Sexto escrito fraterno: Los delfines


Continúo con la serie de entradas llamadas "escritos fraternos" en las que saludaré a los países que han tenido un gran número de visitas en este Blog. Hoy compartiré una revisión especial del poema de Silvina Ocampo  que se llama "Los delfines". Al reflexionar me doy cuenta del latente mundo onírico al que me llevan esos juguetones animales acuáticos. Rescatar este poema es relevar a la Argentina latinoamericana, símbolo diario de una lucha entre dimensiones físico e inmateriales de nuestras sociedades que a pesar de estar inmersas en el sistema neoliberal, logran mantener con  mucho esfuerzo al ser humano como centro y única preocupación. Re leeré sus versos y escribiré prosa junto a ellos. 

Los delfines no juegan en las olas como la gente cree. los delfines se duermen bajando hasta el fondo del mar. ¿Que buscan? No sé. 

El lugar donde habitan los sueños es un gran flujo de agua de corrientes en todas direcciones. Se asemeja a un océano y se extiende hasta  el ultimo confín del mundo conocido. Un punto geográfico casi inalcanzable, una representación de mar que es frío, límites humanos para la exploración de casi todas las convicciones arquetípicas. Inseguridades de aquella hondura pocas veces alcanzada, pero de la que buscamos salir con premura. En lo recóndito, la penumbra dicta sus normas, frente a ello nos preparamos armados para nuestra defensa. Hay más fantasía que realidad cuando buscamos monstruos donde hay remolinos, fuertes corrientes y lava subterránea. Sin embargo, en este escenario tan misterioso aparecen millones y graciosos delfines que atraviesan la azul profundidad y se zambullen para salir airosos configurando una red de extensas constelaciones metafísicas.

Cuando tocan el fin del agua despiertan bruscamente y vuelven a subir porque el mar es muy profundo y cuando suben ¿que buscan? No sé.

Los miedos son recurrentes si sobre el agua me acostumbro a vivir. Recuerdo maremotos rapaces, que tragan casas de un solo golpe tal como si fueran animales furiosos, también bestias y hombres armados. Mucho tiempo me paralizó el recurrente sueño del agua cubriéndolo todo. Visiones hay muchas para una misma sensación de amenaza.  Cada cierto tiempo sueño a mis abuelas fallecidas, casualmente bien vestidas como para ir de visita,  confieso al verlas un involuntario momento de llanto. Serpientes vomitibas, anatomías humanas inconclusas y dispersas fecas humanas me han dejado sensaciones de asco. Encierro en lugares extraños y personas raras, disparos a mi cuerpo son miedo y súbito despertar. Presentarme frente a una iglesia vacía, encierro en un bunker antártico,  han sido causa de perpleja y un tanto ansiosa soledad.

Y ven el cielo y les vuelve a dar sueño y vuelven a bajar dormidos y vuelven a tocar el fondo del mar y se despiertan y vuelven a subir. Así son nuestros sueños.

Los sueños son sabias oportunidades de re conocer historias, apreciar ese dolor capaz de convertirse en fuerza. También adelanto, situarme en un inquietante futuro para mi más íntima preparación. Arrepentimientos, heroico inconsciente que me hace salir de la fila de los que se van para regresar a una misión combativa. La subida al edificio mas alto del mundo; máquinas de tiempo que me transportan sobre todo al pasado, quizás  demasiadas veces. Sexo y deseo, erectas muestras de un momento de placer. Podría dictar un manual de sobrevivencia para maremotos en los que aprendí noctámbulo a escoger montañas, objetos y corrientes auxiliadoras. Luchas guerrilleras en selvas exóticas que me dejaron un alegre despertar. Y un sin fin de paralelas experiencias reales en el espejo de mi corazón  que aprende a enfrentar el gran cúmulo de frustración en que puede convertirse el vivir. Los delfines emergen allí, como brillantes reflejos de los astros. Faros que  mi barco busca,  lugares donde fondear para así continuar la trayectoria, capitán con cuidado ropaje de grumete, observador de la tan multidimensional  partícula de arena que guarda debajo de su sombrero.
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Te dejo link de los cinco escritos fraternos anteriores para que reconozcas tu país. Quedan tres.

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