Hoy les comparto un ejercicio poético de mi hijo Maximiliano de diecisiete años. Es una oportunidad de expresar para apropiarse de esa emoción intensa que nace cuando perdemos y junto con ello aprendemos a resignificar la experiencia dolorosa de haber vivido fallecimientos de dos personas significativas en un mismo día.
Como un pájaro volando por el viento no es la estrella q cuida el sendero del cielo entre cordillera mar vida y fauna una vida q dar para la mapu hay q trabajar para amar hay que cuidar el latido del mundo a de arar tu andar da seguridad ante ese newen hay q mirar y respetar legado q has dejado tiene pesar
A Eustaquio
Reir antes de llorar y a pesar de los males amar y amar preocupada de disfrutar mas no de lamentar por q cada cariño depositado en mi corazón estarás y cuando el cielo ilumine el caminar te llevaré a un lado despegarte no podrás con la fuerza q nos queda cuidaremos tu nombre para esa sonrisa llevar en mi cofre ofrendó lo lindo de bailar y a tu lado se disfrutará por q en toda celebración estarás y no te olvidare jamás
A Nora

