El tarot y su reflejo para el tradicional recuento. El 2020 y su crisis sin nombre.

 

                                                Imagen de kevberon en Pixabay 

Es hora de un recuento. Recurro a las cartas porque me ayudan. Veo ideas que evocan sentimientos y sentimientos que invitan reflexión. Siento como suaves sonidos recorren mi cuerpo siguiendo el viaje del aire por los pulmones, es el viaje de los sonidos desde la dimensión física hasta la cognitiva y espiritual. Reviso las cartas y sus mensajes. Las interpreto en miras a cultivar mi saber nacido en crisis, que develó una necesidad que siempre estuvo, una intuición primordial ¿será que la condición humana y sus complejidades pueden ser leídas? podría ser en la medida que las imágenes nos evoquen símbolos y con ello ciertos  mensajes. La tierra de los símbolos es abundante, una colorida naturaleza organizada. Una oculta orientación hacia la armonía. Un mandato que sin duda es un deber humano y tarea siempre pendiente.

Yo juego, me ejercito y aprendo ¿ cual es mi método? reconocer la proximidad de las cartas en el diario vivir. Me lanzo a la piscina sin demarcaciones de profundidad; voy al fondo, aunque jamás sabré si he llegado. Cuando creo hacerlo, mi peso y el de aquellas estructuras  ancladas en mi mente, me regresan a la superficie.

Utilizo esta vitrina en la web para compartir, imagino que les interesa leer y aprovecho su paciencia de lectores. Me encuentro mientras expreso, palabras que hacen ideas que a su vez,  quieren ser pensamientos. Hago la introspección de este año 2020, esta vez, a través de la dueña y señora "carta sin nombre " para el Tarot de Marsella. Carta emblema, quizás porque nos impresiona como uno de los imaginarios de la muerte. Es una figura humanoide cortando con guadaña una oscura vegetación en la que se observan; manos y pies desmembrados; significativas son las dos cabezas, al parecer una mujer y un hombre. 

Siento que estamos en una época de transformaciones relevantes. La condición humana se presenta como en la carta. Una figura, maltrecha por un ciclo de la vida, que al parecer se libró como una gran batalla. Es su momento, el ciclo debe cerrar, la tierra está agotada por el tiempo y los esfuerzos realizados para aprovechar al máximo su frutos. Una guerra que posiblemente ganamos, no obstante estuvo llena de costos, la victoria "pírrica" es la que deja perdidas. Hombres cansados, mujeres sobre exigidas, cabezas separadas ¿sin interacción? manos agrietadas, fragmentadas que fueron desmembradas  por un sistema ¿perpetuador de lo injusto?. Carta de agresión, de sufrimiento y de agobio; de cansancio por un proceso de esfuerzos descomunales ¿con sentido? logramos nuestros propósitos o seguimos perpetuando aquella estructura que criticamos. Donde se encuentran la injusticia y el temor ¿dentro o fuera de nosotros?

Aun así, a pesar de toda esa pesadumbre, la figura nos habla de fuerza, necesitamos energía para renovar. Limpieza de aquellos escombros producidos por una etapa de logros que no nos llenaron. No cumplieron las expectativas. Consumimos promesas, creímos sin reflexión, creímos porque ese era el mandato y porque todos los demás lo hacían. No cesamos de construir hasta el momento en que la realidad nos muestra el desgaste de nosotros y nuestro entorno. Apreciamos espejos que siempre hablaron ¡ALTO! mucho demoramos en reconocer aquel mensaje  ¿Cómo se puede creer en lo que no se comprueba?  Resulta que la ciencia no logra medir el sentimiento de pesadumbre o lo miserable que a veces nos sentimos. Estamos inquietos e inquietas ¿ que me quieres decir inquietud? 

Aun así buscamos seguir, el ciclo se tiene que acabar, nos obliga observarnos y darnos cuenta de nuestra condición vulnerable. Nuestra naturaleza humana nos configura mirándonos el ombligo.

Aun así quedan energías, el mundo necesita cambiar, una nueva etapa nacerá siempre y cuando reflexionemos, dejemos las cosas en su lugar y apreciemos lo que nos rodea. Descansaré cuando este todo preparado para plantar. El cauce busca su camino al mar, la tierra se recompone, la vida nos obliga a una rutina de empatía y diálogo con "todos/as/es". El momento requiere mirar un horizonte que nos busca, un espacio de salida, cambio y transformación.  A veces "la salida es hacia adentro" es una de aquellas frases que se quedan en la memoria. 

Mi año estuvo marcado por esta carta de cambio y fuerza. Fue reflejo de una sensación; encierros sin salida, construcción solitaria y mucha discordia. Fue un gran ciclo y se dio todo lo necesario, lo relevante; sin embargo, el destino pareció inevitable y se concretó un quiebre. El campo en que emergió aquella gran y bella hierba mostró urgencias que jamás fueron atendidas. Muchos restos, demasiadas marcas hacen que la guerra sea permanente. Ideas y esfuerzos basados en unirealidades que no encuentran sintonía. Las interacciones interferidas están condenadas a la desunión. Ello dio paso al momento de las revisiones, de reconocimientos con un yo interior que necesita, antes que cualquier cosa, agradecer lo aprendido. El entorno se transforma en sostén y renacimiento. Origen de tierra y silencio, escondite de humildes luchadores que fertilizará la voz y sus ganas de expresar todo en cuanto hay de posibilidades.

Año de cambios radicales, mis sentimientos creen, se orientan hacia la salida de un sol que cuida y la luna que acompaña. Mi necesidad de salir de este año 2020 me aceleró y a través de la imagen de esta entrada me obligo a pensar en el futuro a través del uno en cuanto símbolo; uno es energía para el trabajo y la salud, uno de pensamientos constructivos, uno de materialidad favorable y uno de afecto, amor protector y creador. Mi base para un hogar es de arquetipos; sagrados mago y poeta, viejo sabio y ermitaño, maestro y aprendiz. El papa mediador, el sol y su camino, la emperatriz y su capacidad de crear, el emperador y su forjado poder, la templanza y su equilibro. El mundo es de quien danza, el mundo es un circulo de realización. 

 

¿ Hacia donde marchan los gatos cuando se van?

 

Gorbea, Prat esquina Matta. 

¿Hacia donde van los gatos cuando escapan? encuentran la entrada al mundo paralelo donde se reúnen con sus pares. Se divierten siguiendo las hojas y pequeños insectos, se regalan sorpresivos zarpazos  y luego corren. Maúllan a la luna farolera, esa que trabaja circundándonos desde el cielo. Los gatos saltan las montañas como si fueran tejados. Su oído es un radar que les ayuda a detectar los mejores momentos de las historias que perseveran. Son fanáticos del terror y del suspenso. Brincan entre el silencio absoluto y el feroz rugido del desenlace fatal; o se recuestan en la suavidad de su pelaje y ronroneo, efecto provocado por un final feliz.

Dejan anticipadas huellas, son útiles para circular en todas las direcciones sin extraviarse. Sus rasguños son hitos para encontrar fantásticos caminos dejados por otros. El carácter felino construye una gran fortaleza de rutinas y tranquilidad intransable; además es celosamente camuflada por un entretejido orgullo. Delimitan para expresar su autoridad, la idiosincrasia de gran señorío exige territorios. Son dueños de la tierra de anhelos cumplidos, en ella todo es perseguido con  mucha calma y perseverante observación.

Hoy le escribo a mi corazón. Busco la respuesta a la pregunta que me dejó incrustada mi gatita que no se marchó, sino que fue fiel a su naturaleza ¿ hubiera tenido sentido tenerte encerrada? No lo creo. Fanático de los ritos es el que escribe para desatar el nudo.  Transformación del sentimiento que deja una intempestiva marcha sin despedida. Desapego es agradecer y dejar ir, desapego es confiar y encargarle al viento del oeste que te lleve mi afecto y que te recuerde. Por si quieres visitarme, aquí tienes tu hogar.


Los pensamientos poéticos que emergen de una loca geografía. Una tierra que celebrar


Queda mucho que construir
todavía más que celebrar

La perseverancia es la semilla 
que bajo sol y lluvia se cultiva,
una élite colorida es dueña de un extenso momento
la historia rueda con amplios giros que parecen lentos.
Grandiosas y efímeras coronas están condenadas 
deben ceder lugar a la multitud de frutas ciudadanas.

El ciclo es sagrada recuperación a una tierra de belleza y adoración

La tierra es agradecida con quien la cuida 
La tierra acoge a quien la respeta
La tierra premia a quien la espera
La tierra es maestra de los humildes
Es consejera en las segundas oportunidades
La tierra es sueño de los que han olvidado el espíritu
La tierra nos moldea, sana dolencias y enfermedades
Por la tierra enfrento terribles adversidades
La tierra es memoria de luchadores
Es historia para los enamorados que persisten
                                                              hasta convertirse en triunfadores


Décimo sexto escrito fraterno " Las tres palabras más extrañas"

 

                                          Imagen de Jerzy Górecki en Pixabay 
        

Mensualmente realizo un saludo a los países que han tenido un alto número de visitas observadas en las estadísticas de la plataforma Blogger. En esta ocasión será Polonia y revisaré uno de los poemas de Wislawa Szymborska llamado "Las tres palabras más extrañas". En su revisión re descubro el poder de las palabras. Juego con sus sentidos, creo alternativas de mundo que refuerzan lo poético como espacio para pensar. Confío y me fortalezco. Me apropio y crezco. Re leeré sus versos y escribiré prosa y rima junto a ellos.

Cuando pronuncio la palabra futuro, la primera sílaba pertenece ya al pasado.

Este poema es una oda a la dimensión donde las palabras son inútiles. Un lugar donde llegan tarde o se muestran incapaces. Confieso que leí el poema y me ha llamado la atención su oculta obviedad. Siento reflejado el recuerdo de mis deseos y los cotidianos esfuerzos para ser el dueño de las palabras precisas. Participar del mundo de las letras ha sido una apropiación paulatina. Una inacabada tarea es el escribir, para apreciar en frente, lo que de mi yo profundo ansiosamente emergía...Leo las palabras y todavía no llego a la esencia de la escritura... leo palabras y no logro profundizar en su historia y gráfica. Consideremos que han sido siglos de construcción para expresar un sonido que tuviera sentido en un determinado contexto...Oigo sonidos coherentes que son expresión de un mundo...veo palabras que conjugan universos... Leo una frase y se antepone un enunciado de 

"bienvenido al universo donde el tiempo se aparece fugazmente impactando la coherencia y significado antes de terminar de decir lo que en mi mente se había instalado"

El futuro casi no existe, no llega a terminarse puesto que el pasado lo alcanza y no lo deja. La palabra es la suma de sus sílabas. En un segundo, se nos va una vida y corremos el riesgo de ser obsoletos, fue la frase de entrada para incentivar el poder creador que tenemos como personas,  fue el ofrecimiento del chileno De la Parra a comienzos de este siglo.

Cuando pronuncio la palabra silencio, lo destruyo.

Cuando la palabra ocupa un espacio, el sonido se hace sentir. Todo lo que decimos impacta, el mundo es configurado por expresiones interconectadas  que se unen conformando lo que llamamos realidad. La palabra tiene fuerza y logra romper con las fortificaciones. Murallas y fortalezas ocupadas por la quietud fueron instaladas por el más gélido y feroz de todos los demonios. El que acompaña la desgracia, aquel que se nos adhiere antes de comenzar la batalla, el que contempla los miedos y las devastaciones. El silencio que con gusto destruiría; es aquel que acecha y mata, el que castiga y manipula, el que angustia y que se instala en el vacío existencial agobiando la espera, transformándola en una tortura. Con gusto me convertiría en su asesino siguiendo la formula de la Szymborska. En cambio ese otro silencio; el reconfortante de la meditación, el que solo escucha el aire, ese que borra pensamientos y que siente nuestra corporalidad; ese lo agradezco y frente a su belleza se me olvida toda palabra, porque definitivamente sobraría cualquiera. 

Cuando pronuncio la palabra Nada, creo algo que no cabe en ninguna no-existencia.

Crear es un verbo Sagrado. El verbo es una herramienta que replica una acción superior. Nos convierte en dioses porque seguimos el modelo primigenio. No olvidemos que una explosión creadora fue la responsable de lo que somos. Crear significa contar con todas las alternativas posibles. Decir nada es señalar el obligado punto de partida para cualquier posibilidad. Es grande porque allí se van a erigir las columnas de lo posible. Nada es un caos con sentido, tanto que es el punto de partida para preparar la obra. Toda nacimiento parte de la nada. Nada se pidió prestado al mundo de las matemáticas. Cero ya es existencia, intersección en un plano universal que divide el mundo de los opuestos, línea que separa universos paralelos. El cero es demasiado grande para ser un no- número. El conocimiento humano en cuanto nuestra creación, tendría que ser capaz de replicar las búsquedas y los encuentros. Pronunciar palabras es dar vida, aunque pretenda negar algo, comienzo de una base, eso que niego existe.

Se me apeteció jugar. Creo que es hora de un ejercicio poético con acento filosófico. Palabras, tiempo y existencia serán nuestros insumos. Las partes de un rompecabezas, los materiales de una construcción. Me he dejado llevar... considerémonos invitados por la poetiza  Szymborska

Las palabras crean tiempo

El tiempo verbaliza mi existencia

       En el tiempo resuena mi creación

El tiempo define  palabras 

El tiempo abre paso a las posibilidades 

El futuro no es lugar para emitir sonidos

En el presente palabrea mi vida


El tiempo testimonia de los ruidos de mi existencia


La maleta del señor caracol y sobre los misterios que ella encierra. El sueño

 

La tarde llegaba a su fin, el cielo anunciaba la noche con la primera estrella. Veo disminuida mi atención durante esta nueva ojeada al gran mundo frente a mis ojos ¿ que hare con él? después de un breve transcurrir llego a la muy biológica decisión, "seguiré mañana porque tengo sueño". Escudriñaré los rincones para seguir la pista a este viajero y su familia ¿Qué habrá pasado? Lo que más me intriga era el entierro de la maleta ¿habrá vivido en mi barrio?¿existirán familiares por aquí todavía? Creo que un universo cuenta con claroscuros insospechados y este pequeño, como tal, no es excepción a la regla. Sin duda que hay enigmas a la espera de ser develados por la luz de mi investigación, no me quedará nada por descubrir ¡lo prometo! 

Divagaba entre mis fantasías de arqueólogo- investigador, cuando reviso ropa de tela gruesa, humitas y un sombrero tipo hongo; todo muy bonito y bien mantenido. Me detuve en este atractivo accesorio, al cogerlo entre mis manos, escucho caer algo y me provoca un gran sobresalto. Tuve de pronto la sensación de que podía haber algo vivo allí, cuestión que me estremeció más de lo habitual. Mi estómago se recogió de golpe. 

Escondido dentro de aquel sombrero apareció un frasco de vidrio, una especie de ampolla con un corcho sellado con cera y dentro un líquido rojizo con algún grado de densidad. Lo observo con atención, lo alzo frente a la luz de la lámpara y concluyo ¡ es sangre! de inmediato repaso las singulares razones por las que podría alguien guardar sangre y que aquella se mantenga cien años oculta. El espanto se transformó entonces en intriga. Una nueva inquietud se instala en mis pensamientos. Creeré que es parte de un viejo ritual, puede ser que era responsabilidad del señor Eugenio guardar una especie de objeto para alguna ceremonia de aquella sociedad secreta, la del caracol verde. Quiero creer lo que la lógica manda, pues el sueño me vence y ahora que estos hilos tejen un entramado, necesitaré una libreta para hacer las elucubraciones pertinentes. Me sonrío con esta última idea y me preparo para dormir.

"...un hombre, un mago que tiene cicatrices grabadas en su rostro debido a su combativo transcurrir, siente miedo. Se encuentra enfermo y presiente su pronta muerte. Prepara una poción mágica que extiende su vida, la bebe y se da cuenta de sus efectos, sin embargo ya no es el.  Sufre  su cuerpo y su mente, a pesar de no hablar, cada célula de su cuerpo lo expresa. Vive tiempo prestado y lo sabe, la poción le alarga su vida. Aparece todas las noches una línea azul, es su cielo conocido que se extiende un poco más. Todos los días tiene que alcanzarla con demasiado esfuerzo para su naturaleza humana. Se sumerge en agua y viaja a un bosque queriendo encontrar paz. Siente que todos tenemos un momento y que no podemos obviarlo. Ya agotado en todas sus fuerzas, dio vuelta su rostro para observar el mío. Aquellos ojos gigantes de pupilas negras que hablaban por si mismas,  suplicaron que lo matara..."

El sueño fue muy extraño. De alguna manera es una señal de alto. Un mandato universal y explícito de la condición humana es prepararnos para el encuentro con la muerte. No se puede dar vida a quien no la quiere. De hacerlo se producirían espacios antinaturales de insospechadas consecuencias. Lo sentí como una señal de que Eugenio esta vivo y se comunica. La resucitación no era su fin, su idea era otra. Sus andanzas apuntaban a una meta oculta, sin embargo por alguna razón esa meta no se cumplió. Los sueños son canales de comunicación, las sensibilidades y el inconsciente logran captar señales. De alguna manera lo que descubro en la maleta emite códigos ocultos y ordenados. Lo mas profundo de mi mente los decodifica captando mensajes. 

Eugenio reconocía un afán por los temas de la metafísica. Había una intuición que lo transportaba hacia lugares insospechados. Era hijo de su época y a pesar de que la ciencia se empeñaba por comprenderlo todo, hubo cuestiones a las que no lograba llegar. La mente humana no puede entender la muerte y lo celestial, la ciencia jamás podrá comprobar las explicaciones que la sabiduría humana se ha dado para responderlas, y que están contenidas en una memoria colectiva muy arraigada en nuestro inconsciente. La época de carruajes, en la que ya se olfateaba el humo de motores de aquellas máquinas destinadas al transporte de personas, es una modernidad en la que todos participaron. Había mucha esperanza de que los descubrimientos contribuirían a una sociedad mejor. Era tal la Fe en la razón, que todas las naciones se empeñaron por el desarrollo de la ciencia y lo comprobable. En tanto lo que no se puede tocar, sino mas bien sentir y creer,  la tradición y las costumbres arraigadas en una comprensión directa de la naturaleza no tenían sentido, por lo que se desacreditaron. La charlatanería terminó de hacerlo, debido a esos múltiples testimonios de una incipiente fotografía, donde presentaban falsos espíritus moviendo mesas o apareciendo en cuartos oscuros preparados para saludarlos. Aún así hubo perseverancias, íntimas convicciones arraigadas en lo intuitivo, un saber que ordena la complejidad de lo que observamos y que fortalecen los caminos que toman las personas de acuerdo al particular llamado que cada ser humano siente en si mismo.


Si quieres seguir la historia, te dejo el link con los cuatro capítulos


Una historia de miedo



Siempre he sentido en mi cuerpo el increíble vacío 

que dejan las puertas cuando por dentro son cerradas. 


Rechazo pisar aquella escalera que se difumina 

  en la terrible oscuridad de una noche demasiado larga,

el umbral contienen una lúgubre fauna de fieras y fantasmas

que acechan a la espera de carne fresca que se acerca descuidada.


En los claroscuros laberintos de aquella casa ¡hasta la luz fue atrapada! 

vive un cautivo por el deseo que no logra verbalizarse

y una gran insatisfacción que se esparce como polvo en el abandono;

 te sorprenden los santos, una caja fuerte, maquinarias y televisores

una espada, muebles de un barco desmantelado y transistores.


Historia de una estrella maldita que insistió 

persiguiendo toda tu existencia y parte de tu heredad.

 las ratas amenazan como los recuerdos de cuan grande es el daño

si te adoptan padre y madre desprotección,   

  muchas botellas vacías  giran como los segunderos de relojes antiguos

y desde la distancia me pregunto 

¿esa condena de infelicidad terminará en algún momento? 



Décimo quinto escrito fraterno "Jailangkun"

 


Mensualmente realizo un saludo a los países que han tenido un alto número de visitas observadas en las estadísticas de la plataforma Blogger. En esta ocasión será Indonesia y revisaré uno de los versos populares recopilados de la práctica del Jailangkun. En su revisión constato parte de los sentidos que los grupos humanos le dan a sus prácticas rituales. Los temas espirituales o "estudio del fenómeno religioso" desde las ciencias sociales son interés para mi desde hace algún tiempo. Declaro buscar para comprender, a su vez que sentir para acompañar. Re leeré sus versos y escribiré prosa y rima junto a ellos.

Sin duda que escribir es también jugar y la dinámica de este blog nos ha invitado a ello. El registro de lugares donde proviene las visitas a esta plataforma son remotos y sorpresivos. Asumo que se han transformado en una excelente excusa para ofrecer nuevo contenido, en cuanto a posibilidades de intercambio con sus cosmovisiones y letras. Despierta mi alegría sentir que somos parte de este planeta en que inevitablemente, lo que les pasa a algunos nos afecta a todos. 

En este momento observo al sudeste asiático. Indonesia es un Estado que recoge una diversidad tan grande que fácilmente equivaldría a un continente. Viejas costumbres que la tradición obliga a perpetuar porque ya cuentan con un significado y ofrecen seguridad frente a lo caótico que puede resultar... 

un mundo de tifones, lluvias y monzones, 

   erupciones y terremotos, espiritualidades y religiones,

        conquistas , guerras y dictaduras,

              muchos humanos que son leyenda junto  a las aves y grandes fieras.

Convicciones profundas emergen del dantesco escenario en el que deseamos las certezas de una siempre vulnerable condición humana. Condición que a su vez proyectamos, incluso traspasando limites naturales. Increíblemente la vida y muerte pueden ser mas franqueables que el mar, históricamente gran señor de todo lo inmenso. 

Las cañas de bambú te hacen un barco. Enciende las linternas; hacer un puente para cruzar

Aquí hay una llave grande para sostener. Y una pequeña llave para usar

El Jailangkun es una canasta vestida de ocasión especial, útil instrumento para viajes y ofrecimientos, una conexión que no se pierde ni con el inconmensurable Dios tiempo. Conectarme con la cultura de esos confines me hace tomar postura, aprecio la costumbre, pero sobre todo el diálogo, valoro el diálogo que sin imposiciones releva el respeto. Rescato la dimensión espiritual, en cuanto Fe y experiencia sensorial.

Son versos provenidos del concepto popular, tradición y múltiples voces, adaptación de las personas al cotidiano interactuar. Hombre, mujer y contexto; historia y saber que explica, ofrece pautas y se multiplica. Apreciados verbos integran cinco elementos que configurados se transforman en un presente jamás quieto... 

construir horizontes de inmensidad

navegar por rutas de complicidad

iluminar los cuatro rincones del cielo

cruzar obstáculos inconmensurables

usar lo necesario, con la mente en la preservación

sostener mi Pueblo, promoviendo su proyección.

He pretendido poetizar sobre versos de cambio y transición. Materialidad que transporta, significación que involucra relaciones de armonía. Barco, linternas y puentes. Llaves grande y pequeña, frente a la gran puerta se reconocerían.

Pensar lo sagrado es reconocer cuan profunda es la raíz. Es apreciar lo interno porque nos entrega pistas de como es lo superior. Creo en la práctica ritual porque construye comunidad de ideas y sentidos para reforzar lo importante. Un grupo humano valora de acuerdo a su territorio desde un punto de partida como es la creación, los mitos son historia. La suma de sus explicaciones definen una situada cosmovisión que responde, fijando reglas inacabadas para el agradecimiento como gran principio universal. Logro percibir el Gran Pacto de los humildes frente a lo inefable; respetuosa conversación con lo que hay, porque fue y también será.


 

La maleta del señor caracol y sobre los misterios que ella encierra. 3. El daguerrotipo




Sentí hambre. Había aguantado mis ganas de ir al baño, estaba entretenido soñando con el mundo escondido bajo un gigantesco árbol. Era una historia oculta, al margen de una oralidad que pelea su importancia frente a los estímulos de una época de videojuegos y televisión. Quedaba mucho que investigar, la tarea recién comienza. Había bajado a la cocina y me preparé un bocadillo de jamón y una leche con chocolate. Cogí un plátano y subí, sentí de pronto que tenía algo importante que hacer ¡el baño! sonreí pensando en el pequeño, pero significativo olvido. No me acuerdo de que algo haya ocupado todo mi interés, hasta el punto de olvidarme de necesidades vitales del día. Supongo que siempre hay una primera vez para cada cosa. Cada vez que abría la maleta echaba un vistazo general, observaba lo que primero llamaba mi atención y lo guardaba procurando dejar todo en su lugar. El tiempo se detenía, todo se había convertido en un infinito presente. 

Me detuve en una papel grueso, una imagen gris con trazos blanco y negro. Según lo que entendía por una conversación con un amigo cuyo padre es fotógrafo; las primeras imágenes en el mundo se llaman daguerrotipos en honor al señor que las inventó. Un papel grueso, especie de cartón como las postales multicolores que venden fuera del correo; tonos grises, imagen un tanto borrosa; olor a encierro temporal que húmedo emergía de aquel objeto. Miré a dos señores más bien jóvenes, peinados y risueños, de actitud amable; alegría y copas en alto. Celebraban al parecer, ¿despedida? ¿encuentro? ¿un logro? No sabría distinguir, me parece que si fue despedida quedo grabada en su cara la certeza del reencuentro. Observé un cartel, era la ciudad iluminada un escenario; la terraza de lo que podría ser un bar, un especial lugar de reunión para los citadinos de aquellas épocas. 

Audilio acompañó a Eugenio como la inseparable libreta al escritor. Ambos crecieron juntos, se conocían desde pequeños cuando en el pueblo participaron de los cuidados de la señorita Nominanda. Una carismática mujer aquella dama que decidida reunió a los niños para darles educación, ya que solo los ricos tenían una escuela pagada que no alcanzaba a cubrir las necesidades de una inmensa mayoría. Casi todos ellos solían ayudar a sus padres lo que se traduciría en una práctica y formativa herencia en vida, un mecanismo para sobrellevar la economía y crecer materialmente. Los amigos tenían algo en común, eran hijos solitarios en sus respectivas familias. Una intuición, segundos provenidos de la chispa que tienen las relaciones humanas, los encontró en el salón que la señorita Nominanda había destinado para su importante labor. Eugenio muy cordial le invita a tomar asiento, luego le comparte la merienda hecha por su madre, ante lo cual respondería de igual manera. En general no le costaba hacer amigos, puesto que estaba acostumbrado a compartir con la gente que iba al taller de su padre. Por su parte Audilio, era de no hablar demasiado, atento y observador, transmitía calidez y cercanía a través de su expresión no verbal. Se mostraba positivo frente a lo que vivía; bueno o malo, acostumbraba concluir aprendizajes. De ojos grandes, una cuota de misterio y melancolía transmitían aquellos cristales redondos; dicha característica llamaba la atención de su amigo, de alguna manera verlo era como verse a un espejo. Desde el primer momento se conectaron, en el camino descubrirían que su principal búsqueda era por un hermano en la vida, cuestión que trascendería el tiempo. Audilio era maestro, lentamente aprendió el lenguaje del corazón al discriminar lo esencial de las apariencias. El cúmulo de aventuras juntos los harían madurar, ambos eran aprendices en cuestiones de la vida. En los conflictos y en las distancias aprendieron a quererse como si ambos hubiesen provenido de un mismo vientre.

Audilio quedó con su amigo en un bar frente a la pequeña montaña al poniente de la ciudad. Era un buen espacio. Maravillosa arquitectura antigua, carruajes de caballo, mucha gente paseando junto a la arboleda que era escenario de óleos y pintores que embellecían el aire y la vista. Sabía que uno de los afanes de su amigo era salirse del cotidiano y mirar las cosas desde arriba. Si hubiera sido pez de río, hubiera encontrado siempre un lugar protegido para salirse de la corriente y apreciar la carrera que todos hacían para llegar a sus metas. Un diálogo entre ambos cerraba una gran tarde de conversación

- Eugenio, hermano mío. Me cuesta dejarte partir, nuestra hermandad tu sabes que va mas allá de cualquier distancia física. Nuestro cariño y la fraternidad nos hace parte de un gran comunidad. Mientras verbalizaba, fluía en sus ojos ese deseo de abrazar, cuestión que su amigo aprendió a leer desde los primeros momentos emotivos juntos. 
- Lo sé, te llevo conmigo. Jamás olvidaré que nuestro rito nos llevo a ser parte de esta común-unión. Ambos nos comprometimos por entero a cuidar la siembra y mantener la luz. Somos hermanos, nuestro emblema nos unirá a pesar de la distancia. Mi alma regresará, no importa el tiempo que pase y en este mismo lugar se cerrara un ciclo. Te lo juro. 

Hombres sensibles y profundos en cuanto a la conciencia universal. Sin darse cuenta habían renovado su pacto proyectando la amistad en el tiempo. Muy respetuoso de los caminos humanos, repletos de opciones movidas por el amor a sus proyectos personales y familia. Eran conocedores de la metafísica y las cuestiones sagradas de las épocas antiguas, que han trascendido  fusionando los saberes milenarios en una práctica muy particular. Ambos seres estaban unidos en una historia paralela a través de una fraternidad secreta que desde muy jóvenes los cautivó. Y es que no podía ser otra que la señorita Nominanda, la conocedora de las ciencias del espíritu que cumplió el rol de presentarles aquel mundo fascinante al que adhirieron en el Pueblo del Valle protegido.
 
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Décimo cuarto escrito fraterno "Caparazón"


Imagen de OnofreiD en Pixabay

Mensualmente realizo escritos fraternos, una forma de saludo a los países que han tenido un alto número de visitas observadas en las estadísticas de la plataforma Blogger. En esta ocasión será Rumania y su poesía, por lo que compartiré mi visión especial del poema "Caparazón" del poeta Gellu Naum.  En su lectura me conecto con este momento de pandemia y mi palabra se transforma en eco de todos/as en el planeta; ha sido duro convivir con este virus. Afecta la vida social como la conocemos ofreciendo una extraña revisión de lo que hemos construido. Ha impactado especialmente las edificaciones económicas de las que se vanaglorian los poderosos, para que una humanidad extraviada las pueda re- valorar. Solo la vida comunitaria nos distingue como seres humanos ¿cuan frágiles podemos ser si nos pensamos solos? Una crisis de salud que es social, político-económica y cultural, una invitación a cuestionarlo todo, especialmente las rutinas de poder que operan afuera como también en nosotros mismo. Re leeré sus versos y escribiré prosa junto a ellos.

La ciudad tenía solamente una casa,
la casa tenía solamente un cuarto,
el cuarto tenía solamente una pared,
la pared tenía solamente un reloj,
el reloj tenia solamente una aguja.

De la vida en pandemia es la primera vez que reflexiono. Lo hago desde la vivencia que otro ha realizado a propósito de su apreciación poética que será útil para el desarrollo de ideas respecto a mi confinamiento. Los versos ubicados a comienzos del siglo XX nos sitúan de inmediato en el presente; el mundo se cierra y nuestros espacios se reducen. De pronto, habitamos un limitado entorno y solo usamos una sola vestimenta; una primera capa u otra básica y quizás maltrecha por los innumerables remiendos. De aquel presumido despliegue relacional tan involucrado con el medio, encontramos ruinas que resultan ser una mínima expresión de lo que hubo algún día. Emociones básicas, colores primarios, tonos planos que nos vuelven seres inseguros centrados en la mono interacción. Es en este momento de  mínimos intercambios, cuando las emociones salen con sus propias reglas anunciando un caos de tristezas y agobios que perseveraran en la medida que la situación nos provoque inmovilidad.  

Una hibernación con puertas y ventanas abiertas le llamé en algún poema. Debo confesarles que mi confinamiento se pareció extrañamente a una sensación de fracaso, una experiencia de vida en que encontrado con mis frustraciones, debí re - conocerme capaz, previo cambio de medida respecto a lo que consideraba importante. En otras palabras, un ejercicio de des- aprender lo que en mi caso, chileno forjado entre la Dictadura y el neoliberalismo radical, fue la re- apropiación de una identidad suficientemente flexible. Enfrentar aquella situación era mi tarea exclusiva, los demás solo observaron. 

El autoestima y la percepción corporal, apropiación paulatina del sentimiento; puesto que la primera conquista a la que nos vemos enfrentados es a nuestro cuerpo. Se reduce el ruido y las distracciones, nuestro yo profundo emerge ocupando el espacio cedido a la abrumante realidad. Desde esta premisa podríamos entender los contextos desfavorables como oportunidades de control de nosotros mismos. De lamentación al autocuidado; trotar por la montaña, alimentación saludable, expresión escrita o respiración profunda. Un contexto cuya complejidad obliga a revisarnos y re- encarnar sueños y anhelos dejados de lado por una loca carrera y demasiadas expectativas apuntadas a seguridades con sabor a insatisfacción. 

Respecto a las palabras del poeta, intuyo que siempre lo supimos; respecto a lo crucial, siempre hemos tenido una ciudad, casa y cuarto; pared y reloj. La aguja del reloj es la de segundos interminables que matemáticamente son universos temporales. Nosotros le damos poder para ser grotescos torturadores o maestros de lo impensado. Es que somos nosotros, una esencia orientada a un fin, un universo que se extiende con potencial infinito. Somos una suma de actos de diálogo y construcción de nuestros propios imperios. Tejer, pegar o cocer trazos de tela para una cobija, uno a uno. Una casa de muchos cuartos que esperan ser recorridos. Vamos agregando capas a una gran cebolla, metáfora de nosotros mismos, como escribió alguna vez H. Hesse. 

Y durante todo ese tiempo los niños
crecían y hacían solamente una pregunta,
mientras que los adultos
inciertos y arrogantes, 
se disminuían se disminuían sonriendo.

Un verso que funciona como una pista para salir del auto encierro o "caparazón"  de entrada o más bien, la posible salida del confinamiento. Los poetas nos entregan visiones de mundo. Sin duda que abren posibilidades y formas con la exploración de dudas y preguntas sonoras, que buscan proyección temporal, como ha quedado plasmado en el acto de re- escribir que ahora comparto. Hablar de niños en la época del poeta es confiar en un camino que no era reconocido como tal. Un mundo de grandes y para grandes. Niños que han tenido como única misión el incorporarse o condenarse a la exclusión. Atender al mensaje de los niños es abrir la puerta a lo desconocido, a lo no racional que habitualmente es sancionado, porque a la sociedad le ha parecido que ser adulto significa reprimir la espontaneidad. La emoción recurrente en aquella época, como en otras; es la rabia canalizadora de agresividad y violencia, una cuestión que sigue siendo  receta para enfrentar todo tipo de problemas que aparentan no tener solución (lamentablemente). 

Nos queda imaginarnos la pregunta. ¿Qué nos dirían nuestros niños y niñas internos hoy? ¿Qué nos revelarían sus preguntas sobre nosotros mismos? ¿por qué nos puede resultar tan difícil encontrar un nuevo sentido a las cosas? La época de pandemia es tiempo de crisis y replanteamientos de nuestros estilos y costumbres. Un fuerte cuestionamiento al poder y su forma de operar en nosotros; nada tendría que ser igual después de este momento, o se reafirman las certezas o se caen, o "se rompe o se raja" diría un viejo dicho. Creo que el tiempo que viene será una gigante prueba, reconocer lo que nos une e integra, para imaginar. Es momento de consensos, de diálogos y también refundaciones. Revisar lo que nos acomoda o incomoda y darnos permiso para mejorar o destruir. Sin finales, no existirían los significativos ciclos, que definitivamente, han conformado la historia humana. Mirar como niños se transforma en requisito para recurrir a lo esencial, lo que nos hace sentir bien. Este último criterio debiera ser el punto de partida de cualquier análisis personal. Lo repaso con estas palabras y lo incorporo en mi baúl de cuestiones para heredar. Solo como niños permearíamos esta rígida estructura en que nos hemos encerrado dando paso a un mejor futuro; ser niño /a es una fuerza que nos jala hacia lugares no conocidos. Sin sistemas de poder y control operaría la más pura imaginación, de unos y de muchos,  a través de la siempre necesaria y flexible creatividad. Salir del confinamiento como niños significaría la puesta en práctica de una imaginación política que nos oriente hacia mundos nuevos, alternativas no pensadas y que realmente nos vienen a bien, sobre todo si analizamos el desastre que tenemos en nuestro mundo. 

La poesía nos da pistas, abre posibilidades y muestra. Jugar es poetizar, dice un verso escrito en esta plataforma  que con afán transmite ideas y sentimientos. En palabras del poema que nos convoca, una pregunta para la reflexión desde tu espacio de pandemia ¿Qué te permitirías hacer de nuevo para olvidar esas adultas arrogancias depositadas por la época que está llegando a su fin?  

La maleta del señor caracol y sobre los misterios que ella encierra. 2. La nota de amor



¿Cuánto tarda en crecer un árbol? ¿en cuántos años extiende su ramaje a lo alto y ancho del espacio destinado a ocupar? Las raíces engruesan y alargan mientras lo hacen sus ramas. Dos realidades que se integran para seguir una antigua regla "como es arriba es abajo". Éste árbol era un tanto atípico a lo que comúnmente vemos, flexible y adaptado a la tierra sin perder su meta que es llegar al cielo. Curvo, de muchos tallos y un par de recovecos considerables, brotó contorneándose por los obstáculos hasta levantar la maleta que paciente aguardó su momento. No sabré el motivo por el que he descubierto este universo escondido del tiempo y por el cual estoy contando esta historia, supongo que era una misión solo destinada para mi. Digno afán es el compartir lo que se descubre. Una vez llegado a mi cuarto realicé una limpieza de la cubierta para dejar la maleta arriba de la cama. Mis ganas de continuar su escudriñamiento le ganaron al cansancio producido por el ajetreado transporte de aquel tesoro de pirata. 

Mi bien amado Eugenio, si bien soy su compañera, a veces siento que guardo demasiado silencio. Hoy necesito perpetuar la certeza de mi corazón a través del tiempo. Ser su esposa me ha hecho feliz, ser su compañera en este viaje un honor. Recuerdo cuando fuimos a la montaña, observamos y soñamos con salir al mundo más allá del valle y la gran ciudad iluminada. Yo en ese momento, vi el horizonte como no lo había visto antes. Éramos parte de algo mayor, nos vi juntos y soñé. Soñé más aún cuando nuestros cuerpos sellaron el pacto a través de los labios. Recuerdo los suyos, gruesos y agrietados por el duro trabajo a sol, viento y polvo que desde aquel momento siempre me han acariciado. 
He conocido el amor, supe ahí que lo seguiría hasta el fin del mundo. 

Siempre suya 
  Eugenia.

Eugenio era un niño inquieto, jugaba y cantaba con sus amigos sin dejar de lado los deberes hogareños. Cuando emergió su musculatura juvenil se incorpora en los trabajos de su padre quien había aprendido el arte del metal. Dicha labor tenía gran demanda en la época. No sabremos como fue su encuentro con esta práctica, lo que si se dirá, es que era tal su alegría, que irradiaba felicidad en los siempre atentos observadores del taller situado al aire libre frente a un río que cruza la calle principal. Su inspiración contagiaba, su sentimiento provenía de una pasión y éstas no dejan a nadie indiferente. Eugenio le ayudaba reparando ollas con una especie de parche metálico, además elaboraba repuestos de carretelas en un arduo trabajo que ascendía en complejidad hasta llegar a desafíos mayores. En medio de esas jornadas habría vivido la experiencia más trascendente de la época juvenil. Un día cualquiera, su mirada se cruzó con la mujer que sería al amor de su vida; pelo largo encintado, cabellera del color de las primeras castañas de otoño y un rostro cálido. Su caminar deslumbraba por el sutil movimiento de su cadera que no se disimulaba ni con todos los anchos vestidos de la época. Fue un solo mirar, no hizo falta palabras, pues sus ojos eran de una expresión tal, que al verlos por primera vez, reconoció lo que esta le decía; "soy Eugenia y en ti me veo". Oír las palabras que emergen de su silencio fue una sorprendente conexión que los marcaría. Una rica sensibilidad para expresar y entender los conectará íntimamente hasta el ocaso de sus vidas. La magia del momento fue especial, esa sensación de mariposas en el estómago, fueron cambiadas por una parvada de intempestivos patos en el cielo. Volaron desde el río causando risas y un inolvidable escenario para un encuentro como aquel. Tanto fue la turbación del momento para Eugenio, que intentando continuar con el martillo, dio un golpe fallido que casi le revienta un dedo, por lo que optó por un descanso para tranquilizar su agitado corazón.

Eugenia sería una mujer que lo marcaría. Su silencio traspasará la historia más allá de la tradición sobre la descendencia primigenia de Eugenio. Es que no hacen falta palabras para ser protagonista. Ella se sentía dueña de un rol en una obra de dos actores. Compañerismo, lealtad y entrega desde un atento silencio, ese que no despega su atención de lo que observa. Es que ambos enfrentarían desafíos que muchas veces los harán sufrir, más ella sería crucial para continuar con el proyecto conjunto. Podría no estar él, pero estaba su par que jamás falló en su compromiso. Un propósito escogido como opción y que pudiendo cambiarlo en un especial momento, no lo hizo. Fue fiel a la entrega, lo que consideraba sentido y razón de vida. Seguimiento devoto que fundaría clan. Un trayecto que comenzó enseñando la voz que tiene su silencio, y que fue capaz de transmitir un mensaje para ser captado entre patos voladores y un casi dedo perdido. Un momento catapulta originado en la misteriosa urdimbre que la vida ofrece como como múltiples posibilidades. Dos corazones que reunidos, se transformaron desde el primer segundo.


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Lien el chincol



Álzate  chincol
fuerte como un cóndor  
tii ti tiu tiu tiin

Emprende chincol 
lamento tus partidas
triste sensación

Estoy para ti  
corazón perturbado
viento del norte

Planea chincol 
desapegado cantar
calmo espero

Querido chincol 
te ofrezco lo mejor
mi contemplación

Estoy para ti  
mi árbol es tu nido
flores y frutos



Querido chincol
vivamos el presente
regla de amor

Emprende chincol
cree, crece y vuela
confío en ti 

Álzate chincol 
fuerte como un cóndor  
tii ti tiu tiu tiin






La maleta del señor caracol y sobre los misterios que ella encierra. 1. El sagrado emblema



 
Maleta "especie de caja provista con un asa, que sirve en los viajes para transportar ropas y otros objetos". Para los distinguidos académicos las definiciones resultan de una compilación de saberes consensuados. Hoy puedo dar Fe, que esta "caja provista de asa" cumple con la definición, pero creo que también le da amplitud. Su primera gran hazaña será la travesía desde el norte al sur planetario. Sin embargo, su gran logro no fue ese, sino que fue  viajar en el tiempo, cual sarcófago de faraón que se desentierra y abre después de muchos años. Toda una magnífica prueba de fortaleza para este ultra resistente cuero que cubrió la  fibra de lino y caña prensada, revestida de lienzo y reforzada con tiras de madera curva. Nada menos que una barriga animal acinturada con hebillas de metal que no cedieron al óxido, manteniéndose leales a su misión de sellar los secretos de aquel tesoro hasta que llegara el momento de su vuelta a la vida. 

Cuando abrí la maleta, mi atención fue inmediata. Aprecié un pedazo de tela enrollado como un pergamino. Me atreví a desatar su añeja cuerda para extenderlo como un manto sobre lo que observaba. De pronto tenía ante mi, un enigmático universo con una galaxia que desde lo alto resguarda y organiza el mundo allí descubierto. Era atractivo por su aspecto físico, sin duda una antigüedad valiosa, más reconozco que el misterio que encierra su dibujo supuso mayor interés. Un caracol bordado en la tela ¿quien sabe lo que podría representar? y ¿por que transportarlo en esa maleta transcontinental? ¿cual sería su importancia?. Frente a mis sentidos, un hallazgo extraordinario y mis elucubraciones paralelas; un lienzo, especie de emblema salido de una logia, un linaje o clan familiar, quizás símbolo de alguna orden místico- espiritual. Tocar la suave tela me llevó a suponer su bien cuidada protección. Imaginé que solo en ocasiones salió de aquel lugar; quizás blasón para un sagrado ritual,  pudo haber recibido algún miembro nuevo o despedido otros. Sentí su aroma a húmedo como los bosques después de la lluvia y su suave textura de hilos en una delicada tela como de terciopelo. Imaginé manos viejas y huesudas, dedos que bailaron mientras bordaban en cotidiana labor. Pensé en la dedicación, cabeza gacha y esfuerzo del que busca la justa paga por un gran compromiso entregado.

Este distinguido señor de linaje humilde, propietario de este mundo brotado desde la tierra y todos sus intrigantes objetos pertenece a la familia de los gasterópodos, hijos de Nicolás, que fue el habitante originario del valle "protegido" llamado así por las montañas, bosques y río que lo resguardan. Decir primer habitante sugiere un hijo del paraje, de hecho, la explicación dada por el mito así lo ilustra. Una montaña que deja entrar a un potente río para que naciera junto al valle. Recorrer tal paraje era una osadía necesaria, pues eran rutas de bosques frondosos y en penumbra; mantenerlas transitables significaba eso, circular en ellas, ya que así no podrían borrarse por desuso. La humedad allí fue siempre abundante, razón por la que germinaron los alimentos, condición para la prosperidad de todos los que vinieron después. La agricultura y la caza fue la práctica inicial, el cuero y el metal prosiguieron. Desde que aquella tierra comenzó a tener su propia historia, ninguna de las labores ha cesado.

Eugenio hijo de Nicolás Gasterópodo del Valle entre el río y la montaña, coge la maleta acompañado de su familia. Su nombre estaba en el pasaporte de viaje y desde su remoto origen nos invita a explorar el mundo con esa curiosidad del que espera encontrar sorpresas, recuerdos y un cúmulo de objetos capaces de transportarnos hacia aquellos espacios y experiencias que se han vivido y que ameritaron una síntesis bella y digna de guardarse. Poesía, cartas e imágenes; velas, cuchilla y una piedra , algunos cachivaches incomprensibles a simple vista, un martillo con apariencia de ser la herramienta preferida, una libreta con dibujos de otras épocas, plantas con formas humanas, insectos entre otras cosas. Un ser humilde y a muchas miradas un tanto frágil. Ser que en definitiva ha encontrado en la migración un nuevo sentido de trascendencia. Un éxodo, el camino convertido en su meta y una tierra lejana de soñadas hojas verdes y tibio sol. Al parecer, este personaje fue un tanto inquieto y de muchas historias por lo pesado de su valija, sin embargo no se podrá conocer a fondo si no sabemos de sus encuentros y la expresión de sus afectos. Definitivamente para un Eugenio no podría haber existido mejor pareja que una Eugenia. Compañera del amor y otros menesteres; montaña y río que así como el mito se encontrarían para que naciera toda una tribu de gentiles. Ellos sin duda fueron golondrinas guiadas por el instinto conocido por todos, seguir al sol y con ello anunciar el verano donde aniden; más no basta con una, es mandato y acuerdo milenario que se encuentren dos para hacerlo. Asumo que entre dos las cosas se hacen mejor y es que encontrar un compañero de camino es siempre seña de buenas cosas.



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Decimo tercer escrito fraterno "El portunhol salvaje"


Mensualmente realizo escritos fraternos para saludar a los países que han tenido un alto número de visitas observadas en las estadísticas de la plataforma Blogger. En esta ocasión saludo a Brasil y compartiré mi visión especial del poema "El portunhol salvaje" del poeta Douglas Diegues.  Al revisarlo me conecto con los espacios latinoamericanos, territorios que abrazan pueblos y que aportan sonidos destinados a ser lenguas. Las fronteras abren horizontes para convivir ya no centrado en la estructura nacional tan celosamente instalada por los Estados, sino más bien situados en líneas donde la naturaleza y el encuentro entre personas son de mayor relevancia. Pensamiento crítico frente a los potentes escenarios fronterizos donde la Tierra es más importante que las banderas. Unidad que se practica en la lengua y narración, en los elementos comunes y en la colaboración ¿convivir en un mismo mundo debe invitarnos a nombrar juntos lo que vemos? Re leeré sus versos y escribiré prosa junto a ellos

El portunhol salbaje es la língua falada en la frontera del Brasil com el Paraguai por la gente simples que increiblemente sobrevive de teimosia, brisa, amor al imposible, mandioca, vento y carne de vaca. Es lengua de las meninas que de noite vendem seu sexos en la linhea de la frontera. Brota como flor de la bosta de las vakas. 

La lengua no es ajena al cotidiano, se vincula, nace y vive en la medida que nos mantenemos en comunicación. Es útil, sirve para desenvolvernos en un contexto, por tanto lengua y cotidianeidad no se separan. Transmito y recibo porque pertenezco a un lugar concreto que no viene de afuera sino que esta dentro de nosotros. Lengua es vehículo para transmitir la vida que conozco y que es mi sentimiento; lo es porque mi madre me recibió con sonidos amorosos y yo la sigo entendiendo; su lengua es la mía, ambos somos leales, ambos construimos una especial visión común. La lengua se encuentra en todos los rincones, es una ecología de expresión que pasa por la bosta de vacas que abona palabras nuevas haciéndolas crecer. Se moviliza como el aire entre los árboles oscuros y las nubes que cubren la luna llena junto a las prostitutas en las solitarias calles. Existen rincones de penumbras e injusticias que nos recuerdan que la resistencia es también luz. La lengua es tierna porque acariciamos y violenta porque agredimos. Se forja, se actualiza junto a las ganas, el deseo, los proyectos de vida y el desarrollo humano. Socialmente es consenso, proceso paulatino que se fortalece mientras convence, paralelamente se hace útil porque ayuda y transmite lo que necesito. La lengua es vida, es historia colectiva. Si es que me pierdo, mi lengua que comprendió el mundo de mis mayores, también se pierde. Si no la alimento se adelgaza hasta desaparecer. La lengua es orgullosa, la elevo dándole importancia que se merece; se muestra, aparece en todos lados, deja claro que no es cualquier cosa. La lengua es parte de un colectivo, es pensamiento de la memoria común, es compromiso de los que buscan situarse en el contexto de proyección. 

Es una lengua bizarra, transfronteriza, rupestre, feia, bella, diferente. Pero tiene una graça salvaje que impacta. Es la lengua de mia mãe y de la mãe de mis amigos de infância. Es la lengua de mis abuelos. Porque ellos sempre falaram em portunhol salbaje comigo. Los poetas de vanguarda primitibos, ancestrales de los poetas contemporâneos de vanguarda primitiba, non conociam el lenguage poético, justamente porque ellos solo conocian un lenguaje, el lenguaje poético.

Idioma transfronterizo es pragmático. Ayuda a convivir, a traspasar la frontera, lengua al servicio de este contexto es lengua identitaria para ambos lados de la línea. Es lengua de territorio, condición de frontera es escenario de crecimiento, el mejor escenario para la armonía y convivencia humana. Lengua es poesía porque la frontera es poesía, dos mundos que se unen, un encuentro mediado por nuestro habitar la tierra que provoca necesidad de compartir cuestiones que van en beneficio mutuo. Ambos lados validamos expresión reconociéndonos paralelamente como una sola voz. Somos frontera, nos toca participar de un mundo compartido, un espacio de entendimiento que me regala cualidades para un encuentro permanente y que a su vez me fortalece como habitante que tolera las diferencias que construyen mi seguridad. Mi novedad será la tuya, me entenderas porque participas de mi cosmovisión  que es territorio y relaciones situadas. Clima y animales, alimento y naturaleza  son compartidos. Las diferencias culturales no son mas grandes que un mundo común. Por norma, nos conocemos mientras interactuamos; los colores patrios pasan a un segundo plano porque más importante son los colores de nuestro territorio; las lindes son abstractas frente al otro que veo y siento dentro de mi vivir cotidiano. Si quitamos la violencia que pudiese existir entre dos partes; frontera es dialogo entre distintos, deja de serlo cuando unos se imponen u otros se esconden. Cuando gana la guerra pierde la humanidad.

Con los habitantes de las fronteras del Paraguay com el Brasil acontece mais ou menos la misma coisa. Ellos solo conocen el lenguaje poético, porque ellos non conocen, non conhecem, otro lenguaje. El portunhol salbaje es una música diferente, feita de ruídos, rimas nunca bistas, amor, água, sangre, árboles, piedras, montanhas, sol, ventos, fuego, esperma.

Una mujer me abrió los ojos, una mujer  hizo carne una idea, su identidad era una frontera, un espacio móvil de distintas perspectivas que son certezas en el concepto "mi cuerpo". Creo que es un descentramiento necesario y además condición para que florezca una conciencia universal.  Creo que el futuro será de los fronterizos, de los que dudaron de esa imposición identitaria y lograron observar un más allá del mar, la selva, el desierto o la montaña. Si los siglos pasados fueron de hacer países y elegir una bandera para luchar, hoy esa bandera se llama dialogo, armonía, relaciones, ecología y paz. Una condición humana de observación que se burle de los límites hasta que caigan por desuso. No hay límites para la humanidad; mas si nos conectamos con un otro al que buscamos y reconocemos como significativo. Compañero, eres hermana en el enfrentamiento de las mismas dificultades que son sufrimiento compartido. Todos y todas hemos sufrido consecuencias de un orden intentando encarnarse en nuestro cuerpo; se impone una directriz que nos separa de nuestro cotidiano, nos atomiza, disgrega nuestras partes mientras configura un sistema sociopolítico que proyecta su control a costa de nuestra sensibilidad. Confieso que una palabra fue la clave para elegir este poema. Esperma es imaginario de movimiento vital de trayectoria y búsqueda de un otro para que del encuentro encienda la chispa de la fecundidad. Una palabra que proyecta un legado de expresión desde un linaje de contemplación hacia un futuro esperanzador. Es que hablar de humanidad es todavía señal de un lúcido optimismo que se concreta en la medida que se trabaja en visiones y soluciones para conseguir el gran logro de justicia y paz que esperamos. Este poema tiene un final grandioso, que es paradójicamente el inicio de una maravillosa expectación. 



Vivir en fronteras




Vivir en las fronteras y en los márgenes, mantener intacta la identidad múltiple y la integridad... 


En el universo de luna y lucero
el sol y la tierra mi espíritu se disputan
horizonte de centenaria guerra, vértice montañoso
sensible expresión fortalece un combatir forzoso
 ante el rígido sistema que terco borra la frontera.

Triste es la violencia que acompaña la vida
en el cuerpo configura su represión
la resistencia personal es agradecimiento
silenciosa lucha de sentido y proyección.

El límite reconoce dos partes esenciales 
mutua protección para que el respeto se imponga
diferencias sagradas se apropian del espacio 
para una bella construcción humano- ecológica. 

La persona se forja tomando opciones
múltiples lugares y una sola decisión
una frontera puede ser un gran espacio
que encarna mis afectos y convicción;
una intuición alimenta el sentimiento generador de ideas
una filosofía de vida digna que una nueva sociedad crea.

La historia se construye a paso de gallo 
en el este la esperanza tiene el rostro del sol.