Los arcos floridos de Gorbea


Imagen de Sabine en Pixabay


Los arcos floridos son una antigua tradición de noviembre 

 en primavera brotan flores y los jardines muestran múltiples colores 

 ritos colectivos, trabajo compartido para celebrar 

es que en Gorbea los inviernos son durísimos, como noche sin estrellas

y las primaveras son motivos de fiesta, puesto que llega la claridad

todo es renacimiento en espera de los frutos del tiempo estival.


Madera nativa proveía variedad, los hombres instalaban estructuras

las cuadras se organizaban, cordel y alambre serpenteaba 

las varas eran florecidas por los humanos, una proeza que parecía no marchitar

todo era para Dios, la religiosidad es parte de nuestra condición humana  

desde siempre nos aporta costumbres y explicaciones comunes

orden del mundo terrenal para nuestro pensamiento conciliar.


Recuerdo pequeño ver una procesión, en la calles observé tumultos

mi abuela me enseñaba respeto antes de sumarnos, con paciencia debíamos esperar

primero el cura, los acólitos y el Santísimo que guiaban el caminar

el veinticinco era la fecha elegida porque coincidida con un hito especial

es que la liturgia manda celebrar al Rey de Reyes quien fue Jesucristo

tierno amigo que compartió pan y vino en espera de su muerte y resurrección

para nuestra cultura toda una super estrella al mostrar "esperanza"

ya que no solo vamos hacia la muerte, por una buena vida hay que trabajar.


Al terminar la misa, la gente se congregaba comprando empanadas fritas

eran preparadas por un sequito de mujeres de sacrificada labor  

mesones instalados para la ocasión, multitud de estómagos peregrinos 

en los rincones compartían sus aventuras y desvaríos desde esta tierra

¡era palpable la felicidad!

es que la Fe exige adoración, 

sin embargo sin comunión de hermanos

queda a medias cualquier religión.