Merci France

 


Querido amigo

Un abrazo afectuoso. Te contaré de una visita realizada en mayo de este año.  Es una historia que culmina otras. La iniciada por mi y de las que solo tuve un rol como parte de unas aún más antiguas.

" fue el mayor de los nietos, siempre se sintió depositario de expectativas escondidas, su lugar de primogénito le hizo tener un especial sentido de pertenencia a aquel clan.  Llegado 1998, el momento de término de la existencia terrenal de sus abuelos maternos, apareció desde la revisión de los recuerdos, una fotografía de un sonriente tatarabuelo. El iniciador de la historia y de ciertos mitos familiares que han perdurado hasta el presente. El joven, movilizado por una convicción muy profunda, hizo lo que le tocaba.  Escribió una carta haciéndose pasar por su abuela, que hizo traducir al francés.  Hizo envío  junto al duplicado de la imagen a los seis apellidos en común de la ciudad de París.  Ellos respondieron  cada cual a su estilo. El mito se había acabado y la inquietud ya fue resuelta. El fruto que colgaba de aquella rama y cuyo nombre estaba en blanco había vuelto al sitio ocupado antes de partir."


Noviembre 2017

Ninguna otra ciudad en el mundo podría ser tan atractiva como París. Todo transmite aires de elegancia y distinguida presencia. Monumentales construcciones y estatuas, arquitectura y pinturas, fueron pensadas para el deleite del que observa. A esta ciudad se le conoce antes de estar allí. La cultura general la habla y sus lugares de alguna manera quedan grabados como parte de la historia del occidente.  Visitarla es re- mirar y re- conocer lo que profesores, libros y televisión ya presentaron.

PARIS, franco y  feudal. Rey absoluto, señora de alta peluca y  revolucionario de un hito mundial. 

El museo de Louvre,  es impresionante.  Un palacio de aproximadas cuatro cuadras, en cuatro niveles distintos, son el contexto de una síntesis del patrimonio de la expresión creativa planetaria. Los salones de pintura francesa del interior, no dejan dudas de las intenciones culturales de ser un país cuya vocación era  ser imperio. Al parecer, la belleza y la estética fueron estrategias de conquista. Aquella idea y su  influencia muestran una ciudad organizada para ser admirada producto de un pensado proceso político.

PARIS conquistador y legionario, artista y estudiante combativo, filósofo y visionario.

Caminé mucho,  no hay mejor manera de conocer una ciudad, caminé  hasta que llegando al Sena descansamos. El amor, estereotipo cautivo en la ciudad, fue un caricaturesco encuentro  con un cortejo de palomas y muchas parejas con vestido de bodas que elegían como telón de fondo algunos edificios para fotografiarse. París es un gran  retrato vivo; de arte, postales y revistas de moda.

Desde el norte Montmartre, periferia del casco antiguo un primer contacto tuvimos. Entre árboles apareces a la distancia,  Torre Eiffel que te impones en un escenario de tejados emblemáticos de Francia. Como peregrinos bajamos la colina, de páramos, bosques y ríos, un viaje histórico esperado para una ciudad que juntos visitamos.


Observé durante mi estadía una imagen humana  muy común. Ser joven, ser migrante y coexistir buscando la integración a esa tradición milenaria.  Creo que una opción fue tomada,  las elecciones presidenciales de este año provocaron el alejamiento " momentáneo "  del conservadurismo prejuicioso y acercaron la apertura necesaria a la revisión y acogida del continuo de migración, tan antiguo como la misma humanidad.

PARÍS migrante, constructor de ecología mundial, de la diferencia  integrador y tolerante.  

Hoy vuelvo al fruto de aquel árbol primigenio, cuya historia inicia la presente a través de un signo de interrogación y la frase " l'Amérique est partie".   Era una rama blanca en una genealogía iniciada en el siglo XVIII; un hijo, hermano, tío, cuñado y nieto; sin contacto más solo un vago recuerdo. Un fruto que se desprendió de madurez y se dejo caer  ayudado por un viento fuerte hasta el otro lado del Atlántico. Un fruto que se transforma en semilla al seguir su destino como fue generar una nueva tribu en una tierra desconocida como era la Araucanía Chilena en el 1900. Un árbol que con la misma inquietud instalada siguió creciendo también en Argentina.

Viajar es abrir nuevos horizontes de sentido, buscar experiencias para ese corazón idealista; satisfacer la muy humana necesidad de siglos de desarrollo como es el encuentro, la sintonía y la fraternidad.

No es fácil migrar, aunque sea estacionalmente no deja de ser extraño salirse de los propios códigos e insertarse en otros.  Hoy definitivamente es un fenómeno recurrente en la historia;  es reforzado por un sistema económico así también por su inequidad. Migrar es libertad para vivir, de no ser por la motivación de salida y condiciones de llegada.  Ambientes hostiles impulsan salidas del origen y ambientes hostiles condicionan procesos de adaptación estructurados por sociedades temerosas de lo desconocido, apegadas a sus supuestas ventajas  cuya regla es solo el etnocentrismo.

Mostrar también es valorar. La historia es un péndulo, teóricos lo señalan. De norte a sur; de sur a norte. Este a oeste; y viceversa, toda la humanidad conectada en una suma de intercambios que dan por resultado una convivencia la cual debe, más que nunca, estar orientada a la vida desde el consenso  práctico y esperanzador de los Derechos Humanos, como desde el gran marco de trascendencia planetaria que nos ofrece la Gaia.

Salud y buen vivir

                                    Paulo Vill



2 comentarios:

  1. Buenísimo Paulo, tu genuina mirada de la ciudad luz muestra otras perspectivas más allá de la del turismo, gracias por compartir tus pensamientos

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  2. Gracias Carlos por tu visita. Es humana la condición de contar con recuerdos de lo vivido. Mis buenos deseos.

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