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Aforismos para una vida en espiral

Imagen de H S en Pixabay

Comparto un ejercicio nacido desde el diálogo. Proyecciones desde una tinta china alimentaron nuestras inquietudes. Las personas nos encontramos para crear posibilidades. La creatividad se ejercita y creo que a través de los aforismos serán bien aprovechadas.

Niña - explosión- árbol- útero- cáliz- mariposa

  • Desviste lo que dices como una niña lo hace con sus muñecas
  • Las emociones contenidas son intensas como una explosión. Lo previsible no justifica el daño provocado
  • El árbol se mide por las múltiples ramas, los frutos importan según el lugar donde se haya crecido 
  • Un útero es lugar para un espíritu fecundado de luz. La luz expande luz.
  • En el cáliz se recogen las gotas de sangre y lagrimas antes de bendecirlas en el altar de los intentos
  • El esfuerzo es condición para que nazca una mariposa, las orugas perseveran por el sueño de contar con alas de colores

Hogar, sueño, tiempo...

 


El sueño va sobre el tiempo flotando como un velero
Nadie puede abrir semilla en el corazón del sueño 

 La Leyenda del tiempo. Federico García Lorca


Las personas que no tienen casa, hacen del mundo un hogar 

soñamos con lo tangible, compartimos sensorialidad que nos invita si la cuidamos ya que siempre esta condicionada por la sensación de vulnerabilidad. Somos casas pero también hogares. Bendita es la integración de ambas, porque van separadas. Algunas casas pueden ser rígidas y sofocantes, los hogares se abren en un corazón y en el corazón del corazón de un territorio

visible como inmaterial, 

madre- padre, 

territorio, memoria y espiritualidad. 

El hogar es tatuaje en la piel grabado en los cinco minutos antes del amanecer de la noche más larga. De todos los colores destacaron el blanco y negro de tradición y sentido, como también el rojo y plateado del actuar apasionado.

El hogar somos nosotros. Habitamos nuestro lugar primario que es el cuerpo, reconocemos la corporalidad con la perseverancia con la que dejamos que crezca la gran caracola, en ella guardamos equipaje para el tránsito por un mundo curvo de huellas que siguen patrones ocultos. Levantamos nuestros brazos y nos transformamos en techo que ahuyenta temores, desprogramamos los mandatos sociales inflexibles, pesquisamos fraternidad y conversación. Valoramos el legado cuando el presente nos  muestra su belleza. Nos guarecemos, conocemos de incendios y tormentas, para luego retomar la senda iniciada. Las personas hogar saben que el mundo es curvo. 

Un sueño integra, se instala como propósito desde la imaginación para materializarlo en el plano concreto. Esta sometido al tiempo. Abrimos caminos al sueño, a pesar de su inestabilidad, de encontrarse sujeto a los vaivenes del agitado mar que inunda todos los rincones. Una semilla necesita condiciones para germinar. La única semilla que se abre es el amor por la tierra-humanidad, una lucha apasionada por ternura y razón. Los recuerdos son estrellas en el cielo de nuestra mente. Oda a los proyectos personales que necesitan concretarse y oda también a la resistencia de los ideales. Ambas se integran, confluyen como potentes cursos de agua. 

Las horas cuidan del tiempo, son vastas y sobresalen, en ellas juegan los ligeros y felices minutos.  

En el cielo se encuentra nuestro mapa. Fotografía de Pipo Saldía de Pitrufquén.


https://www.facebook.com/pipo.saldia.mora 

...en el cielo se encuentra nuestro mapa...

 
El territorio es una guarida laboriosa para nacer 
y un espacio con límites pre fijados para el crecer
sin embargo, el gigante sol extiende rayos infinitos
 invitando con líneas horizontales a un iniciático periplo.

Tránsito inevitable cuando subimos al trampolín de las virtudes 
superando todas las inflexibles perspectivas  
de la otra orilla, los ríos muestran más de una corriente 
y los puentes son experiencias de vínculos e interrelaciones.

Mi Gorbea de nacimiento es un abuelo protector de un lento caminar.
Mi Pitrufquén de crianza es joven de relativa autonomía y veloz actuar 
tiene un río que lleva piedras sonoras y rauda corriente   
no hay año igual, la tierra espera cambios de manera ferviente.

Geografía humana de movimientos que configuran los horizontes, 
las emociones son indomables, agua de fluir inevitable. 
Mis sangre imita al Toltén, discurre al mar que se encuentra con el techo del mundo, 
buscan la inmensidad cósmica del "kalfü" mapuche o azul profundo.

Convicción y voluntad,  la vida alas nos ha regalado
en el campo crecieron villas, los árboles de luces se han ornamentado.
Pueblo ya eres ciudad, ambos seguimos el mandato de caminar
las personas juzgan si la ciudad es buena, las garzas jamás dejaran de procrear.



Ejercicio de interpretación "los elefantes en el camino" preparado para Taller de símbolos del espacio Libélula de Pitrufquén

Grafiti en ciclovía de Temuco
Sector frigorífico

Par de elefantes  muestran un mensaje contundente, expresan certeza

elefantes de memoria, elefantes de sabiduría, elefantes de grandeza,

fuerza  viene de la manada,  llevan un mensaje colectivo 

uno comprende pensativo, medita y reflexiona desde el plano espiritual   

el otro interpela, los brazos y los ojos se preparan como en un ritual

elefante azul de ojos abiertos, tiene el mismo color que su entorno 

se reconocen la interpelación  e involucramiento, posición frente a su proximidad

los colmillos son grandes y afilados, la trompa elevada incorpora la sensorialidad 

un contexto, alzar la voz parece necesario

la ubicación se encuentra en una empresa que faena animales, 

olores y ruidos circulan en el territorio, tienen formas espectrales

el árbol pequeñito parece casual,  refuerza vínculo ecológico para el  mensaje revelado 

la mente es experiencia consciente, indignación y cuestionamientos inacabados 

________________


 Un mensaje compuesto por muchas posibilidades 

conciencia y reflexión, medito lo que expreso y expreso lo meditado

soy espejo de tu conciencia , refuerzo el camino de tu despertar

mi conciencia demanda, la naturaleza exige tu involucramiento 

mi silencio da fuerza a mi conexión, mis sentidos se unen a mi manada

con la fuerza de la manada, unos que reflexionen, otros que se movilicen

el silencio es necesario y activo cuando se involucra al medio ambiente 




Un año de danzas circulares

 Imagen de Hans en Pixabay 


Danza el universo, polvos elementales persiguen un centro. Las galaxias ordenan lo existente en el espacio sideral. Danza el sol, cuyos astros lo llaman Dios, centro del tiempo, la música y la comunidad planetaria. Danza nuestro mundo, montañas, nubes y viento. Sobre todo viento que con las aves y las hojas comparten la alegría de una fiesta. Danza mi pueblo, las manzanas de diciembre y las hierbas medicinales que siguen el camino trazado. Danza la flor y el fruto, los padres que buscan  y el hijo que encuentra. Danzamos con la siembra y las cosechas. El alimento que recibimos tiene memoria, la comida transforma  cada mesa en un altar. 

convivencialegríamistadiscocinarrebolucesensacionespantapajarosandrorugasonidosorpresaseo


convivencia

hospitalidad

conciencia 

tranquilidad

esencia

comunidad

paciencia

amistad

constancia

fraternidad


La luna es el punto plateado que desde el confín nos focaliza. Madre de los ciclos cuyo cuarto creciente guía la siembra, para que la savia se eleve y para que se unan los diferentes. Nos observas y celebras, sin diferencias, giramos descubriendo a la luna. Sus brillos de plata nos tiñen los cabellos de nuestros rostros y cabezas. Somos círculo, todo se manifiesta en un círculo que aprecia al centro. Manos apretadas conectan con cuerpos receptivos. Todos los puntos aprecian al centro. Nos transformamos en estrellas del atardecer, somos añoranzas de nuestros ancestros, el círculo ha renacido, la unidad se perpetúa. En algún momentos nos convertimos en brillantes constelaciones.


ciclo

huerto 

disco

cuerpo

villancicos

luna

clásicos

música

amigos

manos

quincho

fruto

sonidos

risas


atreverdurantiguedadesperanzatencionesablesilencioloresaborespacioracióniñez

Libres y concientes. Fotografía de Fernando Echeverría de Pitrufquén

https://www.facebook.com/share/1BXsuvGDYW/


Libre del control 

Reflexiono y me detengo

Libre de miedo 

Reflexiono y amo

Libre del caos 

Reflexiono y ordeno

Libre pensamiento  

Reflexiono y observo 

Libre de sentimientos

Reflexiono para percibir

Libre de poder 

Reflexiono para interactuar 

Libre de ignorancia

Reflexiono para creer 

Libre de prejuicios 

Reflexiono para confrontar 

Libre del destino impuesto 

Reflexiono para trabajar

Libre de autoritarismos

Reflexiono para resistir 

Libre de la muerte 

Reflexiono para encontrar

Desata y explora


https://www.facebook.com/marcelo.castillo.3766


"...desatas amarres para libre explorar el mundo interno de espesas llanuras..."



Un equino no es mascota; es respetuoso temperamento, armonioso cuerpo y gallardo corazón. Caballo es sinónimo de libertad que puede resultar una tanto extraña puesto que tiene amarres. Hubo momentos en los que te observé desnudo sin el tradicional ropaje de riendas y no pude evitar imaginar tu partida, sin embargo te quedaste a mi lado. 

¿te denigro si te llamo mascota? 

Caballo gran espejo, muestras incertidumbres e interpelas seguridades; verte es explorar mis certezas, tu invitación es a conversar. Percibo lo que necesitas cuando vuelco los ojos hacia mi interior. Es un trato afectuoso; sin respeto no te sirvo, sin orgullo tu no me sirves. Crezco al comprender este momento de compañía,  mis ideas se transforman en nuestra historia.

 ¿como puedo explicarte que mis temores no son por ti sino por la imagen que veo en tus ojos? 

Me comentaron sobre una manada de caballos salvajes. Animales de prado y viento para una llanura de luz y sombra. Pragmático e ingrato mundo es el que te obliga a pensar en una existencia  encadenada a su utilidad.

¿como te sentirías si no tuvieses junto a ti un humano? 

Jerarquía es posición, tu actitud erguida precisa mantener atento mis sentidos frente a cualquier situación. Crezco sin someterme, solo erguido comunicaré, solo viéndote expresaré lo que necesito transmitir. 

¿que significa tu relinchar? 

Yo confío para que confíes. La confianza también es oración; me inclino con humildad frente a ti gran señor. Te conozco sin riendas, acepto que te equivocas, eso me aleja de la intención de dominarte. 

¿ como saber que me quieres tanto como yo te quiero? 

Caballo enojado expresa molestia, sabio animal que aprende y dialoga con su sentir. Receptiva bestia, te cuido porque eres amigo, hermano e hijo que no habla, sin embargo siempre responde

¿ donde esta tu timón, en donde reside tu fuerza?

Extiendes mi fuerza, transportas las armas que guardo para las próximas batallas. Contienes mi pesada carga que en ti no significa nada. Eres una escultura con rincones escondidos, una gran vasija de alegrías y frustraciones 

¿podrías ayudarme a no bajar mi cabeza?
 
Imagino que eres un espíritu; nutres los aires, te vinculas con el agua y tocas el sol. Caballos mansos no tienen carácter, sin expresión se apaga el alma. Eres para todos un grande, una imponente, admirable y sagrada bestia 

¿ sabrás entender mis vacilaciones?

Interpretas y actúas. Una pesebrera para un caballo es un hogar protegido y cómodo que no muchos tienen. Sensitivos nos enfrentamos a ti, no se requiere fuerza para responder a un profundo anhelo humano. Te toco y me conozco, te veo y me pruebo, te observo y me observas

¿podrías fortalecer mi espíritu frente a la adversidad?

La cabeza es el timón, de la trompa se sujeta para que no muerda. Cuando haces  presencia creces en altura; imito tus sonidos; y recuerdo que jamas habré de titubear, es la gran regla que no debe ser olvidada. Me equivocaré, pero seguro mostrarás mis errores y pediré disculpas. Autoridad no es violencia, jerarquía no es imposición. Domar también es amar.

Madre de mis palabras



Madre de mis palabras
y padre de mis intereses
tierra, prójimo y memoria,
todos los relatos  en ti comienzan
tu eres el inicio de mi historia.

Te conocí madre sacrificada,
hoy te aprecio esforzada mujer.
Recuerdo tu vocación de policía o profesora
líder en directivas, secretaria y trabajadora.
En tus negocios de actuar colectivo
apoyo cordial y precio justo recibido.

Tu fuerza es la de un campo florido
  humildad y estímulo sensorial
presencia, belleza y  tranquilidad
valores que son legado reconocido.

Inquieta por la tierra
 gustosa en el sembrar
atenta en la entrega 
sabiduría por brindar.

Rebelde enfrentas dificultades
expresas arte en la pintura,
cotidiana en lucha perseveras
tu indignación expresas con bravura.

Cocinas el amor por la atención
una mística herencia de silencio
que en el sur de Chile es tradición.
Eres gran mesa que a todos reúne
 ajo y merken de aromático perfume
los que en tus  fuertes manos
siguen calmando mi corazón.


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En este link encontrarás más poesía dedicada a personas especiales

Pitrufquén, tierra de cenizas, crianza y travesías.



Esta historia es ofrecida para que la dificultad sea siempre vencida
no importa la cuestión,  hay familias que sin buscarlo son queridas 
Pitrufquén me diste músculos y mi inquietud alimentaste
para emprender trayectos de aprendizajes me llenaste
Amo a tu gente que cordial me mira como un familiar
Amo tu río que refresca y que su furia oportuna muestra
Tengo lo suficiente para la felicidad a diario merecer
Cuento con experiencia para mi escritura hacer crecer.   


En un país lejano, animales vivían al lado de un río de gran envergadura cuyo norte era un valle de lobos. Ese lugar era llamado "Tierra de Cenizas". Allí se encontraba uno que sin ser ave tenían pico y sin ser nutria una cola. Era un recién llegado, junto a su familia provenían del pueblo de las anguilas un tanto más al sur. Su casa la conoció antes de terminada y allí estuvo hasta que se hizo pequeña. Tan ajustada fue resultando, que lo incomodaba y no lograba contenerlo. Se arrancaba, preparándose para el momento en que la cambiaría por un hogar a su medida.

Lo adoptaron las garzas silvestres circulantes en el aire al ver su parecido, pero también los castores de río que  observaron sus similares rasgos. Cada una de las grandes familias lo sentía parte de si; unas lo jalaban al cielo y las otras lo empujaban al agua. Sentirse parte de ellas lo consideró un gran regalo. Para ambas, esa tierra era un puerto provisorio, un espacio de descanso de una  gran ruta de múltiples direcciones desde la profundidad del agua al infinito cielo; o desde las altas montañas al mar. Una de ellas, conducía al siempre importante sol detrás de las nubes; la otra a represas o especies de "micro mundos de alegría" en varios rincones.

En aquel territorio, bañado por un especial río, no se dejaba de aprender. Muchos se quedaban en el mismo lugar, la seguridad del entorno ofrecía buena caza para los que sabían donde encontrarla. Este animal tan particular, necesitaba desafíos y  la otra orilla se transformó en uno. La ribera norte le pareció entonces, como una atractiva mujer que le guiñaba el ojo durante las tardes de vuelo con las garzas y excursiones con los castores. Sin duda era un entorno privilegiado ese caudal; a veces era tan ancho que todo el mundo estaba en él y otra tan pequeño que no entraba una persona. Tenía además, una corriente furiosa como la de un tumulto lanzando piedras en una marcha callejera y era veloz como una carretera de alta velocidad. Su recorrido era un trayecto extenso, pasando por un cima coronada por una antigua guarnición contra los pumas, primeros habitantes del lugar.

Una noche de luna llena, siguiendo a los curiosos castores llegó a la cima más alta de aquel lugar. Allí fue sorprendido con una impresionante visión. Una prueba para su valentía fue observar  el místico suceso; un brillante disco plateado en el cielo y su capacidad para transformar ese fluir de agua hacia el oeste, en una gigantesca culebra de espectacular ondulación, como dicen los pumas originarios,  al océano azul  de color y profundidad. No logró apreciar su boca, aunque imaginársela era muy fácil, de haber querido podría tragar toda una ciudad.

Un día  lo decidió y conquistó aquella mujer, orilla  norte luminosa amada desde el primer momento. No le importó partir, con las aves volaba, con los castores nadaba y con los naturales habitantes de ese afluente se alimentaba. Peces aventureros, peces veloces y juguetones, risueños mueven su cola orgullosos de llegar al mar sin que los pescadores los distraigan de su misión. Los habían entregados, agradecidos y decididos, capaces de empujar en invierno a los arrogantes puentes construidos con la pretensión de dominar la natural fuerza de este micro universo.

Llegado el momento se despidió sin un mapa, pero con su corazón de brújula. Un mundo de aventuras lo esperaba ofreciendo sonrisas a cambio de sus curiosas visitas.

Podemos decir que la historia continúa. Se concluirá esta parte proclamando que las aventuras de aquel animal parecido a las aves y a los castores recién comienza. Promete mejorar en la medida que el escritor decidido a compartirla continúe por la senda elegida de poesía y narración.





Años y libertad.


Se llamaría Gastón, así lo dictaminó su dueño. Más el tiempo que fue pasando, modificó su nombre sin nadie percatarse como ni cuando. A pesar de que la intensión era darle ese designio, la pertenencia a su comunidad,  le impediría repetir el nombre del vagabundo que en el pueblo nadie quería nombrar. El pequeño can era un animal indefenso y no podía cargar con un peso tan inmenso, por lo que  con normalidad fue derivando y Bastón se terminó llamando.

La madre era una buena perra, todos hablaban muy bien de ella. Blanca de manchas negras, respondía cuando  Gipsy le decían. Bicolor repetido es la impresión de los recuerdos provenidos; paseos en coche igual que el Barnabas Collins en la televisión de la noche. El automóvil obligaba a las hembras situarse a un lado, mujer en el asiento y animal en sus pies. Perra de su lugar no se movía, muy respetuosa era y bastante cariñosa. Yo miraba desde atrás, testigo con mis hermanos de esa tranquilidad.

El recuerdo del nacimiento; su gran camada casi toda a los cercanos regalada. El último fue el tradicional "benjamín"  o más preciado, un café y blanco querubín. El contexto mandaba una educación  rigurosa, condicionamientos de palmadas, mano abierta a su hocico le daban. Compartir casi la misma educación y alimento lo convirtió de la familia un miembro.

Los años perros  son de paso veloz. Saliendo con el dueño descubriría su vocación. Respondía con un frenesí feroz al sonido de una escopeta, principios década ochenta de un siglo veinte de dictaduras y metralletas. Su olfato no fallaba, se esmeraba buscando la presa, pues su misión era dejarla, en los pies del que a cazar el fin de semana lo llevaba. La casería es pasatiempo antiguo, cuya respetuosa regla es comer la presa que se mataba en el momento. Las perdices le dieron bautizo a su clasificación; perdiguero de olfato despierto y rico en prestar atención. Con ellas empezaría, para luego repetir su labor y correrías; conejos, liebres, garzas y zorros.

Lo que mejor hacía era ladrar y dejarse querer. En una casa con varios niños el aprendizaje y cariño abunda; frente a la escucha es responder mostrando astucia. Un perro que caza, comunica y resguarda su territorio, sello fueron de su conductual repertorio. Era protocolar el saludo al quiltro Bastón, antes de entrar al hogar un susto, grito y preocupación. Esperaba siempre con rigor ser presentado ya que cualquier desconocido era potencial invasor. Un secreto muy sabido teníamos, más asumamos que nunca  lo explicitamos. Perro que ladra no muerde, fue el mandato correcto y muy presente  ya que sus colmillos no colocaría, más que al sabroso resultado de su casería.

La época de soledad le vino a la mediana edad. Sin haberse ocupado del natural deseo de procrear, un día se perdió en la búsqueda de una par, que trajo después de tres días a su lugar apreciado. Llegó acompañado de una perra, igual de raza y de mismo tamaño. Para no dejar que nadie la tocara se volvió fiero en su querer, pero no le valió para mantener, la vida de a dos que quería y era aceptada por la familia  que curiosa la comida les serviría.  No se conoce descendencia oficial de ese idilio de abrupto final.

Le gustaban los ríos de anchura y profundidad mediana como los que existen en su tierra mapuche-araucana. Nadar era su deporte favorito en tiempo estival. Las corrientes eran fuertes, más nunca se entregó a ellas olfateando así una potencial muerte. Muchos ríos conoció y la felicidad era el viento en su cara y a su lengua sentir que volaba. Caminar también era un agrado, casi tanto como meterse al agua sin regaño. Circulaba por la ciudad durante el día volviendo a la tarde, para su descanso de perro entregarse. Era tal mi sorpresa de encontrarlo caminando por la ciudad. ¡Ándate a tu casa! Era mi instrucción y cabeza agachada obedecía siempre que no necesitaba su compañía, pues sin mayor reparo como sombra estaba a mi lado.

Tuvo una etapa oscura de adicción.  Seguir a otros nos puede llevar a la perdición. Las ruedas ladraba en la gran avenida  donde la casa estaba. A pesar de algún golpe y el alto riesgo que traía, persistió en sus andanzas con valentía, hasta que una rueda  lo dejó sin cola y al veterinario lo llevaron sin más demora.  De su rabo dejó de ser dueño en un hospital de animales, espacio donde fue recuperado de todos sus males. La sanación  del vicio lo dejo tranquilo, no quedándole ganas de tocar esa espada de conocido filo.

Después envejeció. Años perros pasan ligero y como todos fue sintiendo que sus experiencias  habían marcado su ya cansado cuerpo. El culo dejo de  sostener cuando sus patas firmes no pudo mantener. La gran vida fue mostrando lenta, lo agradable de una familia cuidadora y atenta. Durmió como un cachorrito,  con camita en la casa, esta vez al segundo piso que con presteza era subido.  Su comida en especial fue transformada, por ya no tener dientes,  leche y su pan a rebanadas. Atrás quedaron los huesos que mascaba, en aquel momento con su lengua los acariciaba.  Hoy en estas letras con rima, no dejo de recordar la ternura de ese momento y en el corazón una hebra de nostalgia voy sintiendo.

Sin duda nos hizo crecer, en la memoria se instaló no como humano ni animal sino como un sentimiento mostrado por un ser especial. A un hermano le tocó su entierro, a la naturaleza fue entregado para que a los brotes sea alimento y un nuevo ciclo sea generado. Se cumplía así la biología y también la originaria espiritualidad. Tu alma cuida  una tierra conocida y ahora perseguirás mucha füdüg para la Ñuke mapu entregar.

Concluyo mi historia que termina en homenaje, al que fue  un poco persona ya que los años y la libertad determinaron su humanidad. Te la debía "Bastón familiar" por haber sido en mi vida protagonista tan particular.

Sigo tu camino. Fotografía de Felipe González de Pitrufquén


Fotógrafo  Felipe González 
https://www.facebook.com/felipe.igonzalez 


Incesante fluidez que interactúa con la sola obligación de ocupar los espacios ofrecidos...

El camino te necesita y tu a él. No hay río sin su curso.