Octavo escrito fraterno: Tristes guerras



Continúo con la serie de entradas llamadas "escritos fraternos" en las que saludaré a los países que han tenido un gran número de visitas en este Blog. Hoy compartiré una revisión especial del poema de Miguel Hernandez llamado "Tristes guerras". Al reflexionar me doy cuenta de la voluntad de un poeta y su batallador camino a la trascendencia. Rescatar este poema es relevar a la España europea de memoria y convicciones. España de vino, pastores y olivas, con un gigante poder de transformación. Expresión y ritos de alegría colectiva por la tierra, tradición comunitaria que alimenta los gruesos árboles que dan sombra y frutos. Re leeré sus versos y escribiré prosa junto a ellos. 

Tristes guerras si no es amor la empresa. Tristes. Tristes.

¿Podrían las guerras tener causas de amor? Desafío a los lectores a expresarlo. Hablaré de luchas de convicción  para confrontarla con el inquietante seducir de la violencia en los seres humanos. Un poema de guerra es una oda de lo que no nos atrevemos a contar, crudo dolor humano esparcido por una tierra devastada. Las guerras han sido validadas como formas de resolver conflictos, pero son cada vez menos justificadas.  He descubierto a un poeta, luchador de convicción  frente a la tragedia que había ya dejado de ser una amenaza, para coger vidas en todos los rincones. Poeta comprometido, animador de la voluntad entregada, aferrado a ese futuro que se apreciaba mirando el pasado. El poeta de guerra, triste pelea por el íntimo amor, lleva la bandera de un anhelante deseo descubierto en los lugares donde se esperaba alegría. Poeta que nos previene es solidario, un visionario que nos anticipa riesgos de la vulnerable condición humana.

Tristes armas si no son las palabras. Tristes. Tristes.

¿Hay alguien que este preparado para pelear en una guerra?¿ en que lugar nos encuentra su estallido? Guerras son sacrificios, batalladora persistencia y trascendente coraje. La valentía es historia colectiva recurrente, dar palabras a la lucha es nombrar peleas cotidianas por existir sobreponiéndose a la injusticia. Injusticia que parece ganar contiendas, fue capaz de instalar su orden de mundo. Nos situamos en el lugar de los comunes o en la igualdad de condiciones, solo mediados por un enfrentamiento. Conozco luchas, años de una palabra perseverante puede convertirse en arma contundente que devele sufrimientos para ganar. La emancipación de la persona hoy más que nunca es un triunfo. Un sencillo acto puede significar libertad, puede tener el peso necesario para inclinar las balanzas y mostrar el miedo y  la ambición disfrazados de buenas intenciones. Pueblos se desgarran frente al privilegio de los poderosos de siempre. Las guerras sin muertes destruyen ilusiones, pero ganan en resistencia que es altura moral, proceso y conciencia.

Tristes hombres si no mueren de amores. Tristes Tristes.

Participar de una guerra es perderla. No hay guerras buenas, ya que son capaces de dañar el sentir más profundo. ¿Cómo lidiar con la rabiosa sensación detrás de una derrota o la inhumanidad de un triunfo a cualquier precio?¿Cómo mirar la rendición o la muerte a los ojos?. Viejos valores de patria se negocian en internet a través de una moneda, el capitalismo neoliberal casi ha terminado siendo el señor de la vida y la muerte. Hoy tenemos las guerras comerciales recientemente inauguradas. Insisto, no veo una guerra buena. El cambio de circunstancias ha producido un cambio de armamento; beligerancia y poder, lenguaje agresivo y mentira; mucha mentira y abundante falsedad. La necesidad de hoy es mostrar los dientes cuando se critica a la rígida estructura, aquella que es incapaz de actualizarse. ¿Moriremos de amor en guerras de amor? Hay escenarios donde las luchas son para mostrar quien ama menos, detrás de ello el mismo deseo oculto de dominación. Luchas apasionadas deberían prevalecer, siempre y cuando el amor nos una con sus bellas acciones expresadas en sensibles palabras.

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Te dejo un poema de De Pablo Neruda a Miguel Hernandez en el cual rinde un sentido homenaje en el contexto de la guerra civil española

Te dejo link de la Sección escritos fraternos  para que reconozcas tu país. Queda un país que sorpresivo entró a la estadística y el que ha tenido hasta ahora el más alto número de visitantes.


Barcelona y su montaña sagrada



La montaña es símbolo del ser humano y su comunicación con el plano superior. Las personas nos percatamos de un "momento cumbre" cuando nos reconocemos plenos y con una actitud libre, observamos en todas las perspectivas y nos damos permiso para sentirnos reyes del mundo. Las montañas son desafíos desde tiempos inmemoriales, escenarios de búsquedas y respuestas a esas íntimas inquietudes de la existencia. Montañas son encuentro, profunda satisfacción y unidad contemplativa con la naturaleza; cielo y tierra se rosan estructurando un universo físico como también espiritual en la medida que nos conectamos con la dimensión trascendente de cada acto humano. Potente sensación llegar a la cima, coger aire en nuestros pulmones y contemplar la protección de los titanes que dan forma a nuestro planeta.

La ciudad de Barcelona se encuentra con lo sagrado en el Tibidabo que todo lo ve y que es apreciado desde todos los rincones. Para un recién llegado romano por el mar o íberos en el interior, una cima estratégica de apreciación de la ciudad, pero también de la que sería la posterior Cataluña. Un templo es símbolo de ese encuentro, el refugio natural junto a los castillos en un medievo abundante de historias de conexión con la Divinidad como con la violencia. Si había que construir en la cúspide, un templo era la mejor opción. El Templo Expiatorio del Sagrado Corazón es expresión artística de diseño arquitectónico; vidrieras, relieves y pintura, recogen elementos de aquellos tiempos, pero diseñados en una época moderna. Debo confesar que me sorprendió la visita a ese gigante, la entrada en el primer piso es capilla y la segunda después de subir escaleras externas es una catedral. El arte sacro de especial belleza, nos muestra un relato histórico en forma de una cruz; observación del mar, embarcaciones, edificios y personas reunidas a nivel horizontal. Arriba, a nivel vertical un espacio celeste de ángeles y querubines siendo un Cristo resucitado el centro de la perfecta síntesis creadora. En la cima, sobre las nubes el anuncio de la Catedral que sería el ultimo paso, ya casi en el mismo Cielo de azul infinito. Todo ello vigilado por el Ser Supremo, atento observador de barbas blancas cuya representación es un triangulo; figura geométrica que proyecta un centro primordial y que es símbolo de su acción creadora.

La catedral esta planteada como los grandes niveles del mundo. Una alta bóveda sostenida por pilares, el sol a través de vidrieras la iluminan simulando quizás los matices de los crepúsculos. Al mirar con atención rememoro un observatorio astronómico, proyección de miradas hacia aquellas lejanía de la que solo percibimos sus colores. Este escenario de luces se orienta hacia la recreación del universo como un espacio para la meditación. Un gesto muy humano es hacer participe a todos de la obra divina; en el plano medio, bajando la percepción visual se aprecia una mirada sintética del mundo desde la identidad colectiva a través de los escudos de las naciones donde antes hubo presencia española. Revisando la base, en las paredes de izquierda y derecha, vidrieras de coloridas advocaciones de la virgen, una madre espiritual que es símbolo de integración entre la Tierra originaria y la representada en la cosmovisión cristiana como María la madre del Cristo de occidente.

Me asumo bellamente impresionado del Tibidabo que sin duda es el gran premio para los peregrinos, osados aventureros que siguiendo su llamada interior, han buscado un lugar donde apreciar la puerta a ese cielo eterno que no es más que el que llevamos grabado en nosotros.
                           
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te dejo un link sobre dos escritos relacionados de este blog Cataluña- Barcelona- Catolicismo
Las reliquias de la ciudad- Colores mediterraneos 

¿Alguien paga por la poesía?










Creo haber capturado el momento exacto en el que los escritos dejaron de ser valorados. En aquella época, los periódicos habían sido los encargados de buscar a los que tenían la suerte de leer en todos los rincones. Eran los años previos de las sangrientas guerras mundiales, contexto propicio para la disminución de la sensibilidad, lo que podría traer la disminución de empatía y con ello el aumento de la rudeza en los corazones.

Se detuvieron los sentires, sospechosos de movilización social. Las historias con sonidos musicales dejaron de escucharse. Los desganos y pragmatismos de los nuevos paradigmas, materialistas y del capital habrán hecho lo suyo. Las condiciones económicas; en otras palabras, la explotación del trabajo obrero, dejaron fuera lo creativo ya que no era necesario para los grandes ensamblajes industriales. Repetir movimiento y armar el producto fue un acto de sobrevivencia para la satisfacción de lo básico. La meta era no morir, industria o campo de batalla, cualquier escenario pensado por la clase alta y muy lejana.

Estética del privilegio adormecida por las estructuras de la rigidez. Estrategia política recurrente.  Mi memoria me lleva a una infancia en Dictadura, no mirarnos a nosotros mismos como país, es condición para mantener un poder sin mayor reclamo popular. De ello tengo recuerdos, sueños profundos al ver en la televisión conciertos de piano, ballet y ópera. Gustos de quizás algún elevado señor de alta alcurnia, por supuesto aliada del poder militar, encargado de mantener la colonial intención de educar a una nueva generación. 

No se paga por la poesía ya que nos puede traer lágrimas de melancolías. 
Suspiros de reflexión y las inquietudes por la social transformación. 
Belleza capturada por la clase acomodada que repetía en grandes escenarios 
óperas primas desconectadas del mundo ordinario. 
Poesía es inteligencia social, colectiva unidad que emancipadora levanta 
diálogo y sueños que son construcción  y resistencia. 
El capitalismo nos somete a la esclavitud, nos condena y apropia de nuestros cuerpos. 
Quehacer laboral de inseguridades, amenazas que nos dejan fatigados
 Dinero doblega voluntades, más lo sensible aún no la ha conquistado. 
Las humanidades satisfacen muchas de nuestras necesidades, 
ésas que lograrán mantenerse lejos de lo material, 
hasta que ciertos capitalistas cómplices con los militaristas y cientificistas 
aprovechen los escenarios para vendernos píldoras de poesía 
que nos activarán una que otra hormona de la alegría  
y junto a ello por supuesto, los deseos de volver a comprar.

Declaro para terminar, que poemas quiero desarrollar. 
Un aprendiz de poeta con una tierna dedicatoria 
para los que no sienten la costumbre de una lectura obligatoria. 

Muy humilde comparto mi deseo, 
remover una que otra sensibilidad
en definitiva es lo que planteo,  
hacer reflexión con belleza y profundidad.    


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Te dejo el link del poema completo 

El ciclista del tren. Cuatro inicios de una historia



Un protagonista es un personaje que tiene una historia sin saber por donde comenzar. Describí físicamente a uno en un espacio particular, un tren urbano en Cataluña. Luego le agregué pensamientos sugiriendo un relato. Hoy les propongo un juego; elijan un comienzo y lo terminan. Selecciona un número y desarrolla la historia brevemente en los comentarios. El lector que lo haga se la queda. En una próxima entrada al blog se transformará en una colaboración por lo que la subiré a Internet agradeciéndole a través de sus redes sociales.

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Serio y sin perder la atención de su entorno, la música en su oídos refuerzan sus límites respecto del tumulto que lo rodea. Viaja a bordo de un tren urbano lo suficientemente amplio para el y su bicicleta a quien lleva apegada al cuerpo. La mano es una extensión de su coraje, es fuerte como un brazo mecánico, su musculatura y venas delatan su voluntad ganadora. La bicicleta de ruta no pretende ser la versión más actual, pero si una buena amiga. Recuerdo cuando mi padre llegó con ella muy tímido, pensando que no me gustaría.  Desde ese momento la he cuidado como no lo había hecho con nada antes. Me ha servido para mis pequeñas aventuras como preparándose para una gran travesía. Cumple con los requisitos de éxito; una buena montura preparada para una ruta de velocidad, pero sobre todo por el recuerdo del cariño puesto en su entrega.  Es increíble como estos sencillos hechos transforman un objeto en tesoro.

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Mira su reflejo en la ventana, el cabello bien moldeado escapa hacia sus ojos morenos. Mi corte de pelo es ordenado. Lleva el ritmo de la música sin perder su seriedad. Su gesto de labios denota inquietudes que lo han seguido desde hace tiempo. Fuiste especial, no había estado con alguien como tu, encontrarnos fue un momento que no olvidaré.  Sentí que todo se movía en mi estómago, esas famosas mariposas volaron por primera vez.

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Camiseta roja y negra calza hacen muy cómodo el trayecto. Su mochila en la espalda supone transporte, equipamiento necesario para un joven que le gusta abrir nuevos espacios. Su casa, es grande y lujosa, estuve allí todo el día. De lejos me observó, salió a mi encuentro y me llevo al parque más próximo. Solo nos miramos, lentamente nos reconocimos para después de un suspiro regalarnos una palabra. Volvimos a su hogar, compartimos un zumo y me invitó a quedarme un rato.

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Sus piernas musculosas y más bien delgadas siguen una forma curva en muslos y pantorrillas lo que muestran un cuerpo masculino en desarrollo. Marcados pómulos suponen rasgos latinos como los de aquellos hijos criados en la gran falda andina, esa que es columna del mundo, el eje vertical entre ambos polos. Me siento triste, extraño su caricia un tanto nerviosa por no saber si lo que hicimos fue lo correcto.