Los arcos floridos son una antigua tradición de noviembre
en primavera brotan flores y los jardines muestran múltiples colores
ritos colectivos, trabajo compartido para celebrar
es que en Gorbea los inviernos son durísimos, como noche sin estrellas
y las primaveras son motivos de fiesta, puesto que llega la claridad
todo es renacimiento en espera de los frutos del tiempo estival.
Madera nativa proveía variedad, los hombres instalaban estructuras
las cuadras se organizaban, cordel y alambre serpenteaba
las varas eran florecidas por los humanos, una proeza que parecía no marchitar
todo era para Dios, la religiosidad es parte de nuestra condición humana
desde siempre nos aporta costumbres y explicaciones comunes
orden del mundo terrenal para nuestro pensamiento conciliar.
Recuerdo pequeño ver una procesión, en la calles observé tumultos
mi abuela me enseñaba respeto antes de sumarnos, con paciencia debíamos esperar
primero el cura, los acólitos y el Santísimo que guiaban el caminar
el veinticinco era la fecha elegida porque coincidida con un hito especial
es que la liturgia manda celebrar al Rey de Reyes quien fue Jesucristo
tierno amigo que compartió pan y vino en espera de su muerte y resurrección
para nuestra cultura toda una super estrella al mostrar "esperanza"
ya que no solo vamos hacia la muerte, por una buena vida hay que trabajar.
Al terminar la misa, la gente se congregaba comprando empanadas fritas
eran preparadas por un sequito de mujeres de sacrificada labor
mesones instalados para la ocasión, multitud de estómagos peregrinos
en los rincones compartían sus aventuras y desvaríos desde esta tierra
¡era palpable la felicidad!
es que la Fe exige adoración,
sin embargo sin comunión de hermanos
queda a medias cualquier religión.

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