Temuco, el adolescente de una pequeña casa al margen de la gran ciudad.


Temuco es un adolescente de una pequeña casa al margen de la ciudad.  

Su madre  es bella, con tez color oscuro como la buena tierra, en tanto su padre  es un rígido burócrata. El origen de esa relación se entiende por el afán controlador de este señor y la necesidad de contar con mejores niveles de vida en la mujer. El padre es muy famoso en el barrio, habla del orden y se muestra orgulloso de cuanto a dado a su familia. " no todo es malo" dice. Con el tiempo ambos se acostumbraron a estar juntos.

Temuco busca identidad, crece escuchando música de lugares lejanos, se deja conquistar por artistas y corrientes. Le gustan las modas y se inquieta a veces al no tener un único interés que lo haga sentir bien consigo mismo. En su intimidad es muy severo, cada vez que le gusta algo nuevo desecha las anteriores simpatías.

Se le aprecia inseguro y es que teniendo un padre autoritario no se atreve a resolver sus problemas, tiene el mal hábito de esperar que las cosas las resuelvan otros. A veces siente que todo en él es conflicto; tensión permanente entre quien es, lo que quiere y como otros lo aprecian. Su autoestima es fluctuante. ¿Que adolescente no le gustaría ser como sus amigos mayores?; en definitiva, podemos decir que es un típico puber, es transición y búsqueda de espacios en el mundo de los grandes. 

Temuco es más bien menudo y de rasgos morenos como casi todos en su barrio. Es impaciente y luchador, nada le ha sido regalado. Desde su emocionalidad, rechaza las imposiciones, tiene un carácter fuerte, deja salir sus rabias, aunque son reprimidas rápidamente por su padre. Podríamos decir que es muy sensible a la vez. En largos ratos de silencio nocturno cree haber percibido su alma. Por momentos muestra su coraje; es gigante como una montaña en medio de la ciudad,  es tierra en movimiento e intranquilo volcán; también un fuerte caudal escogiendo un trayecto. Reconoce sus heridas y no le gustan; ocupa tiempo y energía en esconderlas. Este niño esta lleno de contradicciones, ha tenido lo suficiente con mucho esfuerzo y con un costo que el no hubiera querido como es, la represión y  el maltrato. No se le ha escuchado jamás, por lo que cada parte de él es memoria de insatisfacción.

Tiene dolores recurrentes. Ha vivido heridas, que veces le consumen como si fuera fuego. Después de ello, solo quedan  vacíos difíciles de cicatrizar.  El joven se siente inestable, si tuviera que reconocer traumas sería los provocados por un padre de buenas intenciones y métodos violentos. Su madre por otro lado  ha ofrecido todo lo que ha podido. Ella es luchadora y resiste, transmite mensajes claros, pero de pocas palabras, es que su amor como sus llamadas de atención son más bien no verbales. Tiene más hijos y por todos ellos está viva, confía en cada uno y se conecta desde ese estrecho vínculo que ha forjado, uno a uno de manera especial.                                                                    

Temuco crece, pero a veces siente que no madura, como que siempre será el adolescente del barrio al margen de la gran ciudad, no porque no se den las condiciones para superarse; sino más bien porque la expectativa que tienen otros es un camino que no le gustaría seguir. Asume que necesita ayuda para mirarse y replantearse descubriendo sobre todo sus cualidades. No quiere  repetir modelos que no le gustan. Se siente muy presionado a seguir "estándares esperados" que de alguna manera lo desintegran. Es que sabe muy bien la diferencia entre los árboles, unos son lisos, uniformes y sin ramas; mientras otros desarrollan curvas y un despliegue de brazos que lo llevan a mostrar sus raíces,  engrosar su tronco y dar formas a sus ramas de manera maravillosa. 

Su principal disfrute son los paseos y las celebraciones. Tiene mucha fiesta; aunque más bien reservado, su melancólico ánimo lo cohíbe. A veces le gustaría ser mas efusivo, pero se queda silencioso y prefiere mantenerse observador de los festejos, en los que se ríe compartiendo con otros.  Desde un tiempo a esta parte se encuentra en un proceso contemplativo de si mismo y su mundo. A pesar de que se critica mucho, también se reflexiona. Ha aprendido a tratarse con cariño, a su corazón le regala música, murales de vivos colores, cultivo de artes, narraciones de cuentos y poesías. Cada célula armoniza con  valores, tales como; solidaridad, reciprocidad y sentido comunitario.  A pesar de lo resentido y desconfiado que puede estar, necesita expresar para vaciar toda esa amarga historia y definir el norte hacia donde mirar, o quizás una ruta que abrir en el sur.  Todo debe fluir a su tiempo; como el solido hielo que de la cordillera cae abriendo paso al torrente. Desearía ser río para llegar a conectarse con la inmensidad de lo pleno que por ahora es una muy intima intuición.

Temuco se adapta  y aspira a la trascendencia. Es un arbusto de muchas ramas sintiendo que tan gruesa y fuertes son sus raíces. No solo crecerá como un gran árbol, sino que se expandirá en cada milímetro de todos los espacios que encuentre, desarrollando sus miles de brazos, que  entrarán  en contacto con el follaje de ese gran bosque de materia y espíritu que deseoso espera acompañarlo como un hermano.


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Este escrito sigue una secuencia sobre las ciudades de vivido en la Araucanía o Walmapu desde el origen mapuche de la tierra. Son tres lugares; Gorbea de nacimiento, Pitrufquén de crianza juvenil  y Temuco donde me he desenvuelto como estudiante y profesional en la adultez.
           
https://laventajadenocontenerse.blogspot.com/search?q=gorbea+las+hierbas

https://laventajadenocontenerse.blogspot.com/search?q=pitrufqu%C3%A9n



2 comentarios:

  1. Despues de leer esto, puedo decir que nace algún tipo de aprecio por temuco! Bueno!

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  2. Un escrito que integra la experiencia potente de trabajar con adolescentes de los barrios periféricos. Es una ciudad con una identidad que necesita pensarse y sentirse, tiene historias duras que amenazan con replicarse.

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