La libreta impresionista

Letras caminantes capaces de reflejar el sol y  la luna se encontraban en mi libreta extraviada.

Eras una tapa de cartón y papel reciclado con un dibujo en la portada.

Tenías color de bosque milenario, de verde musgo trepidante y café árbol  de sabia trascendencia alimentando a las múltiples formas del natural ciclo de vida.

Te adornaban dos atrayentes mandrágoras como llaves casi humanas,
dos amantes desnudos de rectas coronas encantamiento de verde afinidad.
Me deslumbré por su mística espiritualidad,
de mis tesoros fueron guardianas.

Seguí su rastro por los no espacios de la ciudad.
Su huella en niebla y agua fue cobrando notoriedad.
Se han perdido los universos infinitos que me invitaron a descubrir.
Abro telones, presento palabras que no logro unir,
visito escenarios y su búsqueda ¿dónde me habrá de dirigir?.

Libreta compañera  de íntimo agrado,
recolecté poesía del verde bosque y del extenso prado,
de la cotidiana alegría y hasta del justificado enfado.

¡Oh, libreta de impresiones!
Tus versos fueron flores vistozas como las que adornan la mesa de casa y las manos amadas de sugerentes sensaciones.
Perseguían estimular impresionando,
pero jamas me di cuenta la posibilidad cierta de que su registros  se terminen olvidando.

Poesía  te volviste reflexión,
solo histórica por ti libreta,
actriz de fechas y hábito de emoción
difuminados por aquella avenida
de sobrenombre desilusión.

Hoy, apreciando otra cara  del  sol y de los astros celestes,
te daré las gracias libreta iniciadora de vocación impresionista,
recolectora de palabras que  resultaron versos entre sus hojas dialogantes
y que para el lápiz recibir siempre estuvieron listas.

Y  también a ustedes amantes del campo visual, llave al reino de lo simbólico.

Planta mágica de lo oculto y mito terrenal
Floreciente corona ascendente,
no me cierres  la puerta a  la gran creatividad universal.


Dibujo medieval de la planta de mandrágoras.




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