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CONSERVAR ES UN ARTE. Memoria y rimas

 


Una experiencia se hace memoria 
cuando le damos nombre a lo que vivimos

La emoción construye historia
cuando dejamos hablar lo que sentimos

Invito a curiosear una trayectoria 
fuente, pendientes y varios caminos 

Del árbol de los recuerdos 
los del suelo buscan la germinación 
otros habrán de aguardar, 
en las ramas esperaran con tranquilidad  
 Poetizar se convierte en vocación 

El destino es un gigante voraz, 
de los frutos escogidos
 saciarse jamás terminará. 


  

La maleta del señor caracol y los misterios que ella encierra. SUCHE TREU, SO FINDEST DU

 


Sin duda alguna, los preparativos para el viaje se aceleraron. Según los cálculos de Eugenio, les quedaba menos de una semana para organizarse antes de la llegada del temido Capitán Calixto. Una sensación de amenaza recorría sus pensamientos, era la tormenta que oscurece el horizonte, un conejo presintiendo el acecho de un ave rapaz. La guardia ya ha enviado una avanzada para establecerse en el Pueblo del Valle. Eugenio no se ha presentado en el destacamento. La angustia le ha llenado la cabeza de ideas terribles respecto a su único sueño,  un mundo a construir con su amor. Audilio, fue el primero en presentarse, el como todos en el Pueblo sabe de estas lides y de muchas más, "mi amigo se encuentra preparado para cualquier batalla" es un luchador innato.  Por lo mismo, contaba con tiempo para hacer un veloz viaje mientras se cumplía el plazo de enrolamiento y partida.  Eugenio le había encomendado entregar una carta a la tía Reina en el puerto Abierto a un día y medio de caballo veloz.

Querida tía Reina 

Me es grato saludarle después de tanto tiempo. Tengo bellos recuerdos suyos cuando salíamos a pasear por el campo y después me preparaba aquellos  buñuelos fritos y queso derretido. Quiero que sepa que le guardo mucho cariño y que en estas horas de aflicción en la que me encuentro sentí que usted es la única a la cual puedo recurrir, usted como hermana de mi madre es mi segunda mamá y como hijo le imploro por ayuda. Siento amor por mi querida Eugenia, una joven del pueblo de la cual me enamoré. Tenemos ilusiones y un proyecto concreto, queremos viajar a las tierras del sur del mundo a construir una familia y un futuro prospero para nosotros y nuestra prole. Nuestra sueño se ve apresurado por el reclutamiento del ejercito para una nueva guerra de la cual no quiero hacerme parte. No es mi camino y no estoy dispuesto a luchar por reyes cuyas cortes son sostenidas por sanguijuelas capaces de arremeter contra quien sea por mantener sus privilegios. Quiero ser mi propio rey, he elegido a mi soberana y una nación donde construir mi porvenir. Estamos pronto al arribo de las fuerzas militares y el cruento capitán Calixto quien las comanda en persona. Me angustia esperar, necesitamos salir lo antes posible. No estoy dispuesto a transar mi futuro junto a Eugenia. Tía Reina, me dirijo a usted quien vive en el puerto Abierto cuyas naves zarpan a todos los rincones. Recíbanos la próxima semana, he hecho los preparativos para que mi amigo de confianza Audilio entregue esta carta para usted a quien puede preguntar cualquier duda. 

Eternamente agradecido 

                                                                         Su sobrino  Eugenio.

Tía Reina es una mujer fuerte, su coraje siempre le impresionó, en sus visitas al valle disfrutaba mucho a su lado. Su capacidad de decisión y su rápido actuar  le dejo huella en su mente. Un día caminaron en el parque frente al ayuntamiento. Observaron el comercio, muchos vendedores y otros compradores en un gran tumulto. Por otro lado, la inevitable pobreza, niñas en harapos y muy pobres. Ella fue osada,  y ajena a toda moral hizo algo sorprendente. ¡Nadie quiere robar, y tu lo hiciste por una niña a la que nadie consideraba! ¡Que impresión! pensé que te cogía la policía, pero al mirar tu decidido rostro, me di cuenta de que en ellos había justicia, la que no se encontraba en la gente que observaba a aquellos niños pidiendo comida en la calle. Hoy en este momento de mi vida, siento que no tengo seguridad, sin embargo la intuición me hace empujar este carro hacia adelante. Creo firmemente en mi sueño, no solo por mi sino por mi amor. El tiempo sigue transcurriendo y ya estaba próxima a llegar la semana fatal. Confieso terror frente al momento de partida, no había dejado mis padres antes, pero en algún lado escuche "un  hombre tiene que hacer lo que tiene que hacer" y yo se que ellos comprenderán. Eugenia esta bien, mentalmente se hace la idea, sin embargo yo siento su temor también y nos acompañamos. Buscamos certezas juntos, miramos al horizonte y nos encontramos en aquel sol que se esconde y en el que nace. No cabe duda que nuestro destino es común. 

Aquel día hizo un frío especial, no era como todos los días, el aire del oeste soplaba y la humedad propia del valle se respiraba. Sentí helado el ambiente y no se si por el frío o por la ansiedad que mi piel era como la de una gallina temerosa. Siguiendo mi intuición, me dirigí a la ventana y el camino del monte donde llegaban los caballos y carruajes estaba ocupado por un destacamento militar. Un remesón en mi cuerpo me movió, era el temible zorro que había salido de casería. Un balde de agua helada hizo que me levantara. No lo olvidaré jamás, una hora  aproximado tenía para preparar mi maleta y avisar a Eugenia. Era el momento de nuestro viaje, a mis padres había contado mis intenciones, estaban de acuerdo. Mi madre se angustió por mi, expresó su temor, incluso derramó lagrimas, me dio muchos consejos para sobrevivir y cuidarme. Mi padre a pesar de sus temores me dio seguridad, me obsequió una daga, me dijo que es para que me defendiera y me llamó la atención  su mango y la frase grabada en una lengua extraña. La puso sobre la mesa, se dio vuelta a la ventana y una historia muy antigua que venia de su padre y de nuestros ancestros, emergió de ese pecho con ternura y seriedad. 

"...hijo mío, te dejo ir, aunque mi corazón se resienta. Continuará latiendo si el tuyo se mantiene vivo siguiendo su ideal. Te dejo ir si haces lo que te toca, emprender, recorrer como un héroe los senderos sagrados para iluminarte. Te dejo ir si eres fiel a lo que te enseñamos, son tus valores un escudo, es tu rectitud una espada. Mantente conectado a tu raíz, hijo mío, busca fielmente… un rey se había perdido, su fama de luchador lo precedía y en algún lugar estaba encerrado por un traicionero gobernante. Un trovador, que lo había conocido recorrió los castillos catando, si en alguno de ellos estaba, con toda seguridad respondería la tonada... lo encontró, el mundo se había hecho grande y la búsqueda infinita, a pesar de ello, lo encontró. Lo que te propongas cumple, sigue el camino de la valentía. Puede ser que la tristeza turbe tus deseos, que la guerra limite tus ansias.  A la hora del crepúsculo el amor es el que triunfa,  apégate a el  y nada te habrá de pasar…¡ busca fielmente y encontrarás!"



Un hito para el Blog. Presentación del primer libro



Este libro es una experiencia. Es la primera síntesis de una guardada expresión escrita que hasta el momento solo ha sido contada a través de una plataforma virtual. Es así que htps://laventajadenocontenerse.blogspot.com/ ha sido la escuela donde se ha puesto en práctica el oficio de la escritura, desde julio 2017 en aquella Cerdanyola del Vallès de la provincia de Barcelona- España, para continuar en Gorbea de la región de la Araucanía- Chile. Escribir definitivamente se ha convertido en una nueva aventura; la reflexión metódica para desde la poética compartir materia y espíritu de esta común humanidad. “Poesía, espiritualidades y territorios” se ha elegido como subtitulo, puesto que sintetiza la prosa poética y rimas de un verso popular anclado en la tradición chilena que ha hecho brillar Violeta Parra. También se observan una sonora memoria autobiográfica y una serie de epístolas que se convierten en observaciones de la visita a países de origen latino- americanos como latino- mediterráneos. Se comienza haciendo un repaso de las primeras historias que refuerzan la decisión de escribir. “Habitar es poetizar” es la premisa del filósofo Martín Heidegger que se transforma en lema para situarse en los escenarios de complejidad con la riqueza de un saber que tiene su origen en el Cono- sur americano y que habrá de madurar en la España reflejo de una época de tensiones, como ha sido esta segunda década del siglo XXI. El escritor tiene como centro de su obra, una revisión en la que expresa ideas sobre la experiencia religiosa convertida en un interés, tanto para literatos como para estudiosos de la fenomenología de lo religioso. Es así que dedica poemas al mundo chamánico, totémico y animista, esotérico y cristiano, este último desde un contexto histórico situado en la Europa de ermitas; peregrinos y reliquias. Finalmente da cuenta de sus experiencias viajeras al interior de dos continentes, conectando con sus significativos representados en “un querido amigo”, quien se convierte en destino de sus crónicas. Es así que a través de prosa y verso relata lo apreciado en cada país y ciudad en la que estuvo saludándoles desde la distancia con un dedicado y humilde “gracias”.
 
LINK para encontrarlo en la web





La maleta del señor caracol y los misterios que ella encierra. La daga desafiante.




A pesar del extraño sueño y el sentimiento de angustia dejado en mi, había logrado disfrutar el descanso nocturno. Una nueva rutina comenzaba; es verano, las vacaciones se encuentran en su máxima expresión. Yo no puedo quejarme, me fue bien en el año y entro al último curso antes de decidir sobre mis estudios superiores. Habrá tiempo para resolver, las grandes decisiones requieren dedicación. Por lo pronto, el presente me llama y frente a mi tengo esta maleta con un contenido fenomenal. Creo que los objetos tienen vida, hacen que la memoria sea guardada en partes como un rompecabezas. Descubro y me sorprendo con cada encuentro y hoy no es la excepción. Me doy cuenta que Eugenio sin duda era un hombre muy organizado, de esos que guardan recuerdos que con el tiempo se transforman en reliquias,  es el tiempo que hace de algo simple un tesoro. Levanto la cubierta y contemplo. Toco y trato de dejar cada cosa en su lugar, pero cuando vuelvo, inevitablemente no se por donde comenzar, es como si todo se interconectara de manera invisible. Por mi limitada percepción separo lo que encuentro de lo que me falta por descubrir. Reviso con mis manos, voy al fondo de este cuadrado mundo ¡Ay, mi dedo! me he pinchado con algo filoso. Envuelto en una tela roja, una daga, alrededor de treinta centímetros, una hoja en forma de diamante y una empuñadura de hueso y metal. Muy fina terminación y un grabado SUCHE TREU, SO FINDEST DU.

Eugenio, a pesar de sus aficiones que lo forjaron como una persona correcta, tuvo que pasar por dificultades que le causaron mas de algún sinsabor. Como buen hijo de su tiempo, hace cien años atrás, no existía un trato social  muy adecuado, especialmente si de resolver conflictos se trata. La época que vivió fue sobresaltada, la ley del más fuerte se imponía con armas en todos los niveles; todas las naciones buscaron sobresalir intentando convertirse en imperios. La tierra era el bien más preciado; tierra para explotar extrayendo ansiosamente su mineral y agua, bosques y todo en cuanto fuese necesario para el incremento de la riqueza del gobernante. La época de Eugenio fue de tensiones como en todas, sin embargo en la suya particularmente la violencia era la principal forma de terminarlas. A los 18 años de edad ya había oído el sonido de los tambores emitiendo el ritmo más terrible de todos, el de la guerra.

Con Eugenia se habían conocido de adolescentes y desde el primer momento soñaron con un gran futuro juntos, la vida en el continente del sur era la mejor opción para ambos. Seguir ideas que nacen de las intuiciones y levantar juntos una nación de amor donde los conflictos se resuelvan  bajo las banderas de la justicia y la armonía. Un país es una tierra por el cual pelear, "solo si el bien mayor lo justifica", reflexionaba Eugenio, recordaba sus clases y la sabiduría milenaria enseñada por la señorita Nominanda. Tenía la convicción de que el mundo necesitaba luchadores. No buscaba morir por un solo pedazo, sino más bien por la construcción de un futuro de amor y conciencia junto al amor de su vida. 

Las noticias de una nueva guerra, ya habían llegado. Increíble es olfatear el aire enrarecido de los momentos previos, todos en el pueblo se organizaban para aquel suceso. La pareja de jóvenes sabía muy claramente lo que significaba ello, el quiebre abrupto de sus sueños. La última guerra con la nación vecina dejo muertos e inválidos. Ambos tuvieron familiares que no llegaron del frente de batalla. Escapar se veía la única alternativa y debía ser pronto, quedaban pocos días antes que arribarán al valle los oficiales de su ejército inspeccionando todo y llevándose lo que más puedan en sus manos. El futuro se había convertido en un apurado presente.

El capitán Calixto era el responsable del pueblo del Valle escondido. Implacable y muy hábil, era un hombre joven, hijo de aristócratas, enlistado en el ejército y fiel convencido de que si su país ganaba batallas, su familia ganaría las guerras. Educado en un circulo reducido de grandes salones, institutrices y caza de zorros. No tenía mucha preocupación más que por el mismo, no sabía mucho de afectos puesto que matar era su vida. Los pobres y humildes están en el mundo porque "necesitan de una mano fuerte, todo tiene un orden establecidoel progreso es ley" y "el rey es nuestra cabeza, el sabe lo que es bueno para nosotros". Hombre corpulento, de labios delgados y grandes ojos. Una mirada penetrante que traspasaba cual bayoneta. A el no se le discutía, únicamente se le obedece a menos que quieras recibir junto a tus seres queridos, un castigo de latigazos que no cesaban con suplicas.

Eugenio era muy consciente de que la única manera de no tener problemas es obedeciendo ¿Qué pasaría si no lo hace? se veían muy seguido con Eugenia; su amor crecía junto a su única certeza, "el destino es para los dos". No querían guerra, nadie quiere pelear por los intereses de los poderosos. En la práctica, el desgarro de la gente sencilla del Pueblo era más que los beneficios que estas pudiesen traer. No podían esperar que llegara el capitán y los separara, tenían una semana para resolver sus asuntos, despedirse de sus seres queridos y escapar.  En la aflicción emergió un nombre, Reina es la tía del puerto del oeste. Le escribiré una carta para que me reciba, mi tía es una mujer cálida, ella nos ayudará ¡estoy seguro!

La maleta del señor caracol y sobre los misterios que ella encierra. El sueño

 

La tarde llegaba a su fin, el cielo anunciaba la noche con la primera estrella. Veo disminuida mi atención durante esta nueva ojeada al gran mundo frente a mis ojos ¿ que hare con él? después de un breve transcurrir llego a la muy biológica decisión, "seguiré mañana porque tengo sueño". Escudriñaré los rincones para seguir la pista a este viajero y su familia ¿Qué habrá pasado? Lo que más me intriga era el entierro de la maleta ¿habrá vivido en mi barrio?¿existirán familiares por aquí todavía? Creo que un universo cuenta con claroscuros insospechados y este pequeño, como tal, no es excepción a la regla. Sin duda que hay enigmas a la espera de ser develados por la luz de mi investigación, no me quedará nada por descubrir ¡lo prometo! 

Divagaba entre mis fantasías de arqueólogo- investigador, cuando reviso ropa de tela gruesa, humitas y un sombrero tipo hongo; todo muy bonito y bien mantenido. Me detuve en este atractivo accesorio, al cogerlo entre mis manos, escucho caer algo y me provoca un gran sobresalto. Tuve de pronto la sensación de que podía haber algo vivo allí, cuestión que me estremeció más de lo habitual. Mi estómago se recogió de golpe. 

Escondido dentro de aquel sombrero apareció un frasco de vidrio, una especie de ampolla con un corcho sellado con cera y dentro un líquido rojizo con algún grado de densidad. Lo observo con atención, lo alzo frente a la luz de la lámpara y concluyo ¡ es sangre! de inmediato repaso las singulares razones por las que podría alguien guardar sangre y que aquella se mantenga cien años oculta. El espanto se transformó entonces en intriga. Una nueva inquietud se instala en mis pensamientos. Creeré que es parte de un viejo ritual, puede ser que era responsabilidad del señor Eugenio guardar una especie de objeto para alguna ceremonia de aquella sociedad secreta, la del caracol verde. Quiero creer lo que la lógica manda, pues el sueño me vence y ahora que estos hilos tejen un entramado, necesitaré una libreta para hacer las elucubraciones pertinentes. Me sonrío con esta última idea y me preparo para dormir.

"...un hombre, un mago que tiene cicatrices grabadas en su rostro debido a su combativo transcurrir, siente miedo. Se encuentra enfermo y presiente su pronta muerte. Prepara una poción mágica que extiende su vida, la bebe y se da cuenta de sus efectos, sin embargo ya no es el.  Sufre  su cuerpo y su mente, a pesar de no hablar, cada célula de su cuerpo lo expresa. Vive tiempo prestado y lo sabe, la poción le alarga su vida. Aparece todas las noches una línea azul, es su cielo conocido que se extiende un poco más. Todos los días tiene que alcanzarla con demasiado esfuerzo para su naturaleza humana. Se sumerge en agua y viaja a un bosque queriendo encontrar paz. Siente que todos tenemos un momento y que no podemos obviarlo. Ya agotado en todas sus fuerzas, dio vuelta su rostro para observar el mío. Aquellos ojos gigantes de pupilas negras que hablaban por si mismas,  suplicaron que lo matara..."

El sueño fue muy extraño. De alguna manera es una señal de alto. Un mandato universal y explícito de la condición humana es prepararnos para el encuentro con la muerte. No se puede dar vida a quien no la quiere. De hacerlo se producirían espacios antinaturales de insospechadas consecuencias. Lo sentí como una señal de que Eugenio esta vivo y se comunica. La resucitación no era su fin, su idea era otra. Sus andanzas apuntaban a una meta oculta, sin embargo por alguna razón esa meta no se cumplió. Los sueños son canales de comunicación, las sensibilidades y el inconsciente logran captar señales. De alguna manera lo que descubro en la maleta emite códigos ocultos y ordenados. Lo mas profundo de mi mente los decodifica captando mensajes. 

Eugenio reconocía un afán por los temas de la metafísica. Había una intuición que lo transportaba hacia lugares insospechados. Era hijo de su época y a pesar de que la ciencia se empeñaba por comprenderlo todo, hubo cuestiones a las que no lograba llegar. La mente humana no puede entender la muerte y lo celestial, la ciencia jamás podrá comprobar las explicaciones que la sabiduría humana se ha dado para responderlas, y que están contenidas en una memoria colectiva muy arraigada en nuestro inconsciente. La época de carruajes, en la que ya se olfateaba el humo de motores de aquellas máquinas destinadas al transporte de personas, es una modernidad en la que todos participaron. Había mucha esperanza de que los descubrimientos contribuirían a una sociedad mejor. Era tal la Fe en la razón, que todas las naciones se empeñaron por el desarrollo de la ciencia y lo comprobable. En tanto lo que no se puede tocar, sino mas bien sentir y creer,  la tradición y las costumbres arraigadas en una comprensión directa de la naturaleza no tenían sentido, por lo que se desacreditaron. La charlatanería terminó de hacerlo, debido a esos múltiples testimonios de una incipiente fotografía, donde presentaban falsos espíritus moviendo mesas o apareciendo en cuartos oscuros preparados para saludarlos. Aún así hubo perseverancias, íntimas convicciones arraigadas en lo intuitivo, un saber que ordena la complejidad de lo que observamos y que fortalecen los caminos que toman las personas de acuerdo al particular llamado que cada ser humano siente en si mismo.


Si quieres seguir la historia, te dejo el link con los cuatro capítulos


La maleta del señor caracol y sobre los misterios que ella encierra. 3. El daguerrotipo




Sentí hambre. Había aguantado mis ganas de ir al baño, estaba entretenido soñando con el mundo escondido bajo un gigantesco árbol. Era una historia oculta, al margen de una oralidad que pelea su importancia frente a los estímulos de una época de videojuegos y televisión. Quedaba mucho que investigar, la tarea recién comienza. Había bajado a la cocina y me preparé un bocadillo de jamón y una leche con chocolate. Cogí un plátano y subí, sentí de pronto que tenía algo importante que hacer ¡el baño! sonreí pensando en el pequeño, pero significativo olvido. No me acuerdo de que algo haya ocupado todo mi interés, hasta el punto de olvidarme de necesidades vitales del día. Supongo que siempre hay una primera vez para cada cosa. Cada vez que abría la maleta echaba un vistazo general, observaba lo que primero llamaba mi atención y lo guardaba procurando dejar todo en su lugar. El tiempo se detenía, todo se había convertido en un infinito presente. 

Me detuve en una papel grueso, una imagen gris con trazos blanco y negro. Según lo que entendía por una conversación con un amigo cuyo padre es fotógrafo; las primeras imágenes en el mundo se llaman daguerrotipos en honor al señor que las inventó. Un papel grueso, especie de cartón como las postales multicolores que venden fuera del correo; tonos grises, imagen un tanto borrosa; olor a encierro temporal que húmedo emergía de aquel objeto. Miré a dos señores más bien jóvenes, peinados y risueños, de actitud amable; alegría y copas en alto. Celebraban al parecer, ¿despedida? ¿encuentro? ¿un logro? No sabría distinguir, me parece que si fue despedida quedo grabada en su cara la certeza del reencuentro. Observé un cartel, era la ciudad iluminada un escenario; la terraza de lo que podría ser un bar, un especial lugar de reunión para los citadinos de aquellas épocas. 

Audilio acompañó a Eugenio como la inseparable libreta al escritor. Ambos crecieron juntos, se conocían desde pequeños cuando en el pueblo participaron de los cuidados de la señorita Nominanda. Una carismática mujer aquella dama que decidida reunió a los niños para darles educación, ya que solo los ricos tenían una escuela pagada que no alcanzaba a cubrir las necesidades de una inmensa mayoría. Casi todos ellos solían ayudar a sus padres lo que se traduciría en una práctica y formativa herencia en vida, un mecanismo para sobrellevar la economía y crecer materialmente. Los amigos tenían algo en común, eran hijos solitarios en sus respectivas familias. Una intuición, segundos provenidos de la chispa que tienen las relaciones humanas, los encontró en el salón que la señorita Nominanda había destinado para su importante labor. Eugenio muy cordial le invita a tomar asiento, luego le comparte la merienda hecha por su madre, ante lo cual respondería de igual manera. En general no le costaba hacer amigos, puesto que estaba acostumbrado a compartir con la gente que iba al taller de su padre. Por su parte Audilio, era de no hablar demasiado, atento y observador, transmitía calidez y cercanía a través de su expresión no verbal. Se mostraba positivo frente a lo que vivía; bueno o malo, acostumbraba concluir aprendizajes. De ojos grandes, una cuota de misterio y melancolía transmitían aquellos cristales redondos; dicha característica llamaba la atención de su amigo, de alguna manera verlo era como verse a un espejo. Desde el primer momento se conectaron, en el camino descubrirían que su principal búsqueda era por un hermano en la vida, cuestión que trascendería el tiempo. Audilio era maestro, lentamente aprendió el lenguaje del corazón al discriminar lo esencial de las apariencias. El cúmulo de aventuras juntos los harían madurar, ambos eran aprendices en cuestiones de la vida. En los conflictos y en las distancias aprendieron a quererse como si ambos hubiesen provenido de un mismo vientre.

Audilio quedó con su amigo en un bar frente a la pequeña montaña al poniente de la ciudad. Era un buen espacio. Maravillosa arquitectura antigua, carruajes de caballo, mucha gente paseando junto a la arboleda que era escenario de óleos y pintores que embellecían el aire y la vista. Sabía que uno de los afanes de su amigo era salirse del cotidiano y mirar las cosas desde arriba. Si hubiera sido pez de río, hubiera encontrado siempre un lugar protegido para salirse de la corriente y apreciar la carrera que todos hacían para llegar a sus metas. Un diálogo entre ambos cerraba una gran tarde de conversación

- Eugenio, hermano mío. Me cuesta dejarte partir, nuestra hermandad tu sabes que va mas allá de cualquier distancia física. Nuestro cariño y la fraternidad nos hace parte de un gran comunidad. Mientras verbalizaba, fluía en sus ojos ese deseo de abrazar, cuestión que su amigo aprendió a leer desde los primeros momentos emotivos juntos. 
- Lo sé, te llevo conmigo. Jamás olvidaré que nuestro rito nos llevo a ser parte de esta común-unión. Ambos nos comprometimos por entero a cuidar la siembra y mantener la luz. Somos hermanos, nuestro emblema nos unirá a pesar de la distancia. Mi alma regresará, no importa el tiempo que pase y en este mismo lugar se cerrara un ciclo. Te lo juro. 

Hombres sensibles y profundos en cuanto a la conciencia universal. Sin darse cuenta habían renovado su pacto proyectando la amistad en el tiempo. Muy respetuoso de los caminos humanos, repletos de opciones movidas por el amor a sus proyectos personales y familia. Eran conocedores de la metafísica y las cuestiones sagradas de las épocas antiguas, que han trascendido  fusionando los saberes milenarios en una práctica muy particular. Ambos seres estaban unidos en una historia paralela a través de una fraternidad secreta que desde muy jóvenes los cautivó. Y es que no podía ser otra que la señorita Nominanda, la conocedora de las ciencias del espíritu que cumplió el rol de presentarles aquel mundo fascinante al que adhirieron en el Pueblo del Valle protegido.
 
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La maleta del señor caracol y sobre los misterios que ella encierra. 2. La nota de amor



¿Cuánto tarda en crecer un árbol? ¿en cuántos años extiende su ramaje a lo alto y ancho del espacio destinado a ocupar? Las raíces engruesan y alargan mientras lo hacen sus ramas. Dos realidades que se integran para seguir una antigua regla "como es arriba es abajo". Éste árbol era un tanto atípico a lo que comúnmente vemos, flexible y adaptado a la tierra sin perder su meta que es llegar al cielo. Curvo, de muchos tallos y un par de recovecos considerables, brotó contorneándose por los obstáculos hasta levantar la maleta que paciente aguardó su momento. No sabré el motivo por el que he descubierto este universo escondido del tiempo y por el cual estoy contando esta historia, supongo que era una misión solo destinada para mi. Digno afán es el compartir lo que se descubre. Una vez llegado a mi cuarto realicé una limpieza de la cubierta para dejar la maleta arriba de la cama. Mis ganas de continuar su escudriñamiento le ganaron al cansancio producido por el ajetreado transporte de aquel tesoro de pirata. 

Mi bien amado Eugenio, si bien soy su compañera, a veces siento que guardo demasiado silencio. Hoy necesito perpetuar la certeza de mi corazón a través del tiempo. Ser su esposa me ha hecho feliz, ser su compañera en este viaje un honor. Recuerdo cuando fuimos a la montaña, observamos y soñamos con salir al mundo más allá del valle y la gran ciudad iluminada. Yo en ese momento, vi el horizonte como no lo había visto antes. Éramos parte de algo mayor, nos vi juntos y soñé. Soñé más aún cuando nuestros cuerpos sellaron el pacto a través de los labios. Recuerdo los suyos, gruesos y agrietados por el duro trabajo a sol, viento y polvo que desde aquel momento siempre me han acariciado. 
He conocido el amor, supe ahí que lo seguiría hasta el fin del mundo. 

Siempre suya 
  Eugenia.

Eugenio era un niño inquieto, jugaba y cantaba con sus amigos sin dejar de lado los deberes hogareños. Cuando emergió su musculatura juvenil se incorpora en los trabajos de su padre quien había aprendido el arte del metal. Dicha labor tenía gran demanda en la época. No sabremos como fue su encuentro con esta práctica, lo que si se dirá, es que era tal su alegría, que irradiaba felicidad en los siempre atentos observadores del taller situado al aire libre frente a un río que cruza la calle principal. Su inspiración contagiaba, su sentimiento provenía de una pasión y éstas no dejan a nadie indiferente. Eugenio le ayudaba reparando ollas con una especie de parche metálico, además elaboraba repuestos de carretelas en un arduo trabajo que ascendía en complejidad hasta llegar a desafíos mayores. En medio de esas jornadas habría vivido la experiencia más trascendente de la época juvenil. Un día cualquiera, su mirada se cruzó con la mujer que sería al amor de su vida; pelo largo encintado, cabellera del color de las primeras castañas de otoño y un rostro cálido. Su caminar deslumbraba por el sutil movimiento de su cadera que no se disimulaba ni con todos los anchos vestidos de la época. Fue un solo mirar, no hizo falta palabras, pues sus ojos eran de una expresión tal, que al verlos por primera vez, reconoció lo que esta le decía; "soy Eugenia y en ti me veo". Oír las palabras que emergen de su silencio fue una sorprendente conexión que los marcaría. Una rica sensibilidad para expresar y entender los conectará íntimamente hasta el ocaso de sus vidas. La magia del momento fue especial, esa sensación de mariposas en el estómago, fueron cambiadas por una parvada de intempestivos patos en el cielo. Volaron desde el río causando risas y un inolvidable escenario para un encuentro como aquel. Tanto fue la turbación del momento para Eugenio, que intentando continuar con el martillo, dio un golpe fallido que casi le revienta un dedo, por lo que optó por un descanso para tranquilizar su agitado corazón.

Eugenia sería una mujer que lo marcaría. Su silencio traspasará la historia más allá de la tradición sobre la descendencia primigenia de Eugenio. Es que no hacen falta palabras para ser protagonista. Ella se sentía dueña de un rol en una obra de dos actores. Compañerismo, lealtad y entrega desde un atento silencio, ese que no despega su atención de lo que observa. Es que ambos enfrentarían desafíos que muchas veces los harán sufrir, más ella sería crucial para continuar con el proyecto conjunto. Podría no estar él, pero estaba su par que jamás falló en su compromiso. Un propósito escogido como opción y que pudiendo cambiarlo en un especial momento, no lo hizo. Fue fiel a la entrega, lo que consideraba sentido y razón de vida. Seguimiento devoto que fundaría clan. Un trayecto que comenzó enseñando la voz que tiene su silencio, y que fue capaz de transmitir un mensaje para ser captado entre patos voladores y un casi dedo perdido. Un momento catapulta originado en la misteriosa urdimbre que la vida ofrece como como múltiples posibilidades. Dos corazones que reunidos, se transformaron desde el primer segundo.


Link capítulos anteriores


La maleta del señor caracol y sobre los misterios que ella encierra. 1. El sagrado emblema



 
Maleta "especie de caja provista con un asa, que sirve en los viajes para transportar ropas y otros objetos". Para los distinguidos académicos las definiciones resultan de una compilación de saberes consensuados. Hoy puedo dar Fe, que esta "caja provista de asa" cumple con la definición, pero creo que también le da amplitud. Su primera gran hazaña será la travesía desde el norte al sur planetario. Sin embargo, su gran logro no fue ese, sino que fue  viajar en el tiempo, cual sarcófago de faraón que se desentierra y abre después de muchos años. Toda una magnífica prueba de fortaleza para este ultra resistente cuero que cubrió la  fibra de lino y caña prensada, revestida de lienzo y reforzada con tiras de madera curva. Nada menos que una barriga animal acinturada con hebillas de metal que no cedieron al óxido, manteniéndose leales a su misión de sellar los secretos de aquel tesoro hasta que llegara el momento de su vuelta a la vida. 

Cuando abrí la maleta, mi atención fue inmediata. Aprecié un pedazo de tela enrollado como un pergamino. Me atreví a desatar su añeja cuerda para extenderlo como un manto sobre lo que observaba. De pronto tenía ante mi, un enigmático universo con una galaxia que desde lo alto resguarda y organiza el mundo allí descubierto. Era atractivo por su aspecto físico, sin duda una antigüedad valiosa, más reconozco que el misterio que encierra su dibujo supuso mayor interés. Un caracol bordado en la tela ¿quien sabe lo que podría representar? y ¿por que transportarlo en esa maleta transcontinental? ¿cual sería su importancia?. Frente a mis sentidos, un hallazgo extraordinario y mis elucubraciones paralelas; un lienzo, especie de emblema salido de una logia, un linaje o clan familiar, quizás símbolo de alguna orden místico- espiritual. Tocar la suave tela me llevó a suponer su bien cuidada protección. Imaginé que solo en ocasiones salió de aquel lugar; quizás blasón para un sagrado ritual,  pudo haber recibido algún miembro nuevo o despedido otros. Sentí su aroma a húmedo como los bosques después de la lluvia y su suave textura de hilos en una delicada tela como de terciopelo. Imaginé manos viejas y huesudas, dedos que bailaron mientras bordaban en cotidiana labor. Pensé en la dedicación, cabeza gacha y esfuerzo del que busca la justa paga por un gran compromiso entregado.

Este distinguido señor de linaje humilde, propietario de este mundo brotado desde la tierra y todos sus intrigantes objetos pertenece a la familia de los gasterópodos, hijos de Nicolás, que fue el habitante originario del valle "protegido" llamado así por las montañas, bosques y río que lo resguardan. Decir primer habitante sugiere un hijo del paraje, de hecho, la explicación dada por el mito así lo ilustra. Una montaña que deja entrar a un potente río para que naciera junto al valle. Recorrer tal paraje era una osadía necesaria, pues eran rutas de bosques frondosos y en penumbra; mantenerlas transitables significaba eso, circular en ellas, ya que así no podrían borrarse por desuso. La humedad allí fue siempre abundante, razón por la que germinaron los alimentos, condición para la prosperidad de todos los que vinieron después. La agricultura y la caza fue la práctica inicial, el cuero y el metal prosiguieron. Desde que aquella tierra comenzó a tener su propia historia, ninguna de las labores ha cesado.

Eugenio hijo de Nicolás Gasterópodo del Valle entre el río y la montaña, coge la maleta acompañado de su familia. Su nombre estaba en el pasaporte de viaje y desde su remoto origen nos invita a explorar el mundo con esa curiosidad del que espera encontrar sorpresas, recuerdos y un cúmulo de objetos capaces de transportarnos hacia aquellos espacios y experiencias que se han vivido y que ameritaron una síntesis bella y digna de guardarse. Poesía, cartas e imágenes; velas, cuchilla y una piedra , algunos cachivaches incomprensibles a simple vista, un martillo con apariencia de ser la herramienta preferida, una libreta con dibujos de otras épocas, plantas con formas humanas, insectos entre otras cosas. Un ser humilde y a muchas miradas un tanto frágil. Ser que en definitiva ha encontrado en la migración un nuevo sentido de trascendencia. Un éxodo, el camino convertido en su meta y una tierra lejana de soñadas hojas verdes y tibio sol. Al parecer, este personaje fue un tanto inquieto y de muchas historias por lo pesado de su valija, sin embargo no se podrá conocer a fondo si no sabemos de sus encuentros y la expresión de sus afectos. Definitivamente para un Eugenio no podría haber existido mejor pareja que una Eugenia. Compañera del amor y otros menesteres; montaña y río que así como el mito se encontrarían para que naciera toda una tribu de gentiles. Ellos sin duda fueron golondrinas guiadas por el instinto conocido por todos, seguir al sol y con ello anunciar el verano donde aniden; más no basta con una, es mandato y acuerdo milenario que se encuentren dos para hacerlo. Asumo que entre dos las cosas se hacen mejor y es que encontrar un compañero de camino es siempre seña de buenas cosas.



Relatos anteriores

La maleta del señor caracol y los misterios que ella encierra. Prólogo

                       
                                                                                               

No sabemos cuando comienzan las historias. Unos dicen que obedecemos a llamados, otros a circunstancias. Interna o externamente se observan hitos de inicio que responderían a íntimas inquietudes cuyas respuestas son luz durante la vigilia nocturna. Todos los rincones en nosotros son observados, es una intuición la que nos ordena a examinarlos con paciencia para quitarnos aquel complicado y agobiante peso que nos podría dejar nuestra relación con el mundo. En lenguaje de las aves, se trata de cuidarnos de ser suficientemente livianos para abrir las alas y fluir en la dirección que nos indique el más fuerte de los vientos; poniente, levante o el remolino donde ambos confluyen.

Hoy me toca presentar un relato inacabado. Es que así como un espiral, esta historia tendrá un comienzo, sin embargo nadie sabe como ni cuando tendrá fin. Será preparada una maleta en aquel norte repleto de reinos, conquistadores, devotos y peregrinos. Un escenario de modelos que actuaron cual catapulta para los buscadores, aburridos y soñadores que escogiendo su estrella guía se lanzaron a ese mítico sur. Es en este escenario a fines del siglo XIX que se da comienzo a una trayectoria transcontinental. Típico tesoro de curiosidades para niños y niñas de alma, o para gatos atentos a los espacios donde escudriñar. Atractiva maleta de cuero grueso bien trabajado, color café como las arenas del desierto. Apreciarla es imaginarse la barriga de un animal con cinturón y hebillas de metal grueso y olor a óxido. Fantástica maleta para nuestro personaje, es que al observar tan útil artefacto, no creeríamos su tan humilde pertenencia. Pero no adelantaremos nada todavía, solo pistas previas al juego que puede significar la descripción de los objetos que componen una memoria.  

Espero les guste las sorpresas, también la perseverancia para leer cada mes un nuevo relato. Cada momento será especial. Aprendizaje de sentidos, aromas extraños, sabores misteriosos, sonidos atrayentes y texturas fascinantes. La descripción desde los ojos físicos y espirituales serán constante, la reflexión se transformará en eje central. Creo que como seguidores tendrán la suficiente perseverancia para crecer tanto o más que el  sencillo, a su vez distinguido protagonista, los personajes que allí figuran y su gran legado (cuestión que recién al final de la obra cuantificaremos).

PD del autor

Para los que conocen de libros sabrán que acaban de leer un prólogo. Un vistazo general al hogar que te recibirá desde la puerta de entrada. Comenzar un proyecto como el que les presento, busca fortalecer el potencial expresivo de este humilde servidor que se encuentra frente a la pantalla tecleando lo que brota de un corazón que solo tiene ganas de compartir lo que atesora. El presente es un regalo, también una génesis, sobre todo una osadía, pero en este caso será un placer como el que nos provoca lanzarnos a una piscina de agua temperada en un día frío. A manera de preludio y porque nos encontramos en un blog, les dejo el link de otro señor tan distinguido, quien resulta ser hoy uno de los descendientes de aquel cuya posesión más preciada es el motivo de este escrito un moderno y  reflexivo señor caracol.