán desaparecer. Mis ganas son de que sirvan de abono en tierra blanda y acogedora. Un legado para más jardines que quizás las necesiten. No obstante también pueden ser conducidas al hogar del pájaro de mil plumas, ese  que vive en una nube, la del horizonte que anuncia los días. Plumas de divinidad, duraderas y eternas. La casa es su nido, lugar de descanso y alimento de generaciones. Lo alto es espacio de anhelos y  sueños que vendrán. Allá donde vive el sol sagrado, centro que marca el tiempo circular, un escenario contemplable desde la remota humanidad. Brillante poesía es pluma dorada conservada como el flexible material. El ave de plumas de oro y luz guardará aquellas letras. Simiente de trascendencia, símbolo que une las dimensiones donde las personas no dejamos de  buscar el sentido perdido.

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Te dejo link de los seis escritos fraternos anteriores para que reconozcas tu país. Quedan dos.

La presencia espiritual de las animitas de los caminos.


Tu recuerdo me sabe mal
conquisto un espacio imaginario
abro una puerta infinita
a la dimensión del dolor.

El espíritu vaga inquieto
ante la egoísta indiferencia.
Percibo la frialdad de tu refugio
siento que nadie te recuerda.

Levanto una morada
no te dejo marchar de allí,
tus reliquias son mi altar
de oraciones desoladas.

La presencia es tu legado,
esperanza para el desprotegido
consuelo para el triste vivo
que muerto aún sigue buscando.

No quiero dejarte ir,
tu espíritu es el mío
necesitas de una realidad
ofreceré todas las certezas.

Proyecto mis ganas de ser inmortal
al ojo de las iluminadas verdades
mi vocación oculta es abrir puertas,
un legado  milenario y una necesidad.

Nadie sabe lo que yo se
me debo a tu alma y la refugio.
Quiero darte luz, agua y flores
no quiero que te vuelvas a perder.

Te cuidaré Difunta madre
santidad de nuestra tierra.
Vertiente que no cesa de dar
a pesar del daño recibido.

Te doy para que tu seas
y se cumpla tu misión,
te daré agua para los hijos
de tu amoroso sacrificio.

Muerte violenta obliga
Animita de consuelo y paz
para un choque asesino
o una muerte repentina.

Sin duda mucho pudiste ser
estrepitosa perdida fatal
me consagro al espíritu
del solitario desconsuelo.

Esta es una nueva lucha,
tu felicidad será la mía
mis flores son primavera
sol que vence oscuridad.


Cocina y recuerdos, nutrición y gracia.



Todos los sentimientos de protección nacen en torno al alimento. La nutrición es sinónimo de cocina desde muy iniciado el cauce de nuestra historia inacabada. En este concepto se encuentra escondido el apego o capacidad de vincularnos afectivamente, lo que según autores,  nos habría llevado a construir sociedades y culturas.  No existiría futuro sin vínculo ni cuidado de los otros,  eramos la única especie que lo requería por nuestra primera etapa del ciclo vital, notoriamente más frágil en comparación a nuestros vecinos animales.

Nutrir es un primigenio verbo, asociado también con la división sexual del trabajo. Básica organización orientada a la sobrevivencia del momento. Hombres cazan afuera y mujeres nutren y cuidan niños adentro del hogar. Avanzamos muy lento en la modificación de nuestro comportamiento inicial. Llevamos demasiados años intentando adaptarnos a las necesidades de desarrollo para que hombres y mujeres cacen y cuiden a la par. Una cuestión de adecuación al curso natural de la existencia planetaria. 

Niño que replicará legados fortaleciendo círculos  que amparan  la íntima conexión con su necesidad de amar.

En este caminar histórico de horizonte finito y en un marco subjetivo de comprensión de la realidad social, es que las capacidades para  nutrir se integran en las identidades individuales y colectivas. Hay algunas que se relacionan acomodándoles esta característica y otras que exploran más. Sin duda, especiales patrones ajustados a los múltiples procesos de crecimiento humano.  

Encontré una imagen ilustradora sacada de un viaje en el tiempo, una cocina muy típica del sur de Chile. Su calidez me transporta de pequeño cuando observaba mi atenta y dedicada abuela por un lado y mi madre a posterior. También debo señalar, que he vuelto a observar, sin querer (o quizás buscándolo) espacios donde mujeres cocinan; una mexicana, otra mapuche y una chilena en Cataluña. Creo, ahora que escribo, que ellas lograron alimentar en paralelo mi cuerpo como sentimientos y espíritu, de ahí mis ganas de poetizar.  

Identidad de gracia,  minuciosa ternura, valiente opción la de unir ingredientes con el calor de unas manos encendidas.

Yo no comunico más que una idea de hombre imperfecto que observa y busca ser tocado por la belleza de tus manos. No podré situarme en razón de una química de la entrega a no ser que la escriba.

Tus esfuerzos se integran en la elaboración del pan de harina color alma agradecida. La cocina es herencia, se incorpora al presente y sus preparaciones actualizan ansias organizativas con valor ritual. Luces y sombras frente a un horno que radiante acoge a sus atentos custodios. Estímulos sensoriales de efectos narcóticos se instalan en la memoria para no irse jamás. Maíz o trigo, café, mate o té; ajo y picante, canela y limón. Vestido de blanco paño y flores perfumadas. Leche condensada con dulces recuerdos frente a una luz que hace brillar el pasajero negro del cielo invernal.

Minuciosa decoras con simetría un paisaje nevado, invitas aventuras  hacia los picos dorados con el brío de tus preocupados ojos. No hay mayor fuerza que la de tus manos capaces de unir elementos, conformando la gustosa novedad del ilusionado comensal. Encontré un cálido lugar delante del mundo silencioso de la indiferencia. Odioso el que se sitúa en un contexto de muerte y resignación sin trascendencia. Mujeres que acarician alimentos, tranformando texturas y sabores, todos reactivos a la armonía de los deseos satisfechos.

El calor nos define, madura la esencia y varía las formas. La vida esta hecha de fusiones, todos los animales deseosos del albino néctar originario provenimos de un cálido útero. Los humanos somos el primer sustento, un alimento divino. El Dios Creador de los mayas mesoamericanos encontró la formula antes que nadie. Ni el barro, ni la madera, solo el comestible y amarillo maíz. Este bocado era capaz de transformarse y ser suficientemente flexible.

Esa historia instaló una convicción. Hombres y mujeres recreamos en cada momento, la voluntad superior de cambio para convertirnos en comida buena de la tan ansiada humanidad que la espera para mantenerse viva.


Tótem, diálogo con una visita nocturna.

Dejaré comida en la ventana para que me visites. Dicen que eres un animal, pero yo creo que eres  mi protector.

Todos dicen que soy un zorro. Yo a veces quiero ser como tú; un animal que dejas la comida que no necesitas en la entrada de tu gran guarida con luces.

Llegas nocturno, comes y sin entrar partes luego. Veo que eres agradecido, ofreces un sacrificio a tu naturaleza animal no entrando mas allá de lo que dejo hacerlo. Respetas territorios, muy formal te acercas comportando como buen vecino.

Solo mi padre me dio comida mientras mi madre nos protegía de nuestros enemigos. Llegaste y te sigo, eres mi territorio pero no mi propiedad. Estoy en todo el mundo y vivo en familia igual que tu. Convivo y me adapto al igual que tu.

Debes ser un espíritu, mis buenos sueños, el ancestro sagrado, mada rúa, nahual y ngen originario. Me has seguido desde que soy pequeño. Has sido el maestro de las formas de enfrentar sufrimientos, me siento capaz de lograr metas. No hay obstáculo que con humildad supere.

He dejado mis huellas, parte de mi pelaje queda contigo cada vez que te visito. ¿Es que no lo vez?. Estoy aquí, sin embargo, no se si estuve siempre. He sentido muchas veces, que lo has estado más.

En tu presencia no me siento solo, abro mi corazón, me haces sensible. Si me muestras el rostro seré como tú, eres mi tótem, parte del legado que dejaré en este mundo material.

Sería tu mascota pero dejaría de ser yo. Me gustaría un compañero en el camino. Eres como  un  hermano de clan. La armonía, madre de los ciclos eternos nos ha conectado. En nuestros espacios, no dejamos de aprender.

Sellamos el pacto, alimento y amistad. Memoria a cambio de compañía. Respetaré a ti y los tuyos, honraré mi hogar, santuario de tu espíritu. La armonía que nos conectó sera la que compartiré como una manera de mantenernos unidos; humanidad y naturaleza, mundo material y mundo inmaterial.

Aguardaré en mi mundo y cuando llegues, te guiaré por el bosque, mi mejor caza sera para ti,  las mejores  hierbas serán para nosotros.





El legado del elefante chamán


Soy memoria, caminos claros busco,
mi intuición recorre los valles que surco.
Jamás me siento solo pues soy manada,
reflexión somos de las rutas no acabadas.

Así nos mantenemos como especiales sobrevivientes
y a nuestras evocaciones vivas y por todos consciente.

Recuerdo la semilla, la flor y el fruto.
Recuerdo la primavera y el invierno absoluto.

Un círculo es el mundo, un ciclo de sentimientos.
Una verdad iluminada, una ruta de acontecimientos.

Somos legado del planeta y sus continentes, a la tierra servimos como sus guerreros valientes.
Nos comprometemos a mejorar el lugar donde estamos
y hacer de este mundo una gran aldea de hermanos.

Conocemos a la humanidad como nadie;
templanza necesaria, lección contra la barbarie.

Nuestros cuerpos marchan a un cementerio especial
y los honramos con respeto como a un santuario natural.

Comparto ahora nuestra sagrada espiritualidad,
que nos perfecciona en sincronía con la Divinidad.


Colores Mediterráneos.

AZUL

Construyo un fuerte a orillas del mar agitado,
golpeo las puertas de un cementerio azul amurallado.
Mar abuelo de múltiples rutas bien marcadas,
todas recuerdos de una humanidad migrante que por siglos interactuaba.

Mar espejo del cielo, eres una conquista,
milenios de vestigios bajo tu alfombra.
Todos testimonios del ser humano que te ha convertido;
en desafío, riqueza y destino.

VERDE

Se abren caminos en la montaña cuando miro al cielo
Verdes rutas continentales son peregrinas almas que buscan anhelo
Memorias cíclicas son las de un viaje
estrellas se siguen por todos los parajes
Las convicciones ermitas levantan,
certezas y trascendencia oran y se plantan.
El camino es reforzado, con las huellas que en el trayecto se han dejado.

BLANCO

Una espuma marina
a mi barba deja albina.
Fue un momento de melancolía
no pensar que el aire la cogería.
Las nubes  son silencio y tranquilidad,
de la aventura es  un  momento de espiritualidad.
A Dios regalo un corazón de inquietud
para fortalecerlo con entrega  y virtud.

Tendrá el hombre que  sufrir violencia en el tiempo, a pesar de ello, la esperanza en la justicia no cesará en ningún momento.

Ermita san Valentí en la comarca del Valles  
( documentada a partir del año 1110).  Cataluña.