Un sueño, un mapache y una isla.



Era un sueño pequeñito
agradable y perseverante.
Tímido, a veces destelloso,
cariñoso otras vergonzoso.

Jugando aprendía emociones
de a poco reconocía sus acciones.
Mientras sus deberes de sueño cumplía
la meta de no frustrarse definía.
Impaciente se preguntaba
¿Cuando este sentir se marcharía?

Imaginaba una pequeña isla
con una fuente para beber
y así de sed no desfallecer.

Al lugar se transportó,
y montones de agua bebió.
De pronto, de un gran susto
¡El agua por la nariz salió!

Un mapache gris y negro
salió de entre los árboles deseoso;
le apetecía comer a ese goloso.

El mapache era valiente y fiel.
Amablemente compartieron
el agua, los frutos y un pastel
que de la isla y su fuente recibieron.

El sueño y el mapache
frente a frente se dijeron
¡Algo en común tenemos!

La diversión es unidad
motivo para que ambos
construyamos amistad.


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