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RECUENTO DESDE EL TAROT 2025. EL ROSTRO ILUMINADO DE LA DETERMINACIÓN



Sol de los propósitos, de los amores y la pasión

Sol de la aventura, de la compañía y del amor

El sol me obliga a mirar adelante, el horizonte se organiza desde el centro del universo.  Porque giramos entre extensos rayos de luz que se expanden a todos los confines. Luz que nutre, nos cuida y ofrece vida. Por ti, OH SOL no hare recuento, proyectaré mi presente a trescientos sesenta y cinco días para fortalecer mis pasos. Aceptaré la invitación divina, camina que te acompañaré.

La carta es la figura paterna, es protección, semilla y vida que se orientan con lealtad al ciclo infinito. Arquetipo de la eternidad y de la compañía, la confianza y la convicción, de los proyectos que tienen augurios favorables ya que en ti descansamos. Rostro amable y misterioso, rostro que observa y que entrega, mejillas color fruta madura.

La faz del sol es abundancia, la posibilidades que busco y merezco encontrar. Es compañerismo y animo, pareja y buen presagio, es amistad y fraternal camino de a dos. Encontrar armonía y danzar así como los planetas lo hacen, las personas cogen sus manos y se transforman en sistema. Un árbol y un círculo de laurel marcan intimidad y declaran su triunfo atemporal. El tiempo es presente eterno. De los diseños de Tarot diferentes, elegí ver un arcano de armonía entre un sistema de conexiones, los círculos son universos infinitos. Las constelaciones zodiacales y un centro, el ego y sus múltiples expresiones de persona. Recordemos que el zodiaco es antiguo conocimiento que siempre ha buscado la comprensión de nuestra condición humana; los signos son cuerpo, personalidades y trayectorias. Por otro lado el fogón de la alquimia ancestral funde elementos y crea respuestas. El oro es el gran anhelo de todo la humanidad. El metal que refleja el sol, un trozo dorado para llevar con nosotros, luminiscencia para alimentar la Fe durante los fríos y tempestades.

La carta es anuncio, es obra y cercanía, es ruta y claridad. Condiciones para la vida, para que el trabajo se convierta en construcción y esa construcción cumpla con nuestras expectativas. El sol nos invita a materializar y dejar de posponer, nos ofrece determinación. Nos muestra un padre maltratador y una madre ensimismada que no cumplieron con su misión de darnos confianza. El sol nos regala el rostro de las certezas, un espejo de nosotros mismos. Buenos augurios para reconciliarnos con nuestra fuerza interior, el poder que tenemos por el simple hecho de ser en el mundo. El camino del sol sin embargo, puede transformar el cielo en sequia, puede quemar, fundirnos en una extenuante caminata. Ahogarnos en una jornada de sudor, no permitirnos detener, es no percibir que en toda senda, por muy extenuante y agotadora siempre existe la refrescante sombra.

El sol es el positivo augurio para un deseo que se concretará. Son las íntimas ganas de caminar junto a un compañero/a. Es el interés que prioriza después de haber descubierto que aquello ansiosamente buscado por el mundo siempre ha estado con nosotros. Que el amor propio es brote de un hogar y que todo se orienta hacia la conjunción armónica. Los sueños se realizan, la semilla guarda un árbol que tiene frutas. Germinación de belleza, de totalidad. Soy fuente y soy un árbol que será madera para un hogar donde irradiar esa luz interna recibida después de que el mes de la renovación contara cinco pasos.

El sol es totalidad, lo que es arriba es abajo. El sol somos nosotros, dadores de luminosidad, cálidos rayos expansivos de vida que no paramos de ofrecer a los demás. El Sol soy yo, tu y todos los seres humanos. Somos potencia infinita que nos recuerda lo capaz que somos de lograr metas.

Brillo solar, el buey jala con fuerza

Brillo solar, el oro en la tierra se muestra



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Comparto una compilación de todos mis recuentos anuales en clave de tarot desde fines del año 2017 hasta el 2024 
 

Recuento de Tarot 2024. El carro y su razón práctica.

 


El carro es el arquetipo del riesgo, de la atenta observancia y del esmero. De los logros y de las rutas. Es el presente que confía en su momento y que mira hacia adelante. Carta dueña de la inmediatez, nadie suelta las cuerdas que harán detener los caballos. Nadie suelta la bicicleta si no es para rendirse o prepararse para la inminente caída. El carro fortalece la vida pública, las decisiones y las metas; no se conoce la velocidad del cochero, solo se cuenta con una única certeza y es su dirección hacia adelante. Los símbolos apuntan a las fuerzas de la psiquis, acertijos ofrecen dos misteriosas esfinges. De ellas depende triunfar. Concretar tus sueños, materializar tus ansias. Tu presente es el que importa, tus sueños persisten como si la vida dependiera de ello. No frenas a menos que las circunstancias te obliguen. Aun si los obstáculos te complican, los esquivas hasta ver frente a ti lo que te propusiste concretar. 

Arquetipo al servicio del presente, custodio de la cotidianidad y de los proyectos que logran su materialización.  

Sella mis anhelos por integrar mis deseos de un Castillo, carruaje y una princesa. Fortalece mis decisiones y bendice mis planos que levantan la gran obra. 

Recuerda que somos conquista, resistencia y fluidez. Agradecido te honro señor de la unidad, tus rostros de hoy y mañana son mi solidez.

El carro muestra dualidades, dos rostros, dos bestias. Energías cósmicas masculinas y femeninas, ánimos opuestos del que somos depositarios. Custodia eterna, vida perseverante. Somos presentes. Somos vasijas, forma y contenido; agua, miel, leche y vino. El carro es Jano, dios para los romanos, ser luminoso que anuncia los días, trae el sol en las mañanas para brillar en el mundo. Su pelo contiene el ánimo de los emprendimientos, la fuerza de los deportistas, sus brazos son la tensión de los luchadores. Jano es el comienzo, las puertas, columnas y accesos, las llaves que abren todo y los momentos que inician. Producto y proceso se integran fortaleciendo una esperanza para continuar luchando. El carro tiene razón práctica, sostengo, aprieto, direcciono y mantengo hasta concretar. Sigamos en búsqueda, todos tenemos un propósito,  aquello que hemos postergado, quizás ya no puede esperar más.  

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Si quieres profundizar en los arcanos, revisa el arcano predominante en esta serie de recuentos a lo largo de estos  ocho años de tarot en la ventaja de no contenerse.

Recuento tarot 2023. El presente, la intuición y la creación

 




La emperatriz invita. 

yo te escojo, confío, creo y me enamoro, busco en las experiencias un medio donde obrar la energía que estalla en mi. Inicio nuevas historias. 


Se encuentra en las entradas, es la Diosa de las posibilidades, por ella brotan flores y musgos. La Vía láctea fue la primera, madre de todas las ilusiones, blancos universos por ti se pintan.  

Arquetipo de la germinación, ofrece dulzura a través de la expresión intensa de su convicción. Tu energía cobija, guarda y concede. Los cielos están llenos de luces pirotécnicas que anuncian este presente inacabado. Con la emperatriz las semillas contienen la esencia de la certidumbre, son la flor y fruto de un gigantesco bosque.

En todos los momentos se crea, eclosionan los huevos cargados de vida. Geometría de la satisfacción. Las líneas curvas dibujan horizontes crepusculares en el mar y en la montaña. Con la emperatriz somos héroes que encuentran destinos, somos constructores de hogares, escritores de novelas y trabajadores del campo. Somos ojos emotivos que la tierra presta para verter sus aguas profundas hacia la superficie.

La intensidad propicia, levanta volcanes, eleva islas en medio de la infinidad marina. La intensidad es sexo, el lenguaje de los olores y sabores. De los movimientos y de los sonidos que ocupan los espacios  oscuros de las casas. Los árboles y ríos, las praderas y el cielo tienen puntos escondidos en espera ser descubiertos.

Este año 2023, el diablo con sus experiencias de violencia y frustración fue predominante, sin embargo me quedo con la fuerza de una carta que renueva y gobierna los presentes. El loco es energía sin forma que la papisa definió a través de su estudio. La emperatriz se transforma en el presente donde ocurren las cosas que esperamos y las que nos sorprenden porque necesitan suceder. La herida se transforma en cicatriz, la belleza es la única norma para continuar. 

La emperatriz celebra. 

Ven conmigo y crea las oportunidades que esperas, ven que yo te daré la confianza para los ciclos que inician. Ven que yo seré tu colmena rebosante de hojas, leche y frutas.

Recuento Tarot 2022. La espada, la balanza y el fruto.



En un año de espera, la perseverancia es agua que a bocanadas se bebe. Los equilibrios son frágiles, la pluma de un Martín pescador ha marcado una diferencia. Creer determina lo inclinado de una balanza en cuanto a las opciones.

Creo en la espada que selecciona, la que vigila y separa lo que no es útil para una experiencia trazada por la pasión. Creo en la espada a punto de desenvainar, la que vigila sin ser usada, la que se alza y que apunta a lo alto. 

Justicia es arma y balanza, es mujer y corona. La mente es la que recibe, es ella quien se conecta con el bien superior. Es la razón iluminada la dueña y señora de los instrumentos que serán usados para actuar.  

En el tiempo de la justicia, una imponente dama  guarda un secreto. 

 Su fuente se encuentra ocupada, un fruto se gesta  a la espera de los alimentos. 

Un corazón elige su lugar cuando se desprecian las plumas aunque tengan igual peso que el metal.

El tarot y su reflejo para el tradicional recuento. El 2020 y su crisis sin nombre.

 

                                                Imagen de kevberon en Pixabay 

Es hora de un recuento. Recurro a las cartas porque me ayudan. Veo ideas que evocan sentimientos y sentimientos que invitan reflexión. Siento como suaves sonidos recorren mi cuerpo siguiendo el viaje del aire por los pulmones, es el viaje de los sonidos desde la dimensión física hasta la cognitiva y espiritual. Reviso las cartas y sus mensajes. Las interpreto en miras a cultivar mi saber nacido en crisis, que develó una necesidad que siempre estuvo, una intuición primordial ¿será que la condición humana y sus complejidades pueden ser leídas? podría ser en la medida que las imágenes nos evoquen símbolos y con ello ciertos  mensajes. La tierra de los símbolos es abundante, una colorida naturaleza organizada. Una oculta orientación hacia la armonía. Un mandato que sin duda es un deber humano y tarea siempre pendiente.

Yo juego, me ejercito y aprendo ¿ cual es mi método? reconocer la proximidad de las cartas en el diario vivir. Me lanzo a la piscina sin demarcaciones de profundidad; voy al fondo, aunque jamás sabré si he llegado. Cuando creo hacerlo, mi peso y el de aquellas estructuras  ancladas en mi mente, me regresan a la superficie.

Utilizo esta vitrina en la web para compartir, imagino que les interesa leer y aprovecho su paciencia de lectores. Me encuentro mientras expreso, palabras que hacen ideas que a su vez,  quieren ser pensamientos. Hago la introspección de este año 2020, esta vez, a través de la dueña y señora "carta sin nombre " para el Tarot de Marsella. Carta emblema, quizás porque nos impresiona como uno de los imaginarios de la muerte. Es una figura humanoide cortando con guadaña una oscura vegetación en la que se observan; manos y pies desmembrados; significativas son las dos cabezas, al parecer una mujer y un hombre. 

Siento que estamos en una época de transformaciones relevantes. La condición humana se presenta como en la carta. Una figura, maltrecha por un ciclo de la vida, que al parecer se libró como una gran batalla. Es su momento, el ciclo debe cerrar, la tierra está agotada por el tiempo y los esfuerzos realizados para aprovechar al máximo su frutos. Una guerra que posiblemente ganamos, no obstante estuvo llena de costos, la victoria "pírrica" es la que deja perdidas. Hombres cansados, mujeres sobre exigidas, cabezas separadas ¿sin interacción? manos agrietadas, fragmentadas que fueron desmembradas  por un sistema ¿perpetuador de lo injusto?. Carta de agresión, de sufrimiento y de agobio; de cansancio por un proceso de esfuerzos descomunales ¿con sentido? logramos nuestros propósitos o seguimos perpetuando aquella estructura que criticamos. Donde se encuentran la injusticia y el temor ¿dentro o fuera de nosotros?

Aun así, a pesar de toda esa pesadumbre, la figura nos habla de fuerza, necesitamos energía para renovar. Limpieza de aquellos escombros producidos por una etapa de logros que no nos llenaron. No cumplieron las expectativas. Consumimos promesas, creímos sin reflexión, creímos porque ese era el mandato y porque todos los demás lo hacían. No cesamos de construir hasta el momento en que la realidad nos muestra el desgaste de nosotros y nuestro entorno. Apreciamos espejos que siempre hablaron ¡ALTO! mucho demoramos en reconocer aquel mensaje  ¿Cómo se puede creer en lo que no se comprueba?  Resulta que la ciencia no logra medir el sentimiento de pesadumbre o lo miserable que a veces nos sentimos. Estamos inquietos e inquietas ¿ que me quieres decir inquietud? 

Aun así buscamos seguir, el ciclo se tiene que acabar, nos obliga observarnos y darnos cuenta de nuestra condición vulnerable. Nuestra naturaleza humana nos configura mirándonos el ombligo.

Aun así quedan energías, el mundo necesita cambiar, una nueva etapa nacerá siempre y cuando reflexionemos, dejemos las cosas en su lugar y apreciemos lo que nos rodea. Descansaré cuando este todo preparado para plantar. El cauce busca su camino al mar, la tierra se recompone, la vida nos obliga a una rutina de empatía y diálogo con "todos/as/es". El momento requiere mirar un horizonte que nos busca, un espacio de salida, cambio y transformación.  A veces "la salida es hacia adentro" es una de aquellas frases que se quedan en la memoria. 

Mi año estuvo marcado por esta carta de cambio y fuerza. Fue reflejo de una sensación; encierros sin salida, construcción solitaria y mucha discordia. Fue un gran ciclo y se dio todo lo necesario, lo relevante; sin embargo, el destino pareció inevitable y se concretó un quiebre. El campo en que emergió aquella gran y bella hierba mostró urgencias que jamás fueron atendidas. Muchos restos, demasiadas marcas hacen que la guerra sea permanente. Ideas y esfuerzos basados en unirealidades que no encuentran sintonía. Las interacciones interferidas están condenadas a la desunión. Ello dio paso al momento de las revisiones, de reconocimientos con un yo interior que necesita, antes que cualquier cosa, agradecer lo aprendido. El entorno se transforma en sostén y renacimiento. Origen de tierra y silencio, escondite de humildes luchadores que fertilizará la voz y sus ganas de expresar todo en cuanto hay de posibilidades.

Año de cambios radicales, mis sentimientos creen, se orientan hacia la salida de un sol que cuida y la luna que acompaña. Mi necesidad de salir de este año 2020 me aceleró y a través de la imagen de esta entrada me obligo a pensar en el futuro a través del uno en cuanto símbolo; uno es energía para el trabajo y la salud, uno de pensamientos constructivos, uno de materialidad favorable y uno de afecto, amor protector y creador. Mi base para un hogar es de arquetipos; sagrados mago y poeta, viejo sabio y ermitaño, maestro y aprendiz. El papa mediador, el sol y su camino, la emperatriz y su capacidad de crear, el emperador y su forjado poder, la templanza y su equilibro. El mundo es de quien danza, el mundo es un circulo de realización. 

 

El tarot como ejercicio introspectivo para cerrar el 2019


Mas cerca de la intuición que de las certezas encontré el Tarot como una alternativa a la vivencia material concreta de racionalidad técnica, fraccionada, empírica centrada en hechos y comprobaciones. Estaremos de acuerdo que esta comprensión es necesaria y útil, pero también un tanto limitada cuando se reflexiona y se profundiza en lo humano, sus finalidades  y trascendencia. He planteado mi vida buscando ideales y sentimientos para contar con un amplio abanico de alternativas a este limitado repertorio humano.  Mi práctica a resultado un juego de símbolos para la persona, reconociendo en ella lo que podría necesitar y estaría buscando. Introspección y espejo de las mil posibilidades que siempre tenemos y que muchas veces negamos o rechazamos.  Analizo mi año de acuerdo a los tiempos del calendario occidental. Un tradicional recuento frente a los arquetipos de esta particular fenomenología de la condición humana.

Mi año 2019  estuvo dado por la torre, la carta los de cambios paulatinos. Necesidades internas que buscan salir, resultados de un proceso en que la profundidad personal cobra más importancia que la exterioridad. Las estructuras sirven, no cabe duda que su importancia es crucial para entender quiénes somos. Ladrillo a ladrillo, esfuerzo y dedicación que llegado un momento, se cuestionan y flexibilizan paulatinamente hasta darnos cuenta de un interior que demanda  fluidez cual agua de una represa. Un desborde de energía seminal cobraría importancia protagónica para los desafíos que enfrentamos. Son cambios personales en relación con el conjunto; se aprecian dos personas que saltan de alegría o salen disparadas por la explosión en la cima. La torre se llama casa de Dios en el Tarot de Marsella, cuestión que tiene sentido cuando reflexionamos sobre la práctica de erigir construcciones que apuntan al Cielo. Toda fortificación es un cuerpo y como tal, tienen carácter sagrado.

Creo que después de visualizar la energía fluyendo en búsqueda de espacios para emerger, se hace necesario tomar opción. Elegir lo que nos hace bien, los enamorados hablan de lo que instintivamente hemos descubierto como necesario. Son las motivaciones a veces flechas que punzan nuestro cuerpo marcando los hitos y decisiones que ya no se pueden postergar más. En la carta existe otra opción que permanece inmóvil, ha cambiado de interés o definitivamente se conecta con su propia individualidad no cediendo mas de lo que se ha permitido hasta ahora. Soltar es necesario,  salir de ahí un mandato. Decidir es la única alternativa probable, pero ¿es el silencio o la pasividad también opciones? ¿como resultarían nuestras futuros si solamente decidimos  no actuar? 

El presente y sus vaivenes esta dado por el carro una especial carta que manda a tener el control de la situaciones y no dejarse vencer por la adversidades. A integrar estas dicotomías humanas, de sentimiento- razón, femenino-masculino, pasivo- activo en una gran cualidad personal. Son metas concretas, son resultados acotados; el día a día se construye e invita a no proyectar lo suficiente, más si esto no es relevante para la lucha diaria. Vivir el carro es vivir éxito desde el control que buscamos y por el cual aseguramos un bajo riesgo a nuestras empresas. La energía se torna pragmática respondiendo a la funcionalidad del momento.

Las circunstancias nos llevan a cambios radicales de mano a la carta sin nombre. Esta nos recuerda los fines de ciclo y re comienzos de nuevos escenarios. Es la necesidad de limpiar una tierra después de un proceso de plantación y cosecha. Es la apropiación de la fuerza para cumplir la misión que no es otra que continuar; mutar de roles y replantear proyecciones. Las cabezas de hombre y mujer son parte de lo que se corta.  Es destrucción y cambio, es dejar rigideces y conectarnos con esa tan relevante ganas de romper con todo.  Es una carta de transformación para la trascendencia en la que llegamos preparados con los aprendizajes anteriores. Enfrentarnos a lo nuevo, un temor muy humano que debo asumirlo; aunque sólo he sufrido en las previas; cuando ha llegado el momento me lanzo sin pensar volver atrás. A esta carta hay que reconocerla y apropiarse de ella, sentirla como propia en  nuestra  intimidad, es madre que nos respalda, pero también una hija que nos sigue. Personalmente  he sentido con ella una amistad, me ha invitado a re descubrirme y no sentir miedo, a ser valiente y asumir mis etapas. En un campo lleno de experiencias importantes, no todas sirven para enfrentar situaciones, porque solo algunas me aseguran una buena siembra. Cortar se ha transformado en urgencia y mi fuerza estará centrada en ello. 

Después del momento intenso dejado atrás; sus lágrimas y sudores, resentimientos y rabias dan lugar al descanso. La noche se vuelve nuestra habitación para recostarnos a descansar. Es ahí cuando la luna, madre y maestra de la siembra, nos pregunta por nuestra fecundidad, nos invita a la creatividad como requisito necesario para crecer. Un nacer bendecido; yo,  nosotros, una idea, nuestro proyecto. Una misión brota acogida por la luna como su resguardo. Esta carta es un misterio para los estudiosos del tarot, es bienestar, pero también peligro. Es sensibilidad que nos vuelve lábil, vulnerables a los vaivenes de una demandante vida.  La eterna noche es sinónimo de sufrimiento, sin día es un encierro.  Es maternidad, es inconsciente, son nuestros temores ocultos bajo el agua. Es animalidad, es aullido, son dos, es un nosotros, son niveles concretos, es superioridad, es humedad condición de nacimiento, pero también es acecho, amenaza, son ciclos de la vida. Carta proclive a la creación de lo sensible y sus escenarios, conexión con hermanos, todos hijos e hijas de los resplandores  y la oscuridad.

Jamas habrá certezas de lo que vendrá en el próximo 2020 ni más allá de él. No podemos adivinar;  quizás dilucidar en conjunto, proyectar situaciones, visualizar en miras a  la constante reconstrucción de nuestro ser en estrecho vínculo con nuestro exterior. 

Tarot introspectivo para el recuento anual.


                       Alguna vez, lleno de inquietudes enfrentaba cambios que jugaban con mis sensaciones y las deudas que mantenía conmigo mismo. Fue en ese momento que reconocí ciertas sincronías que se unieron conformando una cadena para conducirme al Tarot. Siempre me ha entusiasmado el carácter misterioso de una elección, más si me enfrenta con un espejo de coloridos símbolos. Con el tiempo y el estudio, descubrí que los rasgos y los arquetipos allí reunidos son condición humana y vivir cotidiano.

                        La clave Tarot hace presentes sus colores y formas de relación al mundo real. Para mi, es un juego introspectivo desde un sistema de representaciones que me invita a la metareflexión. Hoy reviso el tiempo transcurrido y medito. Analizo mis experiencias y las comparto. Es un aprendizaje relevante al momento de proyectar mi saber hacia los que quieran. Los arquetipos de las principales situaciones serán mi compartir, junto a una carta aliada que guió el período desde la noche de año nuevo.

                          El ermitaño, si bien jamas me he sentido solo, en un inicio habían condiciones físicas que me llevaron a reconocer la montaña en la que estaba construyendo mi futuro. El bastón para apoyarme y un farol para espantar las sombras fueron mis amigos. Energía y ganas para despejar, sentir y pensar lo que venía por delante. El papa comunica, transmite saberes, vivencias que conectan planos. En la práctica, se construyó un espacio de lectura mirando a los demás como no lo había hecho antes. Fue gratificante la interpretación de este código de figuras apreciadas en conjunto para la comprensión de situaciones de vida. Un Papa transmite mensajes superiores al plano físico, es centro del circulo virtuoso y eje conector de planos. La estrella llega a ocupar un lugar en el mundo, es situarse y entrar, reconocerse importantes a pesar de la distancia. Fue encontrarme en una posición central, universo de lineas rectas donde la frescura baña las frustraciones y nostalgias. Fresco río de amable caudal que ordena las células para crear formas y fortalecerlas con los nutrientes sagrados de agua y luz. El juicio es reflexión y renacimiento, momento sostenido por un circulo protector que eleva como parte de un renacimiento inevitable. Las tumbas quedan vacías cuando la conexión mística logra atar lazos de fraternidad. Los tejidos resultantes de aquellos círculos, cubren y unen para una reconciliación de formas y fondos. Llanto por un padre ausente, refuerzo de una orgullosa convicción de autonomía frente al dolor. La luna cambiante brilla mostrando la necesaria potencia de las certezas; un respaldo emocional, un íntimo apoyo. En este cierre de ciclo estoy cerca de la luna, oscura y sensorial lumbrera; paciencia, perseverancia y certidumbres casi devoradas por los monstruos que se ocultan  en confusas estelas de niebla. Vivo la luna; mística y creadora, misteriosa expresión de cambios y fantasías.

                           El mago, mi carta aliada de este año, fue potencia,  principio y respaldo, pero también inexperiencia y la adolescente necesidad de apoyo a pesar de contar con lo necesario. Son herramientas y fórmulas acompañadas muchas veces de incertidumbre. Mago en el presente es escribir, proceso alquímico conectado necesariamente a la vivencia. Creación de alternativas para un principio de conciencia y potencial de transformación. El Mago son palabras cargadas de unidad para un futuro, que como tal, aún no es reconocido.

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link recuento 2017- 2018

https://laventajadenocontenerse.blogspot.com/search?q=tarot

Frente al introspectivo Tarot.


Conozco de tarot, no leo suerte ni soy adivino. Solo profundizo en una historia humana de imágenes que son personajes, arquetipos o representaciones sobre situaciones colectivas y que pertenecen a la misma humanidad, por lo tanto nos involucran. Se repiten en varias culturas y conforman un universo de símbolos. Son occidentales. Sin desconocer su raíz egipcia, se anclan fuertemente en el mundo europeo medieval. Varios autores las señalan como un sistema de códigos para comunicar lo mucho que quedaba fuera de la visión basada en el cristianismo y en la institución iglesia que preparaba su proyección milenaria; lamentablemente de la forma más cruel en un extremo, pero también  muy humana y llena de virtudes por el otro.

Frente a lo vago de un mundo siempre inseguro, el ser humano busca alternativas para creer y dar sentido a su existencia.  Así es como nace la religión y se ha mantenido desde nuestro origen remoto comprobado en la arqueología. El tarot se  ofrece  como oráculo afirmando decisiones, sobre todo en momentos en los que no hay suficiente entereza para procesar las dificultades que nos impiden hacerlo o la Fe y religión decaen, en el caso de los creyentes.

Como bien dije en el inicio, conocer este tema involucra conocer imágenes y profundizar en lo vinculante que pueden llegar a ser. Podrían apoyar procesos introspectivos, a través de un ejercicio interaccional, una mirada juguetona y muy seria a la profundidad de las situaciones. En la elección de las cartas hay coincidencias, a veces muchas. El psicólogo C. Jung habla de sincronías, todo se conecta en alguna medida, las cuestiones humanas son más complejas que una causa y efecto simple y lineal. El tarot sería una de las muchas alternativas, que fortalecen las convicciones, en escenarios donde todo se conecta dentro del gran espacio  armado por el Ser superior.

Se llega aquí de maneras misteriosas pero sencillas. Lectura e interés de la mano de un autor, que comparte vivencias parecidas como lo es el chileno A. Jodorowsky, convirtiéndose a la larga en mi principal fuente. Con el tiempo, inquietud y curiosidad por los símbolos previo a un periodo de solitaria crisis. El  camino ha sido su estudio superando así un momento de gran encierro. Puedes jugar, creer es un juego. Una opción que puede hacer que te sientas mejor.  Siguiendo sus referencias es que inicié la tradición de repasar las experiencias anuales bajo este prisma. También escoger una carta que será aliada en mis desafíos para el año siguiente. Muchos arquetipos vivimos más unos pocos se quedan en el consciente haciéndose trascendentes.

El Loco; ha sido reiterativo como aliado para los desafíos del momento, tanto que paso a ser una filosofía  de vida. El loco da fuerza. El loco es la imagen del aventurero. Un valiente buscavidas que disconforme con su hogar y un ambiente que no estimula decide marchar. Por supuesto que se ganaría fama de loco al que sale de sus seguridades y  de esa hoy llamada zona de confort hacia la mundana incertidumbre. Creo que ese ímpetu y su valentía legendaria energizaba todos los ambientes que resultaban pequeños ante un personaje inquieto y con habilidades expresivas. Un loco sabe de vida y experiencias porque ha estado allí donde los otros las han vivido. Sabe enfrentarse a  sus obstáculos  porque ha logrado hacerse flexible y aprender haciendo. El loco aporta en la dirección que apunta, pero también huye  y su ausencia se nota. Escapa de situaciones y deja vacíos. No necesita mucho. Una bolsa pequeña para sus cosas, una dirección y un perrito que lo siga, ya que vive de afectos.  El loco también se pierde. Su manera de perderse es dar vuelta en si mismo. Caminar mirándose sin avances, solo encerrado en lo que fue y en lo que podría llegar a ser si lo intentara.

La papisa; ella es una buena compañera. Una  fuerza y energía inigualable orientada a gestar proyectos, prepararse y empollar ese huevo misterioso a su lado. Gesta una historia nueva, es el momento de calma previo a la gran batalla, pero no actúa, otros lo hacen.  Su historia es leyenda. Un fraile hizo una crónica no oficial por el orden de aquella época. La papisa Juana, una mujer de mucha inquietud que se viste de hombre para servir a Dios fuera del rol preparado exclusivamente para las mujeres. Fue osada, muy valiente y preparada intelectualmente. Para  cumplir con su meta se vistió y respondió a todas las tareas exigidas para un religioso. Desde ese personaje llego a ser investida como papa. Pero fue tal la sorpresa que un día caminando en alguna de sus actividades muy concurridas se siente mal y de pronto en medio de fuertes  dolores expulsa a un bebe de su vientre. Se encontraba embarazada de un oficial cercano. Ese huevo paso a ser el símbolo de sus logros, pero también de esa vida humana que gestó y que lamentablemente no llegó a buen termino.

El sol; una carta especial para las circunstancias del momento. Asumo  que no puede ser de otra manera, considerando el natural optimismo de base. Este año, contar con el sol es contar con vida y luz como  también un hermano. Las figuras son dos humanos, al parecer gemelos. Para muchos antiguos, el sol es padre y contar con su  bendición  es  dejarse acompañar por una figura omnipresente como Dios o esa autoridad paterna positiva, que por estar o no hacerlo, se ha encargado de grabarse en el corazón de cada cual.  Esta carta no muestra  los medios más que una pareja de humanos, un camino y la luz que lo rodea todo. El tiempo en la carta no es inmediato, el sol y su buen augurio no significa ganar la lotería. Significa esfuerzo diario que es el único requisito para el éxito de cualquier plan, lo que en equipo le da mucha más potencia.

El colgado; no lograr tomar una decisión importante. Un caminante que se encuentra con una trampa agarrándose de un pie y quedándose colgado a un árbol. Esta posición, era una forma de castigo en el siglo XVIII. Una cerámica alemana lo tenia dibujado. Para el tarot, es señal de introspección y  de esa conexión muy particular con la incertidumbre humana. Imagina que es una estructura la que te sostiene y da las gracias por ello, a pesar de ser una situación que te agobia un poco y no te nutre como tu esperabas. Fue momento de dificultad no lograr elegir un camino y por ello sentirse atado e inmóvil, solo observando lo que te rodea. Además es sinónimo de mundo interior y de íntima revisión, eres un feto conectado solo por el cordón umbilical.  Solo escogiendo la opción se logra salir y superar un momento así,  el camino te seguirá mostrando un horizonte.

El diablo; es conflicto. Es la manera de vincularte a veces con tus lealtades familiares y tus historias tristes. Puede ser, un no sentirse capaz por haberlo creído así desde pequeño, ya que así me lo hicieron saber los significativos que tenías. Por lo que continuar con esas ideas, te llevarían a sentir lealtad para con ellos. El ego aparece aquí como gran protagonista, junto a esa necesidad de apego a toda costa, incluso de la propia felicidad.  A su vez, es el recuerdo de aquella moral no aireada, sin conciencia ni fondo, repetitiva y rígida. Aquella moral que es necesario discernir. No todo es obligadamente de una manera, sin la necesaria reflexión adulta para el buen actuar que logremos concluir. El diablo obliga a cuestionar, a mirar los hechos, costumbres y malos hábitos con valientes ojos para  des-amarrarse y permitir un crecimiento mayor. Es la única manera de seguir y continuar creando tu libertad.

Es así, como resulta que un  loco energiza una necesidad de estudio y un rol familiar. A su vez la papisa, apoya la preparación de nuevos  proyectos que se gestan  cobrando importancia en la medida que crecen. Se torna dinámico el momento de vida particular, al contar con buenas proyecciones dadas por un sol que bendice y hermanos de tu lado. No se deja de tener dificultades, además de considerar un escenario complejo que te ha obligado a ir mas lento de lo que creías. Cuando lograste salir de un momento de revisión personal te metes a otro donde deberás afrontar un presente de inseguridades y miedos limitadores de la re- interpretación de ti mismo.

Este fin de año 2017, seguiré con mi rito para lo que viene. Elegiré una carta aliada y me sentiré acompañado de una historia de significados caminantes como la existencia humana.  Durante el año, aparecerán otras, se volverán importantes hasta dominar  los escenarios de aquel futuro de cabeza calva y barbas blancas que es hoy.