La Barcelona erótica III: El beso.

"El beso" de Joan Fontcuberta. Plaça d'Isidre Nonell.

                                                                                                                "El món neix en cada besada"
Joan Fontcuberta

Barcelona erótica de palabras y oportunidades
miradas, primera impresión, coqueteos y una ilusión.
Entorno privilegiado para sentir placeres desbocados
lluvia de pasiones fugaces cruzando cielos
¡Rápido, venga y pide un  deseo!

¿Donde se encuentran una mujer flama y un hombre pilar?
Escondidos en tus especiales barrios,
visibles para el que explora y sabe como hacerlo.
Unión de los muchos troncos de árbol y torbellinos
seguidores de su esencia que es música
buscadora de momentos para dejarse oír.

Plaza del beso, rincón furtivo
querer desnudo de calidez universal.
Eres tierra de descubridores y  piratas,
de los que guardan tesoros en una isla
retirada de las grandes rutas humanas.
Espacio que recupera el contacto personal
como un centro de brillante modernidad
que anhela suaves y permanentes roses
junto a ternuras consistentes y duraderas.

Muchos besos para dibujar el gran beso,
ese que se instalará en nuestro recuerdo.

Ocultos, expuestos,
tímidos, expresivos,
abiertos, cerrados,
húmedos, secos,
benévolos, mezquinos,
con lujuria y dadivosos.
Abierta flor expectante,
nube por rayos provocada,
bahía  que aloja  barcos,
penínsulas que accede al mar
faros y montañas penetrantes,
del azul profundo y sideral.

Todos los colores para pintar
todas las piezas  para armar
un mosaico de especial tamaño.

Barcelona- territorio para imagen singular
contacto de mujer y hombre solitario;
proyección y urbana planificación
para crecer con altas pretensiones
sujetas al poder externo y su ambición.
Ciudad- nación, Babel de relaciones;
artísticos placeres y poderosa nobleza,
testimonios santos y luchas quijotescas,
lenguas sobrevivientes a batallas,
y refugio de bombardeos canallas;
fraterno compartir de seres transhumantes.

Un escenario de ideales supremos
ha ubicado al beso en el corazón,
que es el centro de lo exclusivo
de aquello que no se tranza.
Un beso no es solo erotismo,
el erotismo no es solo sexual.
Un beso es ciudad y trascendencia
encuentro histórico y político,
arte, anarquía y nacionalidad.
Es bandera, paisaje y lucha,
cuadro de calles y esteladas;
parejas de amplia diversidad,
todas conforman un relato sutil
y no por eso menos ambicioso,
de una expresiva sonoridad.
Sinfonía de mano en alto,
de promesa y convicción,
cruz, media luna y mudras
tótem, chamán y dharmas.
Paz cotidiana y conflicto inacabado
la convergencia prueba su valor.

Solo un deseo te pido plaza,
quiero llevarlo en la mochila.
Un beso robado es mi anhelo.
encontrarte es encontrarme,
la espera me inquieta, quiero verte
¡Salgan sensaciones atrapadas!
las vaciaré para que no se transformen
en aire para una garganta atragantada.

Quiero ser el villano roba suspiros,
quiero ser la chica sembradora de ansias;
impetuosos, provocadores y eléctricos.
Monitoreo mi corazón, temo a mis latidos
apresurados por la rapidez de tus días.
No me quedaré con la culpa de no llevar un beso.
¡Oh valentía!  ajustadas ropas de héroe
admiradas por su tenaz fuerza y poder,
esa que convierte  paisajes despoblados
en los iluminados jardines de tulipanes
de simetrías y caricias proveedoras
de exuberante leche y miel.

Escondido entre las calles góticas
se encuentra -quizás- el tercer capítulo
de una escritura con visión erótica.
Una sensación captada por mi móvil,
que releva los besos transformadores
para un amanecer de sentires mejores.

El beso es la llave para aceitados cerrojos que se abren al primer contacto.




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